Alberto García-Alix
Alberto García-Alix - DE SAN BERNARDO

PHotoEspaña: lo sublime y lo heterodoxo, según García-Alix

El certamen celebra su XX aniversario con seis exposiciones y un laboratorio editorial ideados por el fotógrafo

MadridActualizado:
Obra de Karlheinz Weinberger
Obra de Karlheinz Weinberger- ESTATE KARLHEINZ WEINBERGER. CORTESÍA GALERIE ESTHER WOERDEHOFF, PARÍS

Para celebrar el XX aniversario de PHotoEspaña (se celebrará del 31 de mayo al 27 de agosto), La Fábrica ha dado «carta blanca» al fotógrafo Alberto García-Alix para crear un proyecto muy especial, bajo el título «La exaltación del ser»: seis exposiciones en tres espacios de Madrid y un laboratorio editorial en Tabacalera. Se ha basado en dos conceptos. Por un lado, la idea de lo sublime («la emoción como golpe, la exaltación corpórea donde placer y dolor se dan la mano»). Prefiere Casanova al Marqués de Sade. Para García-Alix, se trata de «una vieja idea romántica aún vigente. Desde los griegos posee la idea de lo sublime la virtud de la revelación que nos agita y nos conmueve. Hay en ello algo muy barroco». Por otro lado, lo heterodoxo, «no visto como herejía o disconformidad, sino como obra que habita fuera de normas porque se nutre de lo más íntimo y pasional del autor».

Con estas premisas, García-Alix ha tenido la «oportunidad única» de escoger y disfrutar de los fotógrafos que más le gustan e interesan. Había pensado incluir a uno español, David Nebreda, al que de joven le diagnosticaron esquizofrenia. «Encontré su obra en París y me la cedían para exponerla. Pero me parecía inmoral hacerlo, estando él vivo y no pudiendo estar presente». No tuvo la tentación de incluir obra propia. No concibe García-Alix este proyecto como una suerte de autobiografía a partir de obras de otros artistas: «Uno se reconoce en lo que ama. Me identifico con esa pulsión que muestran, la amo y la hago mía». Sí habrá una retrospectiva de su trabajo en la sede de PhotoEspaña en Argentina.

Círculo de Bellas Artes

«Hanel», de Pierre Molinier
«Hanel», de Pierre Molinier- ADAGP. PIERRE MOLINIER. CORTESÍA KAMEL MENNOUR, PARÍS

En el Círculo de Bellas Artes recalarán tres artistas: el portugués Paulo Nozolino y los franceses Antoine d’Agata y Pierre Molinier. En las imágenes del primero, advierte García-Alix «un todo destruido que nos habla, que nos interroga. Como a fuego lento. Sus imágenes parecen salir de sueños, tienen una pulsión emocional muy brillante y poderosa». Es el caso de los paisajes subliminales de «Loaded Shine», «donde vemos un mundo que se destruye continuamente». Le gusta también la mirada autobiográfica de Antoine d’Agata, «uno de los fotógrafos actuales más interesantes», porque «nos convulsiona y agita. Sus poderosas obras dan sobre nuestra carne y nos provocan. Sentimos vértigo. Tortura o deconstruye el cuerpo, como si moldeara barro. Lo aprisiona a límites que aniquilan la intimidad más absoluta».

La tercera muestra del Círculo de Bellas Artes acogerá el voyeurismo de Pierre Molinier a través de una treintena de fotografías: «Seducido constantemente por el doble o por sí mismo, se trasviste. Parece una muñeca con la piel de otros cuerpos.  Estamos ante la obra de un gran fabulador, una mirada heterodoxa y radical que busca en la figuración del deseo su territorio más íntimo de creación. No se pone prohibiciones ni censura. Se muestra obsceno. Perverso. Feroz hedonismo e independencia».

CentroCentro

«Café Lehmitz», de Anders Petersen
«Café Lehmitz», de Anders Petersen- ANDERS PETERSEN

En CentroCentro, la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Madrid, podremos admirar dos exposiciones. Por un lado, «Café Lehmitz», la obra maestra del fotógrafo sueco Anders Petersen. Para García-Alix, «es una obra generosa de humanidad compartida. Un trabajo inolvidable. Hasta provocar las lágrimas. La primera vez que lo vi me convulsionó. Posee magia. Nos atrapa desde que traspasamos la puerta. Nos hipnotiza. Anders se adueña del aire». Se incluirá toda la serie: unas 300 imágenes, incluidas las que el fotógrafo «resaltó y marcó sobre las hojas de contacto, con signos, señales y colores. Sentí una gran emoción al ver toda la obra».

La segunda muestra reúne una de las últimas series de la mexicana Teresa Margolles, realizada en Ciudad Juárez, donde saca a la luz las pistas de baile de discotecas que fueron demolidas y donde retrata a personas transgénero. «Su obra pone siempre su aliento en la violencia -advierte García-Alix-. Crisis y desmembramiento. Política y descomposición. Violencia y muerte». No en vano la artista se formó como técnico forense. «Utiliza la fotografía, la instalación, la performance y el vídeo para explorar y conceptualizar su irrevocable y violenta presencia. De ahí la sublimidad y lo inquietante y solemne de su trabajo», comenta Alberto García-Alix.

La sexta y última exposición tendrá como protagonista al fotógrafo suizo Karlheinz Weinberger, cuyas instantáneas colgarán en el Museo del Romanticismo. Heterodoxo y autodidacta, trabajaba de viernes a domingo. Retrató a los jóvenes rebeldes (rockeros, motoristas, chaperos...) Es icónica su serie centrada en los cinturones.

Tabacalera

Además de estas seis exposiciones, García-Alix ha ideado en Tabacalera un laboratorio editorial, al frente del cual estarán Adam Broomberg y Oliver Chanarin. Concebido como un espacio de encuentro, interacción y discusión, reunirá a un grupo de creadores invitados que aportarán su mirada a lo sublime y lo heterodoxo. Alberto García-Alix siente que su trabajo está más cerca de lo sublime que de lo heterodoxo: «Tengo un sentido muy pasional de la mirada». Reconoce que la fotografía ha cambiado mucho (él sigue trabajando con película y papel: «Necesitaría otra vida para dar el salto digital»), pero lo que no cambia nunca, dice, es «la emoción con que miramos los fotógrafos».