Montaje de las radiografías que muestran los fragmentos del «La pose encantada» en cuatro obras posteriores de Magritte
Montaje de las radiografías que muestran los fragmentos del «La pose encantada» en cuatro obras posteriores de Magritte - ABC

Así resolvió la ciencia el penúltimo misterio de la obra de Magritte

Los expertos dudan de cuántas pinturas desaparecidas estarán bajo los cuadros que se muestran hoy día en los museos

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Científicos belgas de la Universidad de Lieja han logrado resolver, al menos en parte, uno de los enigmas que rodean la obra del genio del surrealismo belga, René Magritte, y han localizado el último fragmento de una de sus obras que se daba por perdida. Y como es propio de un surrealista como Magritte, ha resultado que el cuadro estaba en el mismo museo.

El misterio ya era solo parcial y se refiere al destino de un cuadro titulado «La pose encantada» que fue pintado en 1927 y aparecía en el Catálogo Razonado del pintor, pero cuyo rastro había desaparecido desde 1932 como por arte de magia. Los estudios sobre la obra de Magritte han venido desvelando el misterio a base de rayos X. Un primer fragmento de «La pose» fue hallado en 2013 en el MoMA de Nueva York, bajo la capa de otra pintura titulada «El Retrato» del que se tiene la certeza de que fue pintado en 1935.

Poco después, en el Moderna Museet de Estocolmo se descubrió que otro fragmento había servido para pintar «El modelo Rojo» y en 2016 apareció una tercera pieza en «La Condición Humana» que cuelga de las paredes del museo de Norwich Castle. El cuarto fragmento del rompecabezas se ha hecho esperar, pero finalmente ha sido hallado bajo un cuadro de la misma época, «Dios no es un santo» que forma parte de la colección del Museo Magritte de Bruselas, gracias a los minuciosos estudios que realiza el departamento de Arqueolometría de la Universidad de Lieja.

Colores originales

El descubrimiento de este cuarto y último fragmento resuelve definitivamente el «misterio» que rodeaba al destino de este cuadro que solo se conocía por una fotografía en blanco y negro que data de la época en la que fue pintado, pero que fue dado por desaparecido. Los métodos utilizados en este estudio permiten además reconstruir digitalmente el colorido original del cuadro, aunque sea por simple curiosidad. Como dijo ayer Michel Draguet, el director del Museo Real de Bellas Artes, la obra no llegó a ser firmada (o al menos la firma no aparece en ningún fragmento) y se puede pensar que «si Magritte lo destruyó es probablemente porque no quería que lo encontrase nadie». Las cuatro pinturas completan prácticamente la superficie completa de este cuadro que en su origen era bastante más grande que la mayoría de las obras de Magritte.

«Dios no es un santo», la pintura que Magritte creó encima del cuarto fragmento hallado en Bruselas
«Dios no es un santo», la pintura que Magritte creó encima del cuarto fragmento hallado en Bruselas-ABC

Quemar el taller

Entonces el artista acababa de regresar de París, con poco dinero, porque la crisis financiera de 1929 había arruinado a los galeristas. Es el tiempo en el que el pintor se dedicaba también a los «trabajos idiotas» como la publicidad, para subsistir. Según Draguet era un «momento de desesperación» en el que llegó a tener que quemar una parte de la estructura de madera de su taller, para poder al menos calentarse en el duro invierno de Bruselas, porque no tenía dinero ni para leña.

A diferencia de lo que estaba siendo su obra en aquella época, «La Pose» tiene un clarísimo aire a Picasso que le daba una imagen que seguramente había dejado de interesar al pintor surrealista, así que en 1935 decidió sencillamente cortar el lienzo en cuatro partes y pintar sobre ellas nuevas obras con su nuevo estilo, de formas clásicas pero composiciones audazmente contradictorias.

Si decidió destruir un cuadro que ya había pintado para aprovechar el lienzo es porque el lienzo era entonces tan caro que no podía permitirse ni siquiera comprar unos metros para seguir pintando. Ni le gustaba el cuadro que estaba destruyendo ni tenía dinero para comprar material para pintar otros, así que, de todos modos, hay poco que llorar por la pérdida de esta obra.

Más análisis

Desde el año pasado el departamento de Arqueolometría de la Universidad de Lieja está analizando minuciosamente toda la colección del museo Magritte de Bruselas con las técnicas más modernas. Normalmente, este tipo de estudios se reservan para las pinturas más antiguas, raramente se analizan con las mismas técnicas los cuadros contemporáneos. Los científicos tienen en este caso un interés especial en experimentar con nuevos instrumentos para analizar aspectos íntimos de la evolución del artista y de sus técnicas de pintura, puesto que pueden determinar exactamente qué materiales y qué pigmentos utilizó en cada momento de su azarosa vida.

También sirve, naturalmente, para añadir algo de emoción a la vida de un museo que por su propia condición se dedica a preservar un patrimonio artístico, sin cambiarlo ni alterarlo. Con 42 cuadros al óleo y 21 grabados realizadas entre 1921 y 1963, el museo bruselense tiene la colección más vasta en el mundo de obras de este artista, muerto en la capital belga en 1967 a los 68 años.

Desde su inauguración en 2009 el Museo Magritte exhibe un total de 234 obras y objetos y se ha convertido en una de las atracciones de Bruselas. Recibe más de 300.000 visitantes cada año.