Dibujo de dos apóstoles o evangelistas (1657), por Juan Carreño de Miranda
Dibujo de dos apóstoles o evangelistas (1657), por Juan Carreño de Miranda - BNE

La BNE rescata los dibujos de Juan Carreño de Miranda

El artista, una figura importante del barroco español, fue el retratista de Carlos II

MadridActualizado:

Sería injusto hablar de Juan Carreño de Miranda como el pintor que vino después de Velázquez, como un nombre en minúscula al lado de un gigante, pero así lo ha visto la Historia, siempre dada a las simplificaciones. Tampoco sería exacto verlo únicamente como retratista del rey Carlos II, sin duda su trabajo con más repercusión, pero que le llegó ya en los últimos años de su carrera. A veces caemos en ese hechizo de tomar la parte por el todo. Para evitarlo, la Biblioteca Nacional (BNE) y el Centro de Estudios Europa Hispánica (CEEH) inauguraron ayer «Carreño de Miranda. Dibujos», una exposición que reivindica la dimensión menos conocida del artista, la de su admirable lápiz.

«Podríamos haber titulado esta exposición como ‘A la sombra de Velázquez, Juan Carreño de Miranda, dibujante’. Pero hubiera sido injusto. No es solo un epílogo, no es solo un sucesor», apuntó José Luis Colomer, director del CEEH, en la presentación de la muestra. En efecto: Carreño de Miranda es una de las figuras destacadas del Barroco español y ejerció una influencia determinante en los artistas de Madrid en la segunda mitad del siglo XVII. Como dibujante, explica Colomer, manejó los lápices «como si fueran pinceles, definiendo las formas mediante toques de color que se superponen y amalgaman».

La muestra comienza con el primer dibujo de Carreño, que data de 1646, y finaliza con la última firma que se conserva, la de su testamento, que escribió un día antes de morirse en 1685. La comisaria de la exposición, Cristina Agüero, destacó la variedad de la obra del artista, que va desde el asunto sacro hasta la pintura de corte, pasando por distintos formatos y técnicas. Para finalizar, Agüero señaló que con «Carreño de Miranda. Dibujos en la BNE» se destierran dos falsos mitos que han afectado a la figura del artista: por un lado, el de que los pintores españoles no se prodigaron en el ámbito del dibujo; por el otro, el de que el reinado de Carlos II fue un periodo de decadencia total que afectó a la esfera creativa.