«Desnudo recostado», de Modigliani
«Desnudo recostado», de Modigliani - CHRISTIE'S

La reinvención de la Venus moderna

Tres espléndidos desnudos femeninos, pintados por Courbet, Modigliani y Freud, salen hoy a subasta en Nueva York, mientras el Prado está listo para recibir a «La Gran Odalisca» de Ingres. Repasamos la Historia del Arte a través de sus mejores desnudos

MadridActualizado:

En este otoño disfrazado de primavera el mercurio está alcanzando temperaturas impropias de estas fechas. Y, para caldear aún más el ambiente, hoy salen al mercado algunos de los mejores desnudos femeninos, un género que ha dado mucho de sí y que parece inagotable. Tres Olympias modernas serán las estrellas de la venta que la sala Christie’s celebrará hoy en Nueva York bajo el título «La musa del artista».

Destaca, especialmente, «Desnudo recostado», de Modigliani (1917-18). Aunque la firma no da una cifra estimada cuando se trata de grandes piezas («estimate on request», advierten), se cree que su precio podría rondar los 100 millones de dólares. Es una de las obras maestras del pintor italiano, en la que funde idealismo clásico, realismo sensual e invención moderna. Es lo suficientemente realista para seducir, pero también lo suficientemente irreal para ser idealizado. Con esta pintura el artista crea un icono escultórico, sublime, de la mujer.

No es el retrato de una de las musas de Modigliani, sino un hermosísimo himno a la belleza

No es un retrato de alguna de sus musas –la más célebre fue Jeanne Hébuterne, modelo y pareja sentimental del artista, que, tras la muerte de éste, y embarazada de nueve meses, se suicidó tirándose desde la ventana de un quinto piso–, sino un hermosísimo himno a la belleza. Pintado entre 1917 y 1918, en plena Guerra Mundial, en su pequeño y mísero taller parisino, pertenece a una serie de desnudos alegres, sensuales, eróticos, con los que Modigliani, el príncipe de Montparnasse, quiso celebrar la vida, pese al drama que se vivía en las calles. Su objetivo era recuperar la belleza en un mundo devastado por la guerra.

«Desnudo recostado», de Courbet
«Desnudo recostado», de Courbet- CHRISTIE'S

Sensual carnalidad

Otra estrella de la subasta será «Desnudo recostado» (1862), de Courbet, uno de los más célebres desnudos que el pintor francés realizó entre 1850 y finales de los sesenta. Su precio estimado: 15-25 millones de dólares. Pese a que sus desnudos están a la sombra de las Venus de Giorgione y Tiziano, éstos deificaron a las mujeres, mientras que Courbet las bajó a la tierra. Divinas para unos, terrenales para otros. Courbet pinta el cuerpo femenino tal como lo ve, sin idealizarlo un ápice. La carne pintada por él es real, física, puede palparse... y casi olerse. Su compromiso con la verdad es implacable. Cuando el artista mostró este lienzo en el Salón de París en 1862 duró unos pocos minutos en la pared. Su desafío a los convencionalismos fue demasiado para el París pacato y conservador de la época. Fue un lienzo tan radical como impactante. Lo sería aún más, cuatro años después, su «Origen del mundo»: un pubis en primer plano que escandalizó en su día y aún hoy ruboriza a quienes lo contemplan de cerca en el Museo d’Orsay. Activista político y revolucionario, admirado por colegas como Delacroix, Manet, Van Gogh, Freud..., Courbet no solo pintaba el cuerpo de la mujer en sus lienzos, sino que quería lograr una presencia nunca antes vista en el arte. Trató de derribar viejos muros creando un nuevo lenguaje del desnudo en el arte.

«Desnudo en un sofá rojo», de Lucian Freud
«Desnudo en un sofá rojo», de Lucian Freud- CHRISTIE'S

A Modigliani y Courbet se suma Lucian Freud con «Desnudo en un sofá rojo» (1889-91), que parte con un precio estimado de 20-30 millones de dólares. El pintor británico reconoce su deuda con Courbet, pero va un paso más allá volviendo a reinventar el desnudo, como en su día hizo el francés. Así se aprecia en sus descarnados retratos, en los que no hay concesiones. En este caso es un desnudo de su hija Bella, una conocida diseñadora de moda, a los 21 años. El pintor tuvo 14 hijos con sus distintas parejas. Hizo una serie de retratos de sus hijas en la década de los 80. Bella posa en el famoso sofá rojo de su taller, escenario de tantas obras maestras y tantos secretos. Si ese sofá hablara... Cuentan que entre padre e hija, entre artista y musa, hubo una intensa pero frágil relación. La crítica la sitúa como una de las obras más audaces y sensibles, más honestas y personales de Freud, realizada en un momento crucial en su carrera. Sus desnudos tienen, al igual que los de Modigliani, mucho de escultóricos. También sale a subasta en Christie’s otro retrato de Freud, en este caso de Andrew Parker Bowles, exmarido de la Duquesa de Cornualles, con uniforme de brigadier. El récord del artista está en 56 millones de dólares, alcanzados por «Benefits Supervisor Resting».

Una Venus de hace 22.000 años

La Venus de Willendorf
La Venus de Willendorf- KUNSTHISTORISCHES MUSEUM, VIENA

Ya en la prehistoria, hace 22.000 años, una mujer en pelota picada asombró al mundo. Es la Venus de Willendorf, que luce en el Kunsthistorisches Museum de Viena. A partir de entonces ha sido uno de los temas recurrentes en la Historia del Arte. La Antigüedad clásica, tan hedonista, primero en Grecia y después en Roma, andaba a vueltas con el ideal de belleza: el «Discóbolo» de Mirón, la «Venus» de Milo, el «Apolo Belvedere» o el «Laocoonte» son algunos ejemplos de la perfección corpórea cincelada en bronce o en mármol.

Dependiendo de las épocas, el desnudo en el arte ha ido cambiando su carácter iconográfico. En la Edad Media, por ejemplo, se limitaban a los pasajes bíblicos que lo requirieran:Adán y Eva, la muerte de Cristo... Fue en el Renacimiento cuando retornan los desnudos al arte para narrar escenas mitológicas, religiosas o históricas, inspirándose para ello en modelos clásicos. Y surgen obras maestras como «El nacimiento de Venus», de Botticelli, o la «Venus de Urbino», de Tiziano, uno de los desnudos femeninos más «influyentes» en la Historia del Arte, pues son muchos los artistas que se inspiraron en él para sus creaciones. Si a Leonardo da Vinci le interesaba el cuerpo humano desnudo para sus estudios anatómicos, para Miguel Ángel tenía un carácter más divino.

«Venus del espejo», de Velázquez
«Venus del espejo», de Velázquez- NATIONAL GALLERY DE LONDRES

Exuberancia barroca

Llegó el Barroco y con él los gabinetes privados donde mecenas y aristócratas admiraban las pinturas de desnudos femeninos como objeto de placer y deseo. Rubens pinta unas mujeres exuberantes, sensuales, rollizas... Como sus «Tres Gracias». La belleza de la época no entiende de celulitis ni de flacidez. Y Velázquez pinta «el trozo de carne más humano de la National Gallery de Londres», según Sorolla. La «Venus del espejo» perteneció al duque de Alba, a Godoy... y, desde hace cien años, a la pinacoteca británica. En 1914 una sufragista le asestó siete puñaladas. La diosa se mira ensimismada ante el espejo tras una noche de pasión con Marte.

«Olympia», de Manet
«Olympia», de Manet- MUSEO D'ORSAY, PARÍS

Goya es el primer artista que desnuda a la mujer real, sin abordar temas mitológicos, religiosos o históricos. Su «Maja» nos mira pícara y descarada y el espectador se torna un voyeur. La pintura moderna y contemporánea no ha sido ni mucho menos ajena al desnudo. Nada fue igual en el arte a partir de las cinco prostitutas desnudas en un burdel que Picasso desestructuró (muchos años antes que Ferran Adrià hiciera lo propio con la tortilla de patatas) en «Las señoritas de Aviñón», un lienzo que rompió con el arte tradicional y dio paso al cubismo. Otra prostituta desnuda, la «Olympia» de Manet, ataviada solo con una orquídea en el pelo, un brazalete y zapato de tacón, es otro de los desnudos que cambió la Historia del Arte. 22.000 años después de la Venus de Willendorf, la fascinación por el desnudo femenino se mantiene intacto.