Rafael Moneo, en el exterior de su estudio en Madrid
Rafael Moneo, en el exterior de su estudio en Madrid - ÓSCAR DEL POZO

Rafael Moneo: «Ya me gustaría haber envejecido como el Museo Thyssen»

La pinacoteca revisa, en la mayor retrospectiva que se le ha dedicado hasta la fecha, 55 años de trabajo del arquitecto que rehabilitó su sede

MadridActualizado:

Tras su paso por La Coruña, Lisboa, Ciudad de México y Hong Kong, llega a Madrid la mayor retrospectiva dedicada hasta la fecha a uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XX: Rafael Moneo. A punto de cumplir 80 años (el próximo 9 de mayo), este navarro de alma madrileña y ademanes de caballero andante regresa al Museo Thyssen en su 25 aniversario, cuya sede, el Palacio de Villahermosa, rehabilitó. La muestra, coproducida por la Fundación Barrié, el estudio Rafael Moneo y el Museo Thyssen, revisa 55 años de trabajo (de 1961 a 2016) a través de 52 de sus proyectos, representados con 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías. El comisario, Francisco González de Canales, ha puesto especial énfasis en el dibujo, tan importante para Moneo. «Mi vida es todo esto», dice el arquitecto mientras recorre la muestra con ABC.

Maqueta de la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, California (1996-2002)
Maqueta de la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, California (1996-2002)- RAFAEL MONEO/CORTESÍA FUNDACIÓN BARRIÉ. FOTO: AUROFOTOZ

«Era poco menos que obligado que la exposición terminase aquí, por respeto a la gente de Madrid, la ciudad en la que vivo». ¿Cómo ha envejecido el Museo Thyssen? «En un proyecto como éste lo que más cuenta no es la expresión personal de los intereses estéticos. Se trata de un palacio con una larga historia a sus espaldas y entendimos que tenía que ser un museo palaciego. Posiblemente, hoy volvería a hacer algo parecido. Ya me gustaría a mí haber envejecido como lo ha hecho el museo, que hubieran pasado los años por mí con menos erosión de la que ha pasado por el Thyssen».

Sala de las Musas de la ampliación del Museo del Prado
Sala de las Musas de la ampliación del Museo del Prado- IGNACIO GIL

Son muchos los museos que ha creado, ampliado o remozado, además del Thyssen: el Prado, el Moderna Museet de Estocolmo, el de Arte Romano de Mérida, el de la Universidad de Navarra... «En los 70 y 80 los museos fueron uno de los grandes programas en los que los arquitectos podían moverse con mayor libertad. Eso no quiere decir que entienda el museo como el desideratum del trabajo de un arquitecto. Pero, por mi educación –soy amante de la pintura–, trabajar en museos me ha dado una satisfacción especial». Patrono del Prado, formó parte del jurado que eligió el proyecto de Norman Foster y Carlos Rubio para el Salón de Reinos. «Estoy seguro de que será una dignísima adición al museo. El jurado lo valoró unánimemente. Al saber que caía en manos de un profesional tan competente como Foster y, me consta, con tantas ganas de hacerlo bien en Madrid, no espero sino lo mejor de él». Habrá, pues, un diálogo de altura Moneo-Foster en el Campus del Prado. «No creo que haya un diálogo tan directo entre nuestros proyectos», apostilla.

Siendo patrono del Prado, y habiendo nacido el año en que Picasso pintó el «Guernica», parece pregunta obligada dónde cree que debe estar el cuadro. «Está bien en el Reina Sofía. No creo que Picasso se sintiese preterido por estar en ese museo. No hay que entender que a Picasso le corresponde el Prado. La exposición que le dedica estos días el Reina Sofía viene a confirmar que el “Guernica” está bien cuidado y atendido allí».

Ópera de Madrid (1962). Perspectiva a mano alzada
Ópera de Madrid (1962). Perspectiva a mano alzada- RAFAEL MONEO/CORTESÍA FUNDACIÓN BARRIÉ

De Pritzker a Pritzker

Han tenido que pasar 21 años para que el premio Pritzker volviera a España. Rafael Moneo lo consiguió en 1996. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta (RCR Arquitectes), este mismo año. «Me alegro muchísimo de verme acompañado por unos profesionales que han sido capaces de hacer sentir su voz sin haber traicionado sus principios estéticos desde una ciudad como Olot. Es admirable». Moneo es todo lo opuesto a un arquitecto-estrella. Pero, ¿por qué se habla tanto de ellos? «Se depositan en manos de los arquitectos muchas responsabilidades acerca de un edificio y en una economía en la que el mercado prevalece tanto. No es raro que al final aparezca la singularidad que lleva a que los arquitectos adquieran esa dimensión de divos». Y nos hace una confesión: «Amo muchísimo la arquitectura. Entregarme a ella significa conocerla lo mejor posible y compartir con los demás, como enseñante, las reflexiones que uno se hace acerca de lo que es la arquitectura. Me siento afortunado de haber trabajado en edificios tan importantes».

Casa Gómez-Acebo en La Moraleja (1966-1968). Fue demolida hace unos años
Casa Gómez-Acebo en La Moraleja (1966-1968). Fue demolida hace unos años- DIDA BIGGI

Hace unos meses saltó la polémica por la demolición de la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota en Algete (Madrid). ¿Falta sensibilidad en España para la arquitectura contemporánea? «Seguramente, pero hay que hacerlo de forma juiciosa». Él mismo lo sufrió en carne propia. La casa Gómez-Acebo, en La Moraleja, que hizo en los 60, también fue demolida hace unos años. La exposición se completa con una pequeña muestra sobre la historia del Palacio de Villahermosa.