El pintor británico Francis Bacon, en su estudio londinense
El pintor británico Francis Bacon, en su estudio londinense - ABC

El día que la policía arrestó a Francis Bacon por posesión de marihuana

Una grabación inédita revela cómo el pintor encauzó su ira en el lienzo después de cargar con las consecuencias de los excesos de su amante, George Dyer

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Francis Bacon encauzaba su ira a través del pincel para acabar por volcarla en el lienzo. Al menos, eso hizo en 1968 después de que la policía entrase en su estudio y lo detuviese por esconder un alijo de marihuana en la base de una escultura africana. En realidad, las drogas pertenecían a su amante, George Dyer, pero fue el pintor el que pagó el pato: aunque fue delcarado no culpable del delito, tuvo que desembolsar 3.000 libras por las costas del juicio.

Ahora, según unas grabaciones que se escuchan por primera vez, resultado de unas conversaciones entre Bacon y su amigo Barry Joule, sabemos que aquel percance dejó una huella profunda en el artista, que se refería a aquellos hechos como el «terrible episodio de la crisis de las drogas».

«En el momento de mi arresto, y durante mucho tiempo después, permanecí furioso. Para liberar algo de la tensión, de inmediato fui a mi caballete... hice una gran pintura», dice el pintor, que luego se lanza a describir la obra resultante: «Dos estudios de George Dyer con perro por Francis Bacon». Él [Dyer] está sentado en una silla con el desagradable perro de policía aplastado a sus pies olfateando hacia la estatua»

«Dos estudios de George Dyer con perro por Francis Bacon»
«Dos estudios de George Dyer con perro por Francis Bacon»

«Nunca fumé ninguna droga ya que tengo asma, pero George sí que lo hacía cuando venía aquí», continúa el pintor. Según recalca el artista en las grabaciones, la escultura africana en cuestión había sido un regalo de cumpleaños del propio Dyer, que había conseguido la obra de manos de dos hermanos gánsteres, los gemelos Kray.