«La torre de Babel»
«La torre de Babel» - ABC

Las pinturas que Bruegel legó a la Historia del Arte

El autor flamenco, cuya obra «El triunfo de la muerte» cuelga de nuevo de las paredes del Museo del Prado, llevó a cabo algunas de las creaciones más bellas del siglo XVI. ABC analiza algunas de ellas

MadridActualizado:

La vida de Pieter Bruegel, como la de otros grandes artistas del siglo XVI, está plagada de incógnitas y suposiciones. De el Viejo se dice que nació en una pequeña aldea flamenca cercana a Breda en torno al 1525 ; y se cree que la primera vez que cogió un pincel fue en el afamado taller de Pieter Coecke de Aelts, ubicado en la ciudad de Amberes. Ya en 1551 se sabe que viajó por Francia y por Italia, donde quedó prendado de los paisajes de los montes Alpes y Apeninos, los cuales le sirvieron como fuente de inspiración. Años después, Bruegel comenzó a interesarse cada vez más por la producción del Bosco, tanto que -como señala el Museo del Prado- empezó a interpretar a su manera las temáticas diabólicas y caprichosas de este autor. Los últimos años de su vida los dedicó a plasmar asuntos religiosos y a realizar una exaltación de la vida campesina.

Para cuando llegó su muerte, en 1569, Peter Bruegel había legado al mundo algunas de las pinturas más bellas del siglo XVI. Ahora que su obra «El triunfo de la muerte» cuelga de nuevo de las paredes del Museo del Prado, en ABC analizamos algunas de sus mejores creaciones.

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  1. «La torre de Babel» (1563)

    La del Viejo es probablemente una de las representaciones más reconocidas de la Torre de Babel: esa mastodóntica obra arquitectónica derrumbada por Yahvé en las páginas del Antiguo Testamento. Bruegel presenta la torre durante su construcción. En la pintura se puede apreciar la extrema minuciosidad con la que trabajaba el flamenco. Su pincel no plasma únicamente la torre, sino también los obreros que tabrajan afanosamente en levantarla y la ciudad de Babilonia, que se encuentra a sus pies.

    En la forma del torre varios expertos han visto similitudes con el Coliseo, lo cual se achaca a un viaje realizado por el autor a la ciudad de Roma.

    Esta pintura se puede encontrar en el Museo de Historia del Arte de Viena.

  2. «El vino de la fiesta de San Martín» (1566-1567)

    «El vino de la fiesta de San Martín»
    «El vino de la fiesta de San Martín» - ABC

    Esta pintura, al igual que «El triunfo de la muerte», cuelga de uno de los muros del Museo del Prado. La pinacoteca la adquirió en 2010 por 7 millones de euros. En la obra se representa la festividad del vino de San Martín tal y como se celebraba en Flandes durante el siglo XVI. Coincidiendo con el fin de la vendimia, los 11 de noviembre era costumbre comer oca y beber vino en honor al santo, que aparece sobre un caballo blanco en la parte derecha del cuadro.

  3. «La caída de los ángeles rebeldes» (1562)

    «La caída de los ángeles rebeldes»
    «La caída de los ángeles rebeldes»

    Una de las obras en las que la influencia del Bosco se muestra más evidente. «La caída de los ángeles rebeldes» recoge la lucha apolíptica entre el bien y el mal. En la parte inferior del cuadro se ve como una gran variedad de seres grotescos se precipitan hacia el inframundo tras ser derrotados por los ángeles. En el centro de la pintura destaca el arcángel San Miguel, ataviado con una armadura dorada y portando una espada y un escudo.

    Esta pintura tiene por hogar los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica.

  4. «Los cazadores en la nieve» (1565)

    «Los cazadores en la nieve
    «Los cazadores en la nieve

    El interés que sentía Bruegel por el mundo rural se deja ver en esta pintura, que forma parte de una serie de seis obras con las que el artista se propuso representar los meses del año. En el óleo destacan unos cazadores que retornan a su hogar tras terminar la batida; en sus espaldas cargan con las piezas obtenidas y, a poca distancia, sus perros sabuesos siguen sus pasos.

    El detallismo que el viejo imprimía a cada uno de sus trabajos se hace patente en la aldea situada a los pies de los cazadores, donde decenas de figuras disfrutan de un lago helado.

    Esta pintura se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena.

  5. «La siega del heno» (1565)

    «La siega del heno»
    «La siega del heno»

    Este óleo sobre lienzo forma parte, al igual que «Los cazadores en la nieve», de la serie los meses del año. Bruegel el viejo escogió la siega estival como tema para representar junio. La creación muestra a algunos segadores desempeñando sus labores. La obra se encuentra en el Palacio de Lobkowicz de la República Checa, y es un perfecto ejemplo del buen uso de la perspectiva por parte Bruegel.