Jaled el Anany, ministro de Antigüedades egipcio, ante las tumbas recién descubiertas
Jaled el Anany, ministro de Antigüedades egipcio, ante las tumbas recién descubiertas - Ministerio de Antigüedades de Egipto

Nuevos frutos en la necrópolis faraónica de Dra Abu el Naga

El Ministerio de Antigüedades de Egipto ha anunciado el descubrimiento de una nueva tumba de más de 3.500 años y su «rico» ajuar funerario en Luxor

EL CAIROActualizado:

Más de cinco meses de trabajos bajo el sol del verano egipcio y superando los rigores del mes de ayuno musulmán del Ramadán han dado sus frutos para el equipo de arqueólogos egipcios que excavaban en la necrópolis de Dra Abu El Naga, en la orilla oeste del Nilo y vecina de otras conocidas necrópolis faraónicas como Deir el Bahari o el Valle de los Reyes.

Según ha anunciado la mañana del sábado desde el mismo Luxor el ministro de Antigüedades egipcio, Jaled El Anany, la misión arqueológica egipcia se ha adentrado en una tumba del Reino Nuevo hasta el momento desconocida y que ha conservado grandes riquezas funerarias, así como varias momias.

«Se trata de una tumba de un orfebre, datada hacia la dinastía XVII (entre 1550 y 1295 a. C.), y reutilizada más tarde al comienzo del Periodo Tardío. Dentro hemos encontrado un gran número de objetos de la colección funeraria (...); se trata de un importante descubrimiento científico», ha declarado el El Anany en rueda de prensa en Luxor.

Dentro de la tumba, de un tamaño tan estrecho que se ha solicitado a los periodistas que entren sólo en grupos de dos, la expedición arqueológica encontró una gran colección de vasijas de barro y otras piezas de arcilla, momias, cuatro sarcófagos decorados, cerca de 150 estatuas rituales (ushabti) y doradas máscaras funerarias.

Dos estatuas de piedra arenisca

Dos estatuas de piedra arenisca parcialmente dañadas han permitido la identificación del honrado, un orfebre del dios Amón con el nombre de Amenemhat. Una de las estatuas representa a Amenemhat sentado en una gran silla de amplio respaldo junto a su mujer, ataviada con un largo vestido y una peluca, común en las mujeres de posición desahogada en la época. Entre sus piernas aparece tallado, en una escala menor, uno de los hijos del matrimonio, llamado Neb Nefir.

La entrada a la tumba del orfebre -que comparte patio exterior con un complejo funerario descubierto y anunciado el pasado abril, y se coloca entre las ya documentadas TT148 y TT300 de la necrópolis de Dra Abu el Naga-, conduce hasta una cámara cuadrada, con un nicho en la pared opuesta (dirección norte) y dos habitaciones adyacentes, una a la derecha, de unos siete metros de profundidad y construido para albergar –según las hipótesis de los egiptólogos- la momia de Amenemhat y su mujer. En una segunda cámara se han encontrado varios sarcófagos de las dinastías XXI y XXII que no han logrado conservarse en buen estado.

Una familia en un pozo funerario

Además de la tumba de Amenemhat, en el patio delantero, se ha encontrado un pozo funerario que «probablemente se remonte al Reino Medio (c. 2000 - 1800 a. C.)», según las primeras hipótesis desveladas este sábado en Luxor por el director de la excavación y del departamento de Antigüedades en la provincia sureña, Mustafa Waziri. Se trata de un enterramiento familiar: en el interior de dos sarcófagos de madera se han encontrado los restos de una mujer y dos de sus hijos. La mujer respondería al nombre de Amun el Hat, «que para mí sonaba masculino, de hombre, pero encontramos inscripciones que la identificaban como "la dama de la casa"», ha bromeado Waziri a los periodistas.

La mujer habría muerto alrededor de los 50 años y sufría de varias enfermedades, según ha detallado la egiptóloga Sherine Ahmed Shawqi, especializada en el estudio antropológico de restos óseos humanos. Los primeros estudios de la momia de la mujer encontrada en Dra Abu el Naga apuntan a que sufría de caries que le provocaron infecciones y abscesos en la mandíbula. «Esta mujer probablemente hubo de lamentarse extensamente (por el dolor), ya que el tamaño de su forúnculo es anormalmente grande», ha señalado. El segundo sarcófago lo comparten dos de sus hijos, de entre 20 y 30 años, cuyas momias están «en muy buen estado de conservación».

Pistas para nuevos descubrimientos

Pero quizá el descubrimiento más prometedor sea el de cincuenta conos funerarios, una suerte de sellos de arcilla con jeroglíficos estampados colocados a la entrada de las capillas de las tumbas, cuarenta de los cuales apuntan a la presencia de otras cuatro tumbas todavía por descubrir perteneciente a funcionarios de la dinastía XVIII. Los nombres estampados en los conos son de oficiales como Maati, Bengy, Rourou y el visir Ptahmes. «Si seguimos excavando, encontraremos cuatro nuevas tumbas, inshallah (si dios quiere)», ha apuntado Waziri, quien en declaraciones anteriores había insistido en la «riqueza» del complejo funerario anunciado este sábado, «mayor y más histórico» que el complejo funerario del juez y magistrado tebano Userhat (anunciado a bombo y platillo en abril pasado).

«El trabajo no ha terminado todavía, creo que el mes que viene anunciaremos un nuevo descubrimiento también dentro de esta tumba», ha adelantado por su parte el ministro El Anany. «Este será año de las excavaciones, de los descubrimientos», ha concluido Waziri, que como el Ministerio de Antigüedades egipcio ve en Dra Abu el Naga el escenario de nuevos descubrimientos en el extenso campo de la egiptología.