Antonio López

Nuestra vida, nuestra amistad

El pintor y escultor recuerda a su gran amigo y colega, al que conoció en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid y con quien ha compartido muchos buenos momentos y un proyecto

Antonio López
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Tengo muchos y muy buenos recuerdos de Julio. Le conocí cuando los dos estudiábamos Bellas Artes en Madrid. Él y Lucio [Muñoz] iban un curso por delante de mí. Enrique Gran, uno por detrás. Yo pasaba a verle trabajar en la clase de escultura. Recuerdo las visitas que le hacía en los descansos de mi clase de pintura. Yo me acercaba a él con mucha admiración para ver su trabajo, le preguntaba cosas... Me gustaba lo que hacía Julio y él mostraba hacia mí mucho afecto. Me recibía bien. Le debía hacer gracia verme tan joven y tan ignorante. Con esa edad, seis años de diferencia se notaba mucho.

Cuando los conocí, yo sabía muy poco. Ellos eran muy inteligentes, sabían mucho más que yo. Han sido mis maestros. Me acerqué a ellos buscando conocimiento. Yo tenía sed de conocimiento. E intuía enseguida quién podía guiarme un poco. Yo estaba en Madrid solo, no tenía la familia aquí, y también buscaba calor. Y encontré en ellos todo eso. Son ellos los me han enseñado a mí. Yo no sé lo que he podido ofrecerles.

Julio destacaba por su inteligencia y las facultades que Dios le dio para hacer escultura. Tenía una capacidad para hacer escultura como muy poca gente ha habido en nuestra época. Nos ha gustado mucho nuestro trabajo. A mí me gustó tanto el que hicimos juntos Julio, Paco y yo con la escultura de los Reyes que he intentado volver a repetir la experiencia con otros encargos, pero no cuajó ninguno. Me hubiese encantado volver a trabajar juntos. No ha podido ser. Nos unían muchas cosas: estábamos muy volcados en nuestro trabajo. Íbamos juntos como quien va de caza. La vida era muy dura. Nos unía la lucha por la vida y el amor por las mismas cosas, como el arte antiguo. Solíamos ir juntos al Prado con mucha frecuencia. Muchos años antes de que ambos fuéramos patronos del museo, iba con Julio, con Paco, con Lucio, con Enrique Gran... Otras veces iba solo o con Mari. Estábamos todo el tiempo hablando de arte. Hemos sido muy poco murmuradores. Cuando nos veíamos, que era con mucha frecuencia, el tema de la conversación casi siempre era el arte. Pero, más que el nuestro, el de los demás, el arte que admirábamos.

Hemos hecho la vida juntos durante muchos años. Compartimos la misma galería. Con los años ha prevalecido la amistad sobre tantos problemas. El nuestro no ha sido un grupo convencional como los otros, sino un grupo voluntario. Nunca tuvimos intención de ser un grupo. Éramos una agrupación: nos unía el amor a nuestro trabajo, el amor al arte. En menos de año y medio hemos perdido a Paco, a Isabel y a Julio. Es tremendo. Solo quedamos Mari y yo.

Julio vivió, como todos nosotros, una vida muy hermosa. Hemos tenido mucha suerte con nuestra vida, con nuestra amistad, hemos sido muy afortunados. Y las cosas se terminan. Se tienen que terminar.

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