Francesca de Habsburgo y John Akomfrah, ayer en el Museo Thyssen junto a la videoinstalación «Purple»
Francesca de Habsburgo y John Akomfrah, ayer en el Museo Thyssen junto a la videoinstalación «Purple» - JOSÉ RAMÓN LADRA

El Museo Thyssen abre sus salas a Francesca de Habsburgo

La pinacoteca exhibe «Purple», una espectacular videoinstalación coproducida por TBA21, la fundación de la hija del barón

MadridActualizado:

Aunque Francesca de Habsburgo es miembro del Patronato del Museo Thyssen desde hace años, es la primera vez que llega a buen puerto un proyecto de colaboración entre la pinacoteca y TBA21, la fundación de arte contemporáneo creada por la hija del barón Thyssen en 2002, que combina arte y compromiso sociopolítico y medioambiental. Hubo algún intento hace unos años, pero quedó en papel mojado. Tita no veía con buenos ojos colocar una obra de Ernesto Neto en el vestíbulo del museo. «Llevábamos tiempo con esta idea, pero había que encontrar el proyecto idóneo», dice Francesca de Habsburgo. Y ese proyecto ha llegado. «Purple» es una espectacular videoinstalación del artista y cineasta británico de origen africano John Akomfrah (Accra, Ghana, 1957), en la que, a través de seis pantallas de gran formato, explora los devastadores efectos del cambio climático en el planeta.

Coproducida por el Barbican de Londres, en colaboración con TBA21-Academy (centrada en la conservación de los océanos) y el Museo Thyssen, entre otras instituciones, fue rodada en paisajes como Alaska, Groenlandia o las Islas Marquesas. Para instalar la obra de Akomfrah hubo que demoler las salas Moneo de la planta baja. El proyecto, que se enmarca en el programa especial de ARCO, ha sido comisariado por Chus Martínez. Podrá verse hasta el 25 de marzo.

«Siento este museo como mi casa»

Parece que con el 25 aniversario del Museo Thyssen el deshielo ha puesto fin a la «Guerra Fría» entre la baronesa Thyssen y la hija del barón. Los desencuentros entre ambas han dado paso a gestos de pacífica cordialidad. En el acto central del aniversario se reconoció tanto la labor de Carmen Thyssen como la de los hijos del barón. Y ayer Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, no escatimó en elogios a la familia Thyssen, el «enorme caudal que aporta» y su incorporación «de pleno derecho» al museo: «Hemos esperado mucho, pero ha merecido la pena». Solana le lanzó un guante a Francesca de Habsburgo: le propuso proyectos de su fundación en el museo todos los años coincidiendo con ARCO. Guante que Francesca de Habsburgo recogió emocionada, con promesa incluida: aprender español.

Recordó que, gracias a su padre, aprendió a «ver el mundo a través del prisma del arte» y a creer que «el arte tiene el potencial de cambiar el mundo». Con «Purple», dice la coleccionista y mecenas, «probablemente estamos añadiendo una nueva capa de justicia social –y consciencia– a este museo nacional. Siento que es la obra perfecta para iniciar esta colaboración, dado el papel central que los océanos han jugado en la Historia de España y su cultura». Francesca de Habsburgo dio las gracias a Evelio Acevedo, director gerente del museo, y a Guillermo Solana «por fiarse de mí». Y agradeció especialmente el apoyo del ministro y el secretario de Estado de Cultura, así como el de la baronesa Thyssen «por su inquebrantable apoyo a este proyecto. No tengo palabras para decir cuánto significa para mí estar en estas galerías. Siento este museo como mi casa».