«La marcha de Gávez» - AUGUSTO FERRER-DALMAU | Vídeo: Así es la exposición «La memoria recobrada» ABC

La marcha olvidada con la que el Imperio español arrasó al ejército inglés en el Misisipi

La exposición «Memorias recobradas» (patrocinada por Iberdrola) desembarca en abril en Nueva Orleans con el objetivo de mostrar la importancia de la Corona en la emancipación de las Trec e Colonias durante el siglo XVIII

El pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, recrea en un nuevo cuadro el tortuoso viaje que acometió Bernardo de Gálvez con un ejército multicultural para conquistar las posiciones cercanas a Baton Rouge

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Como ya hicieron en el siglo XVIII los doce millones de reales de vellón que España envió a las Trece Colonias para combatir por su independencia, la exposición «Memorias Recobradas, España, Nueva Orleans, y el apoyo a la Revolución Americana» ha cruzado el Atlántico con el objetivo de recordar a Estados Unidos que la ayuda cedida por Carlos III a los políticos de las barras y estrellas fue más que determinante para que terminaran constituyendo una nación.

«La marcha de Gávez»
«La marcha de Gávez» - AUGUSTO FERRER-DALMAU

[Puedes ver el cuadro en una imagen grande aquí]

La muestra (patrocinada por Iberdrola), que contará con más de 200 obras de arte, mapas, trajes o miniaturas, será inaugurada el 21 de abril en el «Louisiana State Museum» de Nueva Orleans y buscará, además, homenajear a figuras como la del malagueño Bernardo de Gálvez. Un héroe entonces desconocido que (entre otras cosas) marchó a lo largo del Misisipi con un ejército formado en buena parte por hispanos para expulsar a los casacas rojas de la importante posición de Baton Rouge.

Pieza de la exposición (busto de Washington)
Pieza de la exposición (busto de Washington) - L. M. GUERRERO

Según desvela a ABC José Manuel Guerrero Acosta, comisario de la exposición, el principal objetivo de «Memorias recobradas» es revivir una epopeya olvidada. La de muchos españoles que se dejaron la vida por combatir en favor de una nación incipiente a la que, actualmente, es pertinente recordar que no siempre estuvo a la cabeza del mundo. En sus palabras, la muestra pretende ayudar al público local a familiarizarse con esta gran contribución olvidada de la Corona.

A su vez, el responsable afirma que se ha elegido Nueva Orleans como sede porque fue un enclave determinante para nuestro país después de que el renqueante Imperio se posicionara del lado de las Trece Colonias y declarara la guerra a Gran Bretaña en 1779. No en vano, en esta urbe (cedida a España por los galos en 1764) se llegó a sentar el mismo Gálvez como gobernador. «Además, aprovechamos que este año se celebra el centenario de la fundación de la ciudad por parte de los franceses», explica.

Cuatro espacios

«Memorias recobradas» (expuesta hasta el pasado julio en la Torre Iberdrola de Bilbao) contará con cuatro espacios que permitirán a los visitantes conocer la colaboración entre norteamericanos y españoles. «El primero de ellos explica qué sucedía por entonces en la España de Carlos III. Eran tiempos de reformas y de ilustración», señala Guerrero. Con todo, y según el experto, esta primera toma de contacto con la muestra indagará también en «la presencia de nuestro país en América, en Florida, en Luisiana y en el sur de los Estados Unidos» antes del inicio de las hostilidades entre ambos imperios.

Las dos salas siguientes abarcarán los cuatro años en los que se combatió al inglés en el Nuevo Mundo (de 1779 a 1783). «Se explican los antecedentes, los pormenores de la ayuda económica y militar que se envió y, finalmente, la actuación de los españoles más determinantes», completa. El cuarto, para terminar, repasará la importancia de España al otro lado del Atlántico desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Otros héroes

Entre los personajes que serán rememoradas en las salas centrales, Guerrero destaca a Bernardo de Gálvez. Y es que, fue el primer oficial español que, una vez declarada la guerra contra Inglaterra, armó un ejército con el que marchó contra los británicos. «Luego acometería sus aventuras más conocidas como la toma de Pensacola», añade.

Sin embargo, Guerrero también señala a otros grandes olvidados como el vasco Diego María de Gardoqui o el sevillano Francisco de Saavedra. La actuación de este último, de hecho, fue clave para que Estados Unidos venciera en la batalla de Yorktown (la misma en la que el líder británico Charles Cornwallis arrió la bandera). «Saavedra fue un enviado especial de Carlos III que se encargó de gestionar toda la ayuda económica. Sin embargo, se hizo famoso porque proporcionó mucho dinero (más de un millón de pesos) al ejército franco-estadounidense para que sus tropas combatieran en Yorktown», añade el comisario.

Una marcha olvidada

El 18 de mayo de 1779, un mes antes de que España informara oficialmente a Inglaterra del inicio de la guerra y cuatro años después de la declaración de independencia, el gobernador de Nueva Orleans Bernardo de Gálvez reunió un pequeño ejército con el que atacar los puestos defensivos que los británicos tenían en el Misisipi. Por aquellos días apenas disponía de unos pocos hombres del Batallón de Luisiana y algunos piquetes de otros regimientos.

Sin embargo, su popularidad hizo que se unieran a este ínfimo contingente afroamericanos libres, indios chactás, canadienses y varios voluntarios norteamericanos. Aquel ejército multicultural se aventuró a través del Misisipi empujando lanchas cargadas con cañones para, semanas después, conquistar los fuertes de Manchac y Baton Rouge.

Boceto del cuadro «La marcha de Gálvez»
Boceto del cuadro «La marcha de Gálvez» - AUGUSTO FERRER-DALMAU

Aquella fue una marcha que ha sido olvidada pero que, casi tres siglos después, ha vuelto a la vida gracias al nuevo cuadro del pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau. Un precioso lienzo que se convertirá en una de las piezas centrales de la exposición para, después, viajar a Washington y al Guggenheim Partners de Miami. «Es la primera vez que pinto nativos americanos y afroamericanos. Ha sido difícil porque me he tenido que documentar de forma exhaustiva sobre el equipo, la vestimenta y los peinados de los indios de la zona. Y lo mismo a sucedido con los civiles negros», explica el artista en declaraciones a ABC.

En sus palabras, el resultado es una escena que muestra tanto las penalidades que sufrieron los hombres de Gálvez para llegar a su destino, como la camaradería que tenían los diferentes integrantes del contingente a pesar de proceder de lugares tan distintos.

Detalle del cuadro «La marcha de Gálvez»
Detalle del cuadro «La marcha de Gálvez» - AUGUSTO FERRER-DALMAU

Las penurias, en sus palabras, quedan reflejadas en pequeños detalles como un soldado con un tambor que no puede evitar caerse al agua debido a lo abrupto del terreno, o la cara de esfuerzo de dos miembros del contingente mientras tiran de una barca. «Fue horrible para ellos. Durmieron mal, apenas bebieron agua, sufrieron enfermedades de todo tipo...», indica.

Con todo, el popular pintor (que ha sido asesorado durante el proceso de creación por los expertos Luis Sorando, el mismo Guerrero y los Voluntarios de Madrid) señala que, en este caso, la importancia de la pintura la toma el ambiente. «El centro del cuadro es el escenario, es lo que da dureza a la situación. Ningún personaje prima sobre el resto», completa. No obstante, desvela que hay dos sujetos que tienen un papel especial: Gálvez (que monta a caballo) y un indio (el personaje más emblemático de los Estados Unidos).