Mamdouh El Damaty, en su despacho de El Cairo durante la entrevista
Mamdouh El Damaty, en su despacho de El Cairo durante la entrevista - A. A.

Mamdouh El Damaty: «Sea o no Nefertiti, se reescribirá la historia de la tumba de Tutankamón»

El ministro de Antigüedades de Egipto admite que se ha hecho «mucho marketing» con la posible tumba oculta para atraer la atención

EL CAIROActualizado:

«Tenemos algo aquí», asegura Mamdouh El Damaty, ministro de Antigüedades egipcio, en una entrevista concedida a ABC en El Cairo, con las esperanzas puestas en los últimos análisis de radar de la tumba de Tutankamón, que demuestran al «90%» la existencia de un espacio vacío tras las paredes norte y oeste de la cámara funeraria del rey niño. Según la opinión del egiptólogo Nicholas Reeves, es la hermosa reina Nefertiti quien descansa junto al sepulcro de su hijo. Sin embargo, sus teorías no terminan de convencer a El Damaty, cabeza del Ministerio en el país de los faraones desde 2014, quien abre otras posibilidades más cautas.

Cámara intacta

En la baraja del ministro cabe desde un simple corredor hasta a una cámara mortuoria con una momia totalmente intacta, pasando por una habitación vacía, un anexo con material funerario u otros objetos que acompañarían al faraón niño en su viaje al más allá. «En mi opinión, y es lo más probable, encontraremos una cámara mortuoria intacta», asevera a ABC. Apartada la opción de Nefertiti, el ministro señala a «otra mujer». «Podría ser la madre de Tutankamón, Kiya, o la reina Meritatón. De estas dos mujeres ya se han encontrado estatuas e imágenes en el Valle de los Reyes, y una de ellas debería estar tras la tumba de Tutankamón».Y sin embargo, «sea o no Nefertiti, el descubrimiento de una cámara reescribirá la historia de la tumba de Tutankamón», asegura El Damaty.

Tras un corto reinado dividido entre la herencia herética de su padre Ajenatón y la vuelta a la normalidad politeísta, el rey Tut murió repentinamente a los diecinueve años. «En el momento de su muerte, no había todavía una tumba construida para él, por lo que los sacerdotes tuvieron que encontrar otra para su enterramiento, por lo que eligieron una ya construida, quizá de su familia. Así, alargaron un corredor de esta tumba para convertirlo en una nueva cámara para Tutankamón, y cerraron la puerta que conducía a la tumba original», explica El Damaty. Y así permaneció, casi intacta, hasta que en 1922 fue descubierta por Howard Carter y su equipo.

En la opinión de El Damaty, el descubrimiento de una nueva cámara, contenga o no el cuerpo de Nefertiti, Kiya o Meriatón, ayudará a reconstruir uno de los períodos más misteriosos y desconocidos de la historia del Antiguo Egipto. ¿Ofrecerán las inscripciones de la cámara nuevos detalles del reinado de Ajenatón y su breve y herético intento de adorar sólo al dios Atón por encima de Ra y el resto del nutrido panteón egipcio? ¿Engrosarán nuevos tesoros el ya nutrido ajuar, de más de 5.000 piezas, que el rey Tut reservó para su viaje al más allá? «Sea lo que sea, será un redescubrimiento de la propia tumba, y ofrecerá nueva información para completar los pocos datos que tenemos sobre este periodo de la historia egipcia», apostilla.

Aunque el Ministerio que preside El Damaty ya confirmado «al 90%» que las pruebas del rádar demuestran la existencia de un espacio vacío en lugar de roca maciza tras la pared norte del sepulcro de Tutankamón, los datos han sido enviados a Japón para un análisis más detallado. Allí, el equipo de ingenieros responsables de la tecnología del rádar utilizado en Luxor calibrarán la información y ofrecerán -a principios de 2016- detalles sobre qué es exactamente lo que se esconde tras las paredes selladas de la KV62, sus dimensiones o incluso su forma aproximada.

Si el exhaustivo análisis japonés sostiene los datos preliminares que maneja Egipto, se procederá a una investigación física. Según explicó a ABC El Damaty, se perforarán las paredes desnudas de la habitación adyacente al sepulcro del rey Tut y que guardaba su tesoro (al este), y así, «mantener a salvo» y no dañar ninguna de las pinturas y relieves de la cámara.

«En la Arqueología, y especialmente en la Egiptología, en muchos casos no podemos decir que estamos seguros o convencidos de algo “al 100%”, sino que tenemos que insistir en que “probablemente”, o “quizá”», defiende El Damaty.

De lo que sí está seguro el ministro es que el descubrimiento -sea lo que sea- será bueno para Egipto. Tanto para «rellenar los huecos» que aún quedan en la historia de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, como para levantar el decaído sector turístico y publicitar el nombre de Egipto por todo el mundo. El Damaty sonríe y admite sin embozo que Egipto ha querido darle «mucho marketing» a la búsqueda de Nefertiti: «Queremos que el público piense con nosotros, sienta con nosotros cada paso. Queremos que imaginen, que tengan expectación».