Cultura - Arte

La Hispanic Society, el alma española de Manhattan

La institución neoyorquina, fundada en 1904 por Archer Milton Huntington, desembarca en el Prado con 200 de sus tesoros, que el próximo lunes inauguran los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía

Sala principal de la Hispanic Society, con algunos de sus tesoros expuestos
Sala principal de la Hispanic Society, con algunos de sus tesoros expuestos - THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

En 2011 el Hermitage de San Petersburgo tomó el Museo del Prado con sus tesoros. Fue una de las exposiciones más visitadas de su historia. En unos días hará lo propio la Hispanic Society of America de Nueva York, que atesora la mejor colección de arte español, portugués y latinoamericano fuera de nuestro país. «Visiones del mundo hispánico. Tesoros de la Hispanic Society of America», patrocinada por la Fundación BBVA, reunirá durante cinco meses (del 4 de abril al 10 de septiembre) dos centenares de piezas, que abarcan 4.000 años. Ocuparán las tres salas temporales del edificio Jerónimos. En una cuarta pequeña sala anexa se proyecta un documental sobre la institución neoyorquina, dirigido por Francesco Jodice. El 60% de las obras nunca se ha expuesto en España. Después, la exposición itinerará por varios museos de Estados Unidos (el Museo de Albuquerque en Nuevo México, el Museo de Bellas Artes de Houston...) y quizá vaya también a México.

Archer Milton Huntington, siguiendo la ruta del Cid de Burgos a Valencia en 1892
Archer Milton Huntington, siguiendo la ruta del Cid de Burgos a Valencia en 1892- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Será un homenaje a Archer Milton Huntington (1870-1955), mecenas, filántropo, coleccionista e hispanista que fundó en 1904 la Hispanic Society of America en Nueva York para la divulgación y el estudio de la cultura española en Estados Unidos. Nacido en el Bronx, era hijo de un industrial del que heredó una de las mayores fortunas del país. A los 12 años viajó por primera vez a París y Londres. Se enamoró del Louvre y el British Museum. En Londres compró un libro del escritor inglés George Borrow, «Los zincali: los gitanos en España». Ese libro despertó su interés por la cultura hispánica. Viajó en numerosas ocasiones por nuestro país (en 1892 hizo en carro la ruta del Cid, de Burgos a Valencia) y se apasionó por nuestra cultura. En 1892, con 22 años, pisó por primera vez el Prado. «Deslumbrante, increíble, un descubrimiento, no sé cómo expresarlo», escribió en su diario. Cómo poder imaginar que décadas después los tesoros de su colección se verían en la pinacoteca que tanto le impresionó. Según Jonathan Brown, Huntington convirtió la Hispanic «en la depositaria enciclopédica de la cultura plástica y literaria española».

Alejada de los grandes museos

Mitchell Codding, director de la Hispanic Society
Mitchell Codding, director de la Hispanic Society- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Hace unos días decía a ABC Miguel Falomir, nuevo director del Prado, que ésta «será magnífica en sí misma y muy interesante por lo que cuenta de nosotros mismos, de España como país». Añadía que esta institución «es una gran desconocida en España y, por desgracia, lo es sobre todo en Nueva York. Esta muestra tiene una doble función. Por un lado, darla a conocer en España y, por otro, llamar la atención del público americano sobre las joyas que tienen allí».

Hablamos vía telefónica con Mitchell Codding, director de la Hispanic Society desde 1995 y comisario de la exposición (Falomir figura como co-comisario). ¿Por qué cuesta tanto atraer a neoyorquinos y turistas a la Hispanic Society? «Hemos hecho bastantes esfuerzos en los últimos años en mejorar la imagen y aumentar el conocimiento de la Hispanic en Nueva York, con exposiciones en el Metropolitan Museum y en la Frick Collection. Pero, como no está en el centro de Manhattan, en la zona de los grandes museos de la Quinta Avenida, se hace difícil captar la atención del público», explica Codding. Se halla al norte de Manhattan, en Broadway, entre las calles 155 y 156. Aclara Codding que, aunque muchos creeen que está en Harlem, en realidad la zona es Washington Heights. Frente a la entrada, presidiendo la Audubon Terrace, una estatua ecuestre del Cid, blandiendo una lanza, obra de la escultora Anna Vaughn Hyatt, esposa de Huntington.

Fachada de la Hispanic Society, al norte de Manhattan
Fachada de la Hispanic Society, al norte de Manhattan- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Otro hándicap, añade, es la falta de espacio para organizar exposiciones temporales: «Tenemos un lugar que compramos hace más de 20 años, donde las habrá en el futuro. Se halla en el antiguo edificio del Museo de los Indios Americanos. Pero aún tardará muchos años en ser una realidad. Tenemos hecho el diseño y estamos en el proceso de captar fondos. Será una inversión muy importante. En la Hispanic siempre ha faltado espacio para exposiciones. Es muy limitado: el patio principal, la sala Sorolla y unas salas más pequeñas en la primera planta. Normalmente, solo tenemos expuestas las obras principales. Menos de un 5% de toda la colección. Pese a ello, cada año atraemos a más gente: tenemos programas de conciertos públicos, que son gratuitos; de educación... Hemos hecho un gran esfuerzo por atraer a más gente a la Hispanic».

Sala Sorolla, con los 14 paneles de la «Visión de España» del pintor valenciano
Sala Sorolla, con los 14 paneles de la «Visión de España» del pintor valenciano- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Cerrado por reformas

El pasado mes de enero el museo cerró sus puertas hasta 2019 por obras de remodelación. Cuenta Mitchell Codding que «se va a instalar un tejado nuevo y haremos obras de mejora de la infraestructura en el interior: sistema de iluminación, climatización...» El presupuesto es de 15 millones de dólares. Participa el Ayuntamiento y el Estado, pero no cubre todo el coste.

La revitalización de esa zona, como ha pasado con el Whitney Museum de Renzo Piano en el Meatpacking District de Manhattan, daría una mayor visibilidad a la Hispanic. «Puede ayudar muchísimo, si la zona se pone de moda alguna vez. Por el momento, ha mejorado mucho en los últimos años. La población ha cambiado bastante: han llegado jóvenes profesionales que se han mudado por el precio más bajo de la vivienda. Son mayoritariamente hispanos, pero también anglos, asiáticos...», dice el director de la Hispanic. La competencia museística en Manhattan es feroz: Metropolitan, MoMA, Guggenheim, Whitney, Frick Collection... En estos momentos hay varias obras de la Hispanic en el Met: dos terracotas de Luisa Roldán, un Greco, un Goya...

Hablando del Met, en 2015 la Hispanic Society hizo un fichaje estrella: Philippe de Montebello, director del Metropolitan durante 31 años, fue nombrado presidente del Patronato de la Hispanic. Un excelente imán, sin duda, para la institución. «Está ayudando muchísimo, con su imagen y su experiencia, a atraer a gente importante al círculo de la Hispanic».

Poco conocimiento de la cultura española

Sorolla, en el exterior de la Hispanic Society
Sorolla, en el exterior de la Hispanic Society- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Los norteamericanos conocen al chef José Andrés, al director Pedro Almodóvar, el flamenco... Hace casi 20 años decía Codding en una entrevista en estas páginas que hay un escaso conocimiento de la cultura española en EE.UU.: Velázquez, Goya y poco más. ¿Ha mejorado en este tiempo? «Ha crecido ese conocimiento, pero no mucho. La mayoría de la gente en Estados Unidos no sabe demasiado de la cultura hispánica. Todavía hay esa confusión entre la cultura hispanoamericana y la española, mezclan todo... Es necesario promover más la cultura española y que se conozca mucho mejor». El español se ha eliminado de la web de la Casa Blanca. ¿Teme que con la Administración Trump no solo no mejore sino que empeore la situación? ¿Lo hispano está amenazado en Estados Unidos o su ascenso es ya imparable? «No creo que esté amenazado. Todo sigue igual en los museos, las universidades... Las instituciones desean promover la cultura hispánica». Coleccionistas y mecenas hispanas en Nueva York como Patricia Phelps de Cisneros y Estrellita Brodsky sí ven con temor lo que está ocurriendo. ¿Usted no es tan pesimista? «No, porque nada es permanente» (Ríe).

Coches aparcados en el exterior de la institución en 1909, durante la inauguración de una exposición dedicada a Sorolla
Coches aparcados en el exterior de la institución en 1909, durante la inauguración de una exposición dedicada a Sorolla- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

El Museo Picasso de París financió parte de su remodelación cobrando por llevar su colección a distintos museos, entre ellos el Reina Sofía. Advierte Mitchell Codding que en este caso los préstamos son gratuitos. ¿Cuál es la contrapartida? ¿Viajarán a la Hispanic obras maestras del Prado? «No, por falta de salas de exposiciones temporales no se puede en estos momentos». Sí ha colaborado el Prado en la restauración de algunas piezas, entre ellas el «Retrato de la Duquesa de Alba de negro», de Goya. «No lo he podido contemplar con la restauración concluida, pero por las fotos que he visto ha quedado espléndido».No es la única obra de la Hispanic que ha restaurado el museo español: el «Retrato de Manuel de Lapeña», de Goya; la «Santa Emerenciana», de Zurbarán; algunos retratos del XIX... Por su parte, el Metropolitan ha restaurado dos Velázquez: «Retrato de una niña» y «El cardenal Camillo Astalli».

Financiación 100% privada

«La duquesa de Alba de negro», de Goya, joya de la Hispanic Society, en el taller del Prado durante su restauración
«La duquesa de Alba de negro», de Goya, joya de la Hispanic Society, en el taller del Prado durante su restauración- MAYA BALANYÁ

Con una plantilla de unas 30 personas, la Hispanic Society tiene una financiación 100% privada. Su presupuesto anual ronda los 4 millones de dólares: más de la mitad procede de los fondos propios de la institución y de unos trusts que dejó Huntington. Además, se recaudan fondos a través de diversas actividades, como la gala anual de la institución. Cuenta, además, con una partida económica para adquisiciones. La última compra fue el año pasado: cuatro esculturas coloniales de Ecuador del siglo XVIII del escultor indígena Manuel Chili, «Caspicara». También reciben donaciones: entre ellas, dibujos y grabados de Goya.

Pero el número de visitantes es muy reducido. En 2016 pasaron por el museo 20.000 personas. «Sé que es muy pequeño en relación con los grandes museos, pero también tiene que ver con la ubicación de la Hispanic. Muchos neoyorquinos no tienen la costumbre de ir más allá de Central Park». Pone, como ejemplo, The Cloisters, otra sede del Met, situada en Fort Tryon Park, que apenas llega al 10% de las visitas de la sede central en la Quinta Avenida. La Hispanic está aislada en su zona. No hay museos alrededor. Y eso hace que tampoco la incluyan los turosperadores en sus visitas. ¿Se han planteado cobrar la entrada? «No. Nunca será posible. Los estatutos fundacionales de la Hispanic expresan que tiene ser gratuito. No se puede cambiar».

Una biblioteca excepcional

Sala de lectura de la Biblioteca de la Hispanic, presidida por el Mapa del Mundo de Juan Vespucio (1526), uno de sus tesoros (al fondo)
Sala de lectura de la Biblioteca de la Hispanic, presidida por el Mapa del Mundo de Juan Vespucio (1526), uno de sus tesoros (al fondo)- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic Society ha realizado importantes préstamos para exposiciones en España (el Prado, el Thyssen...) El más destacado hasta la fecha, los 14 paneles de la «Visión de España» que Sorolla pintó al final de su vida (entre 1912 y 1919) y que viajaron hace unos años por Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao, Barcelona y Madrid. Fueron vistos por más de 900.000 personas. Huntington fue el gran mecenas americano de Sorolla, a quien dedicó una exitosa exposición en 1909 en la Hispanic. Pero nunca habían salido de Nueva York todos sus grandes tesoros. «El equipo de la Hispanic siempre ha soñado con organizar una gran exposición con sus tesoros –advierte Mitchell Codding–. El cierre del museo ha permitido enviar todos sus tesoros a España». Atesora una de las mejores bibliotecas del mundo –buena parte de los fondos proceden de la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros–, con 250.000 manuscritos, documentos y cartas, unos 30.000 libros editados antes de 1830 –incluyendo 250 incunables–, además de unos 300.000 volúmenes sobre literatura, arte, geografía e historia de España, Portugal y Latinoamérica.

«Retrato de una niña», de Velázquez
«Retrato de una niña», de Velázquez- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

En el Prado se verá una pequeña pero exquisita selección. Destaca Codding piezas como una Biblia de París, del siglo XIII, regalo del Papa Benedicto XIII a Bonifacio Ferrer (la que utilizó para la traducción valenciana de la Biblia); otra Biblia hebrea («una de las más bellas de la Península Ibérica, del siglo XV), el Libro de Horas negro de María de Castilla (en pergamino negro con iluminación en oro y plata), una carta autógrafa de Carlos V a su hijo Felipe II con instrucciones de cómo ser rey, de 1543; otra misiva de Isabel I de Inglaterra a Felipe II; cartas de Velázquez, Rubens, Goya... No se han incluido la primera edición del Quijote ni la edición príncipe de «La Celestina». «No tienen interés visual para el público general, solo para bibliófilos», aclara Codding. Una de las joyas de la exposición será el Mapamundi de Juan Vespucci, de 1526. «Es uno de los grandes planisferios de las primeras décadas de los descubrimientos. De los mapas que hay de esa época es de los más importantes. Además, es enorme, mide casi 2,5 metros, y está muy decorado», advierte el comisario.

Joyas de la muestra

«Retrato del Conde-Duque de Olivares», de Velázquez
«Retrato del Conde-Duque de Olivares», de Velázquez- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic atesora unas 18.000 obras de arte, entre piezas arqueológicas, pinturas, dibujos, esculturas, objetos decorativos, joyas, textiles... desde el Paleolítico hasta el siglo XX. La selección pictórica incluye sus tres Velázquez («Retrato de una niña», «El cardenal Camillo Astalli» y el «Retrato del Conde-Duque de Olivares», que nunca se ha expuesto en España); «La duquesa de Alba de negro», de Goya, que luce espléndida tras su restauración, de la que dio buena cuenta ABC en estas mismas páginas; el «Retrato de Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba», de Antonio Moro -se lo regaló a Archer Milton Huntington su padre, siendo la primera obra de su colección-; tres Grecos («La Piedad», «San Jerónimo» y «Retrato en miniatura de un hombre»), junto a obras de Miguel Alcañiz, Luis de Morales, Murillo, Zurbarán, Alonso Cano, Sorolla, Zuloaga, Rusiñol, Anglada-Camarasa, Nonell... No faltarán destacadas esculturas de Juan de Juni (dos relicarios inéditos), Pedro de Mena, la Roldana..., así como un alabastro de la duquesa de Alburquerque para su sepulcro.

Pyxis de marfil hecho por el artista Khalaf, de 966
Pyxis de marfil hecho por el artista Khalaf, de 966- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Los fondos de la Hispanic Society son inabarcables: además de los ya citados, incluye 15.000 grabados, 175.000 fotografías... Su colección de cerámica hispanomusulmana es la mejor fuera de España. Habrá buenos ejemplos en la muestra. No faltarán joyas de la cultura celtibérica, esculturas romanas... Otra de las joyas que veremos en el Prado es una píxide de marfil realizada por el artista Jalaf, del año 966, procedente de Medina Azahara. Solo hay seis semejantes en el mundo. También, una espléndida seda de la Alhambra (la única completa que se conserva).

El montaje, firmado por el arquitecto Jesús Moreno, es muy singular. Las dos salas de la planta baja tienen un efecto dramático: paredes negras y una iluminación muy tenue resaltan la belleza de cada pieza. A Mitchell Codding, director de la Hispanic y comisario de la exposición, casi se le caían las lágrimas al verlas. Nunca habían lucido estas piezas con tanto esplendor, encerradas en impecables vitrinas. La sala más espectacular, la que recrea una biblioteca donde las joyas bibliográficas parecen flotar.

Aunque no se ha facilitado el presupuesto de la exposición (la Fundación BBVA, patrocinadora de la misma, ha aportado 625.000 euros, pero eso es solo una parte del coste), la garantía del Estado está valorada en 471,8 millones de euros, lo que da una idea de la calidad de las piezas expuestas.

En la planta de arriba, ya sobre paredes en blanco, cuelga una galería iconográfica de la intelectualidad española, retratada por Sorolla: Blasco Ibáñez, Menéndez Pelayo, Galdós, Pardo Bazán, Baroja, Juan Ramón Jiménez, Azorín, Machado... «Me duele que en España no se hiciera una semejante. Y seguro que, si la hubiéramos hecho, habríamos acabado quemándola», advierte Falomir. No le falta razón.

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