El Guggenheim expondrá la obra de Michaux hasta el próximo mayo
El Guggenheim expondrá la obra de Michaux hasta el próximo mayo - EFE

El Guggenheim revela «el otro lado» de Henri Michaux

La pinacoteca vizcaína exhibe desde este viernes una muestra de 200 piezas del artista belga

BilbaoActualizado:

Insatisfecho con las sensaciones del mundo terrenal, Henri Michaux (1899-1984) tensó al máximo la cuerda de la consciencia para plasmar en su obra artística y literaria lo que denominaba «el otro lado». Un proceso de autoexploración que alcanzó su clímax en la década de los años 50, cuando el poeta y pintor belga se dejó llevar por la marejada sensorial de las sustancias psicoactivas. Fruto de esta experiencia surgieron algunas piezas de excepción que serán expuestas desde este viernes en el museo Guggenheim de Bilbao.

La muestra cuenta con piezas inéditas
La muestra cuenta con piezas inéditas- A.M.

«El otro lado» da nombre a la primera exposición del año de la pinacoteca vizcaína, que exhibirá hasta el 13 de mayo una muestra de 200 piezas, documentos y objetos de Michaux. Un hombre que, a pesar de su inmersión en el mundo de las drogas, se definía a sí mismo como un sobrio «bebedor de agua» nada interesado en los paraísos artificiales. Según ha explicado hoy el comisario de la exposición, Manuel Cirauqui, la intención del artista no era otra que la de realizar una «cartografía del sistema perceptivo» humano. En este sentido, las sustancias psicoactivas fueron tan solo una herramienta más del belga para culminar su camino hacia la comprensión de su propia naturaleza.

Nacionalizado francés, Michaux consumió por primera vez mescalina en 1955. Se trata de un alcaloide extraído de un cactus mexicano conocido como peyote. Con la ayuda de médicos y científicos cercanos al mundo literario, entre los que se encuentra el neurólogo bilbaíno Julián de Ajuriaguerra, el artista produjo hasta la década de los 60 un gran número de dibujos plagados de surcos y arborescencias de tintes psicodélicos. Durante esta etapa también escribió obras de la talla de «Miserable milagro» y «El infinito turbulento».

Fantasmismo

El prolífico pintor, que a lo largo de sus seis décadas de trabajo realizó millares de obras, gozó de gran influencia entre otras personalidades de su tiempo como André Gide y Francis Bacon. A pesar de su contacto con los surrealistas, nunca se llegó a encasillar en ningún movimiento concreto más allá de su imaginario «fantasmismo», corriente de espectros y apariciones que surgían de forma totalmente aleatoria. En un intento de «sorprenderse» a sí mismo, ha destacado el propio Cirauqui, Michaux trataba de hacer emerger signos, figuras y paisajes ambiguos e inesperados que en muchas ocasiones derivaban en rostros. Esta es la razón por la que en la primera de las tres salas que componen «El otro lado» abundan las caras y los retratos imaginarios.

A.M.
A.M.

Otra de las pasiones del belga era la de experimentar con los trazos y los signos, trabajo que completó tras ahondar en la escritura oriental y los ideogramas chinos. Michaux trabajó desde sus inicios en la creación de alfabetos inventados sin correlación fonética ni semántica. En dichas obras se encuentra una literatura abstracta e íntima donde las marcas son figuras y personajes en constante mutación.

Tres bloques

A través de esta colección, que incluye piezas inéditas, el Guggenheim proporciona una mirada panorámica en torno a tres grandes bloques temáticos: la figura humana, el alfabeto y la psique alterada. Los «fondos negros», los «frottages», los «movimientos» y los «dibujos mescalínicos» están ampliamente representados en la muestra, que está acompañada de un catálogo con textos de Michaux y Ajuriaguerra, figura clave en la psiquiatría vasca, que murió hace ahora 25 años.