Cultura - Arte

Dieciséis metros de lápiz y acuarela en el Museo ABC

El centro y la Fundación Banco Santander recurren a un dibujo maratoniano para la decimotercera edición del programa «Conexiones»

Manuel Antonio Domínguez, en el Museo ABC - Maya Balanya

Decir que la obra que desde hoy y hasta el próximo 24 de septiembre ocupa la primera planta del Museo ABCcansa podría resultar perjudicial para su autor. Pero no es algo proclamado al azar: los dieciséis metros de longitud (y uno de alto) que le dan forma así lo prueban. A quien decida visitarla se le exigirá, como mínimo, que se de un paseo.

Hablamos de «La relación estable», la pieza con la que Manuel Antonio Domínguez (Villablanca, Huelva, 1976) se presenta en la decimotercera edición de «Conexiones», el programa que organizan de manera conjunta el Museo ABC y la Fundación Banco Santander y que tiene por objetivo contribuir al desarrollo del arte contemporáneo.

«Cuando vi el tamaño de la estructura creí que no iba a poder llenarla: solo tenía pensado lo que iría en los laterales», explica el autor, que considera esta creación «la más ambiciosa» de todas las que ha acometido. Fueron siete meses de dedicación, de noviembre a mayo, en los que se impuso una disciplina de trabajo que hasta entonces desconocía. «Es la primera vez que he tenido que salir fuera del estudio para trabajar. Me he marcado un horario. He analizado constantemente lo que quería pintar. He ido encontrando una comodidad con mi trabajo que no había tenido hasta que he salido de mi zona de confort», explica mientras mira, a la manera en la que lo haría si estuviera viendo un partido de tenis, el cóctel de grafito y acuarela que materializa su dibujo.

En esta obra maratoniana, Domínguez hace una incursión en el sentido en que se construye la identidad de género, con la figura masculina como eminente protagonista. Para ello, plantea al hombre enfundado en su perfil más estereotipado: el que ostenta el poder económico y político, el que protagoniza papeles destacados en deportes, la camaradería de la adolescencia, profesiones asociadas a lo viril como la construcción o las fuerzas de seguridad, o simplemente el macho trajeado, del que termina riéndose simplemente tiñéndolo de color rosa.

Pilares femeninos

«El predominio de la figura masculina en todo el trabajo es algo que se aprecia con facilidad. El principio y el final lo marcan mis pilares femeninos. Empieza con tres mujeres que fácilmente pueden ser mi madre, mi tía y mi hermana, y termina con mis mejores amigas. Era interesante tener esos dos corchetes sobre los que desarrollar todo el trabajo», cuenta el dibujante.

La obra está repleta de elementos próximos a la corriente surrealista, casi absurdos, que solo tienen coherencia plena en la cabeza de Domínguez. El visitante deberá rebanarse los sesos para conectar los cientos de elementos que el artista ha ido soltando, en grandes dosis, a lo largo de toda la extensión de su trabajo. «El espectador deberá formarse su propio imaginario», explica. Una pista: los imperdibles, al igual que todo lo que pueda plantear el peligro de pincharse, representa la tensión que surge cuando hablamos de identidad de género. La misma que sentimos cuando no estamos seguros de si nuestra manera de andar o cómo nos hemos vestido ese dichoso día resumen como nosotros queremos nuestra sexualidad.

Quienes encontrarán en «La relación estable» una pieza de inmensa familiaridad son los apegados a Domínguez. «Es un repaso cronológico a todo lo que ha ido pasando en mi vida y en la sociedad en la que estoy. Esto termina siendo una extensión de mi casa», explica. El crecimiento de sus sobrinos, amistades que han ido y venido, una maternidad o el autobús naranja de «Hazte oír» conforman el núcleo duro de la pieza.

Ironía

El título de la obra constituye un juego irónico que pone del revés lo que Domínguez considera la situación actual del asunto. «Habla de la relación fluida, donde todo está enfocado a conocer a alguien pero sin profundizar demasiado. La estabilidad es un momento, justo en el que hay equilibrio, pero todo lo demás es caída. Es algo difícil de mantener. Jugar con el hecho de que pocas personas puedan tener una relación estable me parecía muy curioso para hablar del tema».

Cuando se le pregunta por los estímulos que movían el lápiz y el pincel, Domínguez recurre a lo urgente de dar visibilidad a un asunto como el que trata. «En una sociedad plural como esta, uno siempre tiene que ser consciente de las distintas opciones que hay. Ver una pluralidad. Y ahí se crea esa tensión en la que no se sabe cuando una pareja es tal o solo son amigos, en la que no se sabe si él o ella tienen alguna relación fuera de la suya… Creo que plantear ese tipo de duda es necesario», cuenta el nacido en Huelva.

Además, como marcan las pautas del programa, el artista tomó a modo de fuentes inspiracionales obras de las colecciones de Banco Santander y ABC. En concreto, una pareja de bustos y dos ilustraciones que sirvieron como portadas de la revista «Blanco y Negro». Cuando ni con esto conseguía hacer avances, encendía los altavoces y se ponía a bailar.

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