«Desnudo recostado», de Modigliani, que saldrá a subasta el 14 de mayo en Nueva York
«Desnudo recostado», de Modigliani, que saldrá a subasta el 14 de mayo en Nueva York - SOTHEBY'S

Los desnudos más sensuales de la Historia del Arte: no apto para Facebook

El 14 de mayo la sala Sotheby's de Nueva York saca a subasta el más hermoso de los 22 desnudos recostados que pintó Amedeo Modigliani. Se espera que supere los 150 millones de dólares

MadridActualizado:

En 2015 un desnudo recostado de Amedeo Modigliani fue subastado en la sala Christie's de Nueva York por 170,4 millones de dólares, segunda cotización más alta en subasta por entonces después de «Las mujeres de Argel (Versión O)», de Picasso (179,3 millones de dólares). Eso fue antes de que el «Salvator Mundi» atribuido a Leonardo da Vinci rompiera el mercado el año pasado al venderse por 450 millones de dólares. Aquel Modigliani es el más desinhibido de los desnudos que pintó al final de su corta pero intensa carrera, por la postura de la modelo, que exhibe sin pudor su cuerpo desnudo con las piernas y los brazos abiertos. En una exposición que realizó en 1917 en la galería Berthe Weill de París, sus sensuales mujeres desnudas, vistas a través del escaparate, detuvieron el tráfico parisino, literalmente, y obligaron a la policía a cerrar la exposición por considerarlas indecentes.

«Desnudo recostado», de Modigliani, se vendió por 170,4 millones de dólares en 2015
«Desnudo recostado», de Modigliani, se vendió por 170,4 millones de dólares en 2015 - ABC

Un siglo después los mayores coleccionistas del mundo suspiran por los eróticos y sensuales desnudos de Modigliani, que fueron la estrella de la gran exposición que dedicó recientemente la Tate Modern al artista italiano. Colgaban en sus paredes doce de ellos. Uno es, precisamente, el que saldrá a la venta el 14 de mayo en la sala Sotheby's de Nueva York y que hoy ha sido presentado en su sede de Hong Kong ante un concurrido grupo de coleccionistas y medios de comunicación. Se estima que la pintura se venderá por más de 150 millones de dólares. Léopold Zborowski se la compró al propio Modigliani, después pasaría a manos de Jonas Netter, permaneció en una colección privada de París, hasta que un coleccionista norteamericano la compró en Christie’s de Nueva York por 26,9 millones de dólares.

Es la obra más importante de la serie icónica con la que Modigliani reinventó el desnudo en la era moderna. Está considerado el mejor cuadro de la serie de desnudos, además del mayor: 89,5 por 146,7 centímetros. Es el único de sus desnudos horizontales que contiene la figura completa. La modelo mira con confianza hacia atrás sobre su hombro derecho. La mayoría de los 22 desnudos recostados de Modigliani se encuentran en museos, especialmente de Estados Unidos: el Guggenheim, el MoMA y el Metropolitan tienen tres cada uno. Fuera de Estados Unidos, cuentan con desnudos de Modigliani instituciones como el Long Museum en Shanghái y la Courtauld Gallery de Londres.

«La Venus del espejo», de Velázquez
«La Venus del espejo», de Velázquez - NATIONAL GALLERY, LONDRES

Simon Shaw, codirector del Departamento de Arte Moderno e Impresionista de Sotheby's, comenta que esta pintura «reimagina el desnudo en la era moderna. Modigliani describió a sus modelos como dueñas de sí mismas en su sexualidad. Este desnudo es una imagen increíblemente sensual; la mirada de la modelo se encuentra con la mirada del espectador de una manera verdaderamente fascinante. Al situarse dentro de un canon clásico de pintura de desnudos, su trabajo es radicalmente innovador. Modigliani asimila la culturas visual a lo largo de los siglos, desde la escultura egipcia, japonesa, africana, india e ibérica, hasta los frescos del Renacimiento y el Romanticismo. Hay un desnudo antes y después de Modigliani».

Modigliani pagaba cinco francos a las modelos por posar para él. Lo hacían en su estudio de la rue Joseph Bara, entre el Cementerio de Montparnasse y el Jardín de Luxemburgo. Estas modelos, reclinadas en sofás o en camas, eran anónimas. Modigliani comenzó a pintar desnudos en 1908, pero fue solo tras abandonar la escultura en 1914 cuando desarrolló su lenguaje. Su estética procede del Renacimiento italiano, su simplicidad lineal de las tallas africanas y la paleta en tonos tierra y el modelado geométrico del cubismo. Más de 100 años después de su creación, el magnetismo de este desnudo de Modigliani se mantiene intacto. A buen seguro, no pasará el pacato filtro de la censura en Facebook.

El desnudo en la Historia del Arte

La Venus de Willendorf
La Venus de Willendorf- ABC

Y si no que se lo digan a la Venus de Willendorf, que luce en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Ya en la prehistoria, hace 22.000 años, una mujer en pelota picada asombró al mundo. A partir de entonces ha sido uno de los temas recurrentes en la Historia del Arte. La Antigüedad clásica, tan hedonista, primero en Grecia y después en Roma, andaba a vueltas con el ideal de belleza: el «Discóbolo» de Mirón, la «Venus» de Milo, el «Apolo Belvedere» o el «Laocoonte» son algunos ejemplos de la perfección corpórea cincelada en bronce o en mármol. Dependiendo de las épocas, el desnudo en el arte ha ido cambiando su carácter iconográfico. En la Edad Media, por ejemplo, se limitaban a los pasajes bíblicos que lo requirieran:Adán y Eva, la muerte de Cristo... Fue en el Renacimiento cuando retornan los desnudos al arte para narrar escenas mitológicas, religiosas o históricas, inspirándose para ello en modelos clásicos. Y surgen obras maestras como «El nacimiento de Venus», de Botticelli, o la «Venus de Urbino», de Tiziano, uno de los desnudos femeninos más «influyentes» en la Historia del Arte, pues son muchos los artistas que se inspiraron en él para sus creaciones. Si a Leonardo da Vinci le interesaba el cuerpo humano desnudo para sus estudios anatómicos, para Miguel Ángel tenía un carácter más divino.

«Olympia», de Manet
«Olympia», de Manet - Museo d'Orsay, París

Llegó el Barroco y con él los gabinetes privados donde mecenas y aristócratas admiraban las pinturas de desnudos femeninos como objeto de placer y deseo. Rubens pinta unas mujeres exuberantes, sensuales, rollizas... Como sus «Tres Gracias». La belleza de la época no entiende de celulitis ni de flacidez. Y Velázquez pinta «el trozo de carne más humano de la National Gallery de Londres», según Sorolla. La «Venus del espejo» perteneció al duque de Alba, a Godoy... y, desde hace cien años, a la pinacoteca británica. En 1914 una sufragista le asestó siete puñaladas. La diosa se mira ensimismada ante el espejo tras una noche de pasión con Marte.

«Gran odalisca», de Ingres
«Gran odalisca», de Ingres - MUSEO DEL LOUVRE

Goya es el primer artista que desnuda a la mujer real, sin abordar temas mitológicos, religiosos o históricos. Su «Maja» nos mira pícara y descarada y el espectador se torna un voyeur. La pintura moderna y contemporánea no ha sido ni mucho menos ajena al desnudo. Nada fue igual en el arte a partir de las cinco prostitutas desnudas en un burdel que Picasso desestructuró (muchos años antes que Ferran Adrià hiciera lo propio con la tortilla de patatas) en «Las señoritas de Aviñón», un lienzo que rompió con el arte tradicional y dio paso al cubismo. Otra prostituta desnuda, la «Olympia» de Manet, ataviada solo con una orquídea en el pelo, un brazalete y zapato de tacón, es otro de los desnudos que cambió la Historia del Arte. 22.000 años después de la Venus de Willendorf, la fascinación por el desnudo femenino se mantiene intacto.