Los cuadros del Museo Thyssen cobran vida

El videojuego «Nubla», para PlayStation, propone adentrarse en algunas de las obras de la pinacoteca madrileña

MadridActualizado:

«Habitar los cuadros». Es decir, entrar en otra dimensión en lo que se refiere a nuestra relación con el arte. Este es el ambicioso objetivo que se propusieron desde ESNE (Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología de Madrid) y que ofrecieron a Sony Computer y al Museo Thyssen-Bornemisza. Ese sueño finalmente se ha hecho realidad con «Nubla», la aventura gráfica para las consolas de PlayStation que ya ha salido a la venta.

No se trata de un juego educativo al uso, algo que suele identificarse con la palabra «aburrido». El jugador va recorriendo un pasillo de tintes oníricos de donde cuelgan cuadros vacíos. Hay que entrar en ellos y resolver los puzles que nos proponen para ir avanzando en el juego y superar sus cuatro capítulos. No hay meras copias de las obras de arte, sino que se utilizan elementos de algunas de ellas, agrupados por tendencias artísticas: impresionismo, surrealismo, expresionismo, cubismo y futurismo.

Eso sí, todos estos elementos pertenecen a pinturas de la pinacoteca madrileña. Entre los autores que han sido reinterpretados se encuentran Erns Ludwig Kirchner, Edward Hopper, Paul Klee, Max Ernst, Marc Chagall, Picasso o el mismo Dalí, cuyo elefante de patas largas, Nubla, da nombre al juego.

Han sido jóvenes de entre 18 y 26 años, alumnos tanto de ESNE como de diferentes disciplinas y procedentes de varias universidades españolas, los encargados llevar a cabo el desarrollo del videojuego, con la colaboración del equipo de EducaThyssen. «No faltamos al respeto a las obras. El jugador no solo las reconoce, sino que siente las emociones de las obras como si estuviera en el Museo», comentó durante su presentación Paula Sánchez Ferrero, una de las responsables del juego, que incidió en que «cada detalle está referenciado artísticamente» en alguna de las cerca de treinta piezas seleccionadas.

Guillermo Solana, director artístico del Museo, hizo hincapié en que la capacidad de los videojuegos de «crear mundos y permitirnos habitar en ellos». Han sido dos años de trabajo que, además, tendrán su continuación hasta completar una trilogía. Daniel Sánchez Mateos, supervisor de ESNE y director del proyecto., explicó que los juegos de puzles «exigen sentarse y reflexionar». Fue la fórmula escogida para hacer «que los cuadros cobren vida».