Miguel Falomir, José Pedro Pérez-Llorca y Javier Barón, de izquierda a derecha, ayer en el Prado ante el cuadro de Federico de Madrazo donado por Alicia Koplowitz
Miguel Falomir, José Pedro Pérez-Llorca y Javier Barón, de izquierda a derecha, ayer en el Prado ante el cuadro de Federico de Madrazo donado por Alicia Koplowitz - EP

El cuadro donado por Alicia Koplowitz ya cuelga en el Prado

El «Retrato de Josefa del Águila y Ceballos», de Federico de Madrazo, y su espléndido marco han sido restaurados en el taller del museo

MadridActualizado:

Estos días son noticia Peggy y David Rockefeller, dos grandes mecenas y filántropos norteamericanos cuya colección sale a subasta esta semana en Nueva York a beneficio de una docena de instituciones. Hoy la protagonista es otra destacada coleccionista, en este caso española (Alicia Koplowitz), que ha regalado al Prado por su 200 cumpleaños el «Retrato de Josefa del Águila y Ceballos, luego marquesa de Espeja», de Federico de Madrazo. La compra se hizo a través de la galería Caylus. Su precio: 300.000 euros. Los herederos de la retratada, la familia Narváez, decidieron ponerlo a la venta. La Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español declaró el cuadro inexportable. El Prado, que ya lo expuso en sus salas en la monográfica que dedicó al pintor en 1994, andaba tras él. Y, al enterarse de ello, Alicia Koplowitz, patrona de la pinacoteca (también dona los centros florales que lucen en la Sala de las Musas), decidió adquirirlo, no para su colección, en la que hay una fuerte presencia femenina, sino para el Prado.

La donación se hizo efectiva en abril, pero desde ayer el cuadro cuelga en la sala 62B de Villanueva, junto con otras pinturas del artista. Está en muy buena compañía. Frente a la marquesa de Espeja luce la condesa de Vilches, también retratada por Federico de Madrazo. Es una de las obras maestras del XIX del Prado. Otras distinguidas damas presentes en la sala, retratadas por Madrazo, son la marquesa de Montelo y Sabina Seupham Spalding.

Arrepentimientos

La obra donada por Alicia Koplowitz, aunque se hallaba en un buen estado de conservación, ha pasado por el taller de restauración del Prado. Explica Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del XIX del museo, que, tras su limpieza, el lienzo recupera todo su esplendor. La reflectografía infrarroja ha sacado a la luz algunos arrepentimientos. Aunque firma el cuadro en 1852, lo estuvo retocando hasta 1854, «buscando la armonía y perfección». Inicialmente, la retratada miraba de frente, pero el pintor lo cambió para que mirara a lo lejos. Además, utilizó una técnica empleada por Goya: una preparación rojiza que se transparenta entre los encajes del vestido. «En estos años Federico de Madrazo alcanza la excelencia como retratista a nivel internacional», advierte Barón, que destaca el impresionante marco del cuadro, que también ha sido restaurado.

Tanto José Pedro Pérez-Llorca como Miguel Falomir, presidente del Patronato y director del Prado, respectivamente, subrayaron la generosidad de Alicia Koplowitz, que servirá de estímulo para que cunda el ejemplo: «Cada donación llama a otra». Alicia Koplowitz es una donante que se caracteriza por su elegante discreción. No acudió al acto de ayer para evitar protagonismo. Sí estuvieron presentes sus hijos Pedro y Alberto, y Almudena Ros, conservadora de su colección, quien dijo en su nombre que «ha sido para ella un honor contribuir al museo con esta donación».

En el catálogo de la colección Alicia Koplowitz, que se ha expuesto en París y Bilbao, recuerda la mecenas la primera vez que visitó el Prado, con siete años, con la clase del Liceo Francés. Explica la emoción que sintió al ver por vez primera «Las Meninas» –la misma que siente cada vez que ve este cuadro– y las esculturas del museo. Un museo al que hoy devuelve parte de lo recibido.