Luís Paulo Montenegro y su esposa, ayer en la exposición
Luís Paulo Montenegro y su esposa, ayer en la exposición - JOSÉ RAMÓN LADRA

La Colección Montenegro de Brasil sale del anonimato

La Fundación Banco Santander exhibe una selección de dos centenares de sus obras en la Sala de Arte del grupo en Boadilla del Monte

MadridActualizado:

Brasil, que representa un pilar fundamental para el Banco Santander –es su mercado más importante–, desembarca en su Sala de Arte de Boadilla del Monte con una de las colecciones privadas más importantes del país latinoamericano, la de Luís Paulo Montenegro, reconocida este año con uno de los premios de la Fundación ARCO. Es la primera vez que ve la luz esta colección. Atesorada durante las últimas dos décadas e integrada por medio millar de obras, el comisario, Rodrigo Moura, ha hecho una selección de 217 piezas (pintura, escultura, vídeo), de un centenar de artistas, bajo el título «Visiones de la tierra/El mundo planeado» (hasta el 10 de junio). Según Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, organizadora de la exposición, ésta aglutina «lo mejor del arte brasileño de los últimos cincuenta años, es espejo de un Brasil innovador». Y, aunque constituye el núcleo de la muestra (el 65%), también hay una nutrida presencia de artistas internacionales.

La primera obra que adquirió Montenegro, vicepresidente y socio del Grupo Ibope (Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadísticas), administrado por su familia desde 1947, fue «India Carajá», de Cándido Portinari: «Coleccionar es para mí un acto de amor y un ejercicio de aprendizaje. Ha cambiado mi vida. Coleccioné nuevos amigos: artistas, galeristas, comisarios, críticos..., que me enseñaron a recorrer mi propio camino». «Ahora, gracias al Santander, estoy viviendo mis quince minutos de fama», bromea Montenegro parafraseando a Warhol, presente en la exposición con un autorretrato.

El comisario ha planteado el recorrido como un museo temporal, en el que el arte brasileño es el punto de partida, aunque aclara que «no es una exposición de arte brasileño, sino a partir del arte brasileño». Arranca con un grupo de obras centradas en la opinión, como homenaje a la empresa familiar. En esta historia tienen cabida el indigenismo y el mestizaje de Cavalcanti, Lam, Tamayo, Xul Solar..., los modernismos de Berni, Matta, Nery o Torres-García, los constructivismos de Volpi, Mira Schendel y Vieira da Silva, los informalismos de nombres tan consagrados como Giacometti y De Kooning, el arte experimental de Waltercio Caldas, Tunga o Cildo Meireles... hasta llegar al arte actual, presente con artistas como Adriana Varejao, Sara Ramo, Gabriel Orozco, Mona Hatoum, Doris Salcedo o Ernesto Neto. De este último cuelga una pieza que ha sido adquirida recientemente y que se ha adaptado a las salas del Santander.