La baronesa y Carmen Calvo, en presencia de Borja Thyssen, en la inauguración de la ampliación del Museo Thyssen en 2004 ERNESTO AGUDO

Carmen Calvo, clave para negociar el futuro de la Colección Carmen Thyssen

Siendo ministra de Cultura, le hizo a la baronesa la única oferta de compra hasta la fecha. La prórroga del depósito vence el próximo 31 de julio. Todo apunta a que habrá un nuevo aplazamiento

MadridActualizado:

Mariano Rajoy, Pilar del Castillo, Carmen Calvo, César Antonio Molina, Ángeles González-Sinde, José Ignacio Wert, Íñigo Méndez de Vigo y ahora Màxim Huerta. Son ya ocho los ministros de Cultura que han tenido o tendrán (en el caso de Huerta) que lidiar con Carmen Thyssen en las negociaciones de su colección, cedida gratuitamente al Estado español desde 2002. Desde entonces se ha ido reduciendo el número de obras del depósito (de las 655 obras iniciales se pasó a 429: la pintura española puso rumbo al Museo Carmen Thyssen Málaga) y ha habido sucesivas prórrogas anuales, semestrales y hasta por tres meses, sin que llegara nunca a materializarse el acuerdo.

Con los años, la intención de Carmen Thyssen con su colección ha cambiado una y otra vez: venta, alquiler, prórroga del préstamo gratuito, salida de España... Argumenta sus idas y venidas diciendo que lo hace por el futuro de sus hijos. La baronesa confiesa haberse arrepentido de haber dejado pasar el alquiler que le ofreció Ángeles González-Sinde. Con Carmen Calvo fue la única vez que se hizo una oferta de compra en firme de la colección. En conversación telefónica ayer con ABC, dice que, en ambos casos, «fueron ofertas serias y muy buenas. El precio por venderla era importantísimo». No hay manera de que suelte prenda del importe. Aunque la baronesa insiste en que su colección está valorada en más de 1.000 millones de euros, según datos publicados en el BOE las 429 obras prestadas tienen un valor económico de algo más de 462 millones de euros.

No conoce aún a Màxim Huerta

Carmen Thyssen, que ayer viajaba a Sant Feliu de Guíxols para presentar una nueva exposición en el espacio que lleva su nombre, tendrá una vez más a Carmen Calvo como principal interlocutora. En cierta manera también lo fue, sin éxito, la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien cenó en alguna que otra ocasión en casa de la baronesa. Lo hizo la misma noche en que se subastaba en Christie’s-Londres «La esclusa», de Constable, una de las joyas de su colección, que perdió España. ABC fue «testigo telefónico» de aquella visita. Parece claro que será Carmen Calvo, y no Màxim Huerta, quien lidere la negociación con la baronesa, por la que ayer se interesaba el flamante nuevo ministro. Aún no lo conoce personalmente. Pero podría hacerlo el próximo lunes, día en que está prevista una reunión del Patronato del Museo Thyssen. ¿Qué le parece su nombramiento? «Me hará ilusión conocerlo. Veo a todo el nuevo Gobierno muy positivo. Le deseo a Pedro Sánchez mucho acierto en beneficio de España y los españoles».

Con unos ministros y ministras (es la fórmula de los nuevos tiempos) ha habido más sintonía que con otros y otras. Es evidente que hay feeling entre ambas Cármenes (Thyssen y Calvo). «Tenemos una gran amistad. Ella entendió muy bien mi colección. Sabe de arte como ningún otro ministro de Cultura», dice la baronesa. Con Sinde la relación era muy tensa; con Méndez de Vigo, cordial. Ya ha felicitado la baronesa a Carmen Calvo por su nombramiento como vicepresidenta del Gobierno y han quedado en verse pronto. Como ministra de Cultura, Carmen Calvo tomó decisiones equivocadas (nombró a Ana Martínez de Aguilar directora del Museo Reina Sofía), pero fue una pieza esencial en la creación del Museo Picasso Málaga. Se prevé que también lo sea para el futuro de la Colección Carmen Thyssen.

La (pen)última prórroga vence el próximo 31 de julio. Todo apuntaba a que podría estar cerca el esperado acuerdo. Pero el repentino cambio de Gobierno seguramente forzará un nuevo aplazamiento. «Vamos a retormar la negociación lo antes posible», advierte. ¿Pero, si es necesario, habrá una nueva prórroga? «No pasa nada, la habría. Hay que hacer las cosas bien hechas». Eso sí, se limita a reír cuando le preguntamos si respiró aliviada al conocer la marcha de su «bestia negra», Cristóbal Montoro. Seguro que sí.