Óscar Alzaga, delante de una de las obras que donó al Museo del Prado
Óscar Alzaga, delante de una de las obras que donó al Museo del Prado - ISABEL PERMUY

Breve historia de las donaciones al Museo del Prado: de Velázquez a un piso en Toledo

Plácido Arango, Óscar Alzaga y Várez Fisa, entre los grandes mecenas de la institución

MadridActualizado:

La primera donación al Prado no procedente de las colecciones reales tuvo lugar siendo director del museo José Rafael Fadrique de Silva Fernández de Híjar y Palafox, XII duque de Híjar, que estuvo al frente de la institución desde 1826 hasta 1838. Fue el «Cristo crucificado», de Velázquez, que había pertenecido al convento de monjas bernardas de San Plácido de Madrid. Desde entonces, han sido muchos los mecenas que han contribuido a enriquecer el patrimonio del Museo del Prado, la última Alicia Koplowitz, que ha «regalado» a la pinacoteca una obra de Madrazo.

Várez Fisa

En enero de 2013, el Patronato del museo aprobó una importante donación de obras de la Colección Várez Fisa: doce piezas, valoradas en 22,7 millones de euros. A ellas habría que sumar otras dos obras de esta colección donadas anteriormente. En total, catorce, tasadas en unos 25 millones de euros.

Plácido Arango

El Patronato del Prado, en su reunión de julio de 2015, aceptó la propuesta de donación que hizo Plácido Arango. Se trata de 25 obras de su colección de pintura antigua, que enriquecen las colecciones del museo, especialmente en pintura española y en trabajos de artistas europeos que trabajaron en España entre los siglos XVI y XIX. Destacan nombres como Zurbarán, Antonio del Castillo, Mateo Cerezo, Valdés Leal, Luis de Moralesy Goya. Cuatro de ellos ingresaron por vez primera en el Prado.

Carmen Sánchez

Carmen Sánchez, Amiga del Museo del Prado, falleció en julio de 2016, dejó en herencia al Prado una casa en Toledo y 800.000 euros «para la adquisición y restauración de cuadros». Según consta en los archivos de la Fundación Amigos del Museo del Prado, la donante era licenciada en Historia y una Amiga «especialmente activa y participativa», ya que asistió a 25 cursos dentro de su programa de actividades. Además, fue fundadora del madrileño Colegio Nervión en 1973.

William B. Jordan

En junio de 2017 se incorporó al Prado el último Velázquez de su colección. Se trata de un retrato de Felipe III, boceto para su lienzo «La expulsión de los moriscos», que fue pasto de las llamas en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734. Es el primer boceto del maestro que atesora la pinacoteca. La obra fue donada por el hispanista, experto en bodegón español y coleccionista William B. Jordan (fallecido en enero de este año) a la Asociación de Amigos Americanos del Prado y ésta, a su vez, la entregó como depósito temporal prorrogable, con carácter permanente, al museo.

Óscar Alzaga

Óscar Alzaga cumplió en noviembre del pasado año el sueño de que algunas de las obras de su colección acabaran en el Prado. Las seis elegidas fueron: «Alegoría de la Redención», de Jacopo Ligozzi; «Imposición de la casulla a San Ildefonso», de Juan Sánchez Cotán; «San Jerónimo penitente», de Francisco Herrera «el Viejo»; «Inmaculada Concepción», de Antonio del Castillo; «Paisaje», de Eugenio Lucas Velázquez, y «San Juan Bautista joven en el desierto», de Anton Rafael Mengs. A ellas se sumó una séptima, el retrato de «Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes», de Agustín Esteve, que se compró con los 300.000 euros aportados por Alzaga con tal fin.

Otras donaciones

Además de las citadas, ha habido otras importantes donaciones al museo, como las de Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán y Francesc Cambó, entre otros. En 2016, la Casa de Alba donó al Prado «Funeral de San Antonio Abad», de Fra Angelico, al tiempo que el museo le compraba «La Virgen de la granada», también del maestro italiano, y una de las joyas de la colección de la casa nobiliaria.