Artur Barrio, en una sala del Reina Sofía donde ha creado una instalación ex profeso con café
Artur Barrio, en una sala del Reina Sofía donde ha creado una instalación ex profeso con café - BELÉN DÍAZ

Basura, excrementos, carne cruda, café... Así son las obras de Artur Barrio

El Museo Reina Sofía dedica una exposición al artista brasileño de origen portugués, que ganó el premio Velázquez en 2011 en reconocimiento a su poética radical y su desobediencia

MadridActualizado:

En 2011 el premio Velázquez de Artes Plásticas recaía en Artur Barrio, un artista brasileño nacido en Oporto en 1945 y un gran desconocido en nuestro país. El jurado de aquel premio reconocía entonces su trabajo por «la construcción de una poética radical, por la universalidad de su lenguaje, desarrollado a través de unos materiales no convencionales, crudos, perecederos y degradables; por la radicalidad del uso que hace de los mismos, dentro y fuera de la institución del museo». Es sabido que dicho premio lleva consigo una exposición en el Museo Reina Sofía. Eso sí, la fecha es todo un misterio. En este caso han pasado siete años desde entonces.

Una joven fotografía «Libro de carne», de Artur Barrio
Una joven fotografía «Libro de carne», de Artur Barrio - BELÉN DÍAZ

El museo le dedica, hasta el 27 de agosto, una exposición cuyo título, «Experiencias y situaciones», merece una explicación. A Barrio no le gusta hablar de exposiciones, sino de experiencias. No le va eso de colgar obra en las paredes del museo, sino intervenir en sus salas, en sus paredes, crear experiencias. Y este caso no es una excepción. Ha «okupado» un par de salas de la tercera planta del edificio Sabatini, en las que ha esparcido café molido por el suelo y las paredes (el museo huele a cafetal). También ha tomado los muros del museo como si fueran uno de sus cuadernos de anotaciones: ha garabateado en ellos, hay textos, poemas que el artista invita a coger, advertencias al público de cuándo puede visitarla...

Es conocido Artur Barrio por utilizar materiales digamos poco habituales, precarios, humildes, orgánicos, desechables: basura, carne y pescado crudos, saliva, orina, huesos, papel higiénico, sal, café... Y con ellos crea situaciones, no obras de arte que uno se pueda apropiar y con las que se pueda comerciar. Sus acciones son documentadas con fotografías, vídeos y textos, aunque tampoco se muestra muy partidario de que este material salga de su archivo privado y se exponga en un museo. Pero en este caso sí se muestra en otra de las salas de la exposición, donde podemos ver algunos de sus trabajos históricos más conocidos. Es el caso de «Libro de carne» (1979), literalmente un trozo de carne cruda convertido en un «sui generis» libro. «La lectura de este libro se hace a partir del corte/acción del cuchillo de carnicero en la carne, las fibras seleccionadas, las fisuras, etc, etc, así como las tonalidades y coloraciones diferentes. Para terminar, no hay que olvidarse hablar de las temperaturas, del contacto sensorial (de los dedos), de los problemas sociales, etc, etc... Buena lectura». Son palabras del artista acerca de este trabajo. Un año antes había elaborado rodapiés de carne.

«DEFL... Situaçao...+S+...Ruas» (1970), de Artur Barrio
«DEFL... Situaçao...+S+...Ruas» (1970), de Artur Barrio - CÉSAR CARNEIRO/ARCHIVO ARTUR BARRIO

El compromiso político y social, la desobediencia, están muy presentes en la inclasificable obra de Artur Barrio. Así, en 1970, en plena dictadura, el artista se atrevió a repartir por las calles de Río de Janeiro bultos ensangrentados que contenían vísceras, heces, orina, saliva... Semejaban cadáveres humanos. Hay documentación de aquella acción en la muestra. En 1969 publicó Artur Barrio en Río de Janeiro un manifiesto que llamó «Estética del Tercer Mundo». «Contra las categorías de arte, contra los salones, contra los premios, contra los jurados, contra la crítica de arte (...) Así como considero que los materiales caros vienen impuestos por el pensamiento estético de una élite que piensa en términos de arriba abajo, me enfrento a situaciones efímeras con el uso de materiales perecederos, en un concepto de abajo arriba».

Una de las salas de la exposición
Una de las salas de la exposición - BELÉN DÍAZ

Explica Manolo Borja-Villel, director del Reina Sofía, que Artur Barrio es «una de las figuras más singulares y relevantes de su generación», a la que pertenecen otras figuras del arte brasileño conceptual como Hélio Oiticica, Lygia Clark o Lygia Pape. «Barrio fuerza hasta llevar al extremo, critica, cuestiona las instituciones, "desestetiza" cualquier elemento; es un poeta que aúna lo lírico y lo físico, un desobediente». En esta línea, João Fernandes, subdirector del museo y comisario de la exposición, dice que Barrio «radicaliza una manera de estar en el arte y en la vida de una forma muy suya, en solitario, con materiales pobres que la sociedad tira a la basura, creando una opción ética. Lucha por un espacio en el arte y lo hace con valentía y una poética radical». Añade que la calle es importante para él y que toma conciencia de lo efímero, de la putrefacción: todo pasa y muere.

«Su prisa no es mi prisa». Es una de las célebres frases de Artur Barrio, que define muy bien su personalidad. Para él, el arte es una manera de ser, sin jefe, sin horario, haciendo siempre lo que quiere y como quiere. Su pensamiento tiene mucho de anárquico. Pese a su actitud crítica y su cuestionamiento de los museos, dice que el Reina Sofía es «un museo magnífico. Es un honor inmenso mostrar aquí mi trabajo. Ha sido para mí un desafío usar este espacio arquitectónico y proyectar en él mi imaginación».