«Giuditta II», la obra de Klimt que el alcalde de Venecia está dispuesto a vender
«Giuditta II», la obra de Klimt que el alcalde de Venecia está dispuesto a vender - abc

Venecia podría vender cuadros de Klimt y Chagall para pagar su deuda

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Venecia esta dispuesta a vender patrimonio para hacer frente a sus deudas. Fue una de las ciudades más ricas del mundo, capital durante un milenio de la República de Venecia, pero hoy el presupuesto de la ciudad de los canales hace aguas y el déficit superará los 60 millones de euros a final de año. El alcalde veneciano, Luigi Brugnaro, que ya ha adoptado algunas decisiones polémicas, se ha planteado el vender en subasta el célebre cuadro «Giuditta II» («Salomé»), de 1909, de Gustav Klimt, una de las obras más apreciadas del museo de arte moderno Ca’ Pesaro, propiedad del ayuntamiento.

Se podrían añadir algunas obras más conservadas en sus prestigiosos museos, como el Rabino de Vitebsk, de Marc Chagall, con el objetivo de lograr unos 400 millones de euros para las arcas del ayuntamiento. En una relación entregada a los parlamentarios venecianos, el alcalde explica así su iniciativa: «Se trataría de lograr ingresos con obras de arte de pintura cuya venta no suponga romper la integridad de las colecciones existentes», es decir, solo se podrían subastar obras que «no estén ligadas, ni por tema ni por autor, a la historia de la ciudad», lo que significa que en ningún caso se venderían cuadros de Canaletto o Tiziano, ni de la escuela de pintores venecianos.

De inmediato se ha suscitado una gran polémica. Algunas ciudades agobiadas por deudas, consideran que, siguiendo el modelo de Venecia, vender algunas de sus obras maestras podría ser una solución. El ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini, ha puesto el grito en el cielo: «Espero que sea una broma». El alcalde ha respondido al ministro sin desmentir la noticia: «Por el momento no se ha decidido la venta de obras de arte. Será necesario proceder a una verificación atenta y puntual del patrimonio que tenemos a disposición», afirma Luigi Brugnaro, admitiendo que “a falta de otros recursos, la necesaria salvaguardia de la ciudad podría exigir la renuncia a algunas obras de arte”.

Un apoyo a Luigi Brugnaro ha llegado del famoso y polémico crítico de arte Vittorio Sgarbi: «Nadie va a Venecia para ver a Klimt o Chagall. La idea del alcalde es muy interesante y lógica. Klimt como artista es extraño a Venecia, su cuadro puede estar en cualquier sitio, en París o en Nueva York. El cuadro de Klimt valdrá al menos 200 millones de euros y el de Chagall 80; se trata de cuadros que pueden realmente solucionar los problemas de la ciudad». El debate está abierto.

Luigi Brugnaro se plantea también la posibilidad de cobrar un impuesto a los turistas. Para defender su iniciativa de nuevos impuestos y venta de obras de arte, el alcalde ha manifestado que Venecia tiene problemas para mantener sus centenarios palacios, limpiar sus canales y pagar las escuelas. Hace pocos días, el alcalde señaló que solo para la manutención ordinaria de la ciudad se necesitan 40 millones, e hizo un llamamiento al presidente de la República, Sergio Mattarella, denunciando con tono dramático: «Venecia se está cayendo a pedazos».