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Bernardo de Gálvez: la estatua del héroe de la independencia, nacida el 4 de julio

La versión final se podrá ver en diciembre en una exposición de la Casa de América

Salvador Amaya da los últimos retoques a la estatua de Bernardo de Gálvez
Salvador Amaya da los últimos retoques a la estatua de Bernardo de Gálvez - ABC

Hoy se conmemora el día de la Independencia de EE.UU. y no es posible imaginar mejor fecha para que se haya terminado el modelado de la estatua de Bernardo de Gálvez. El escultor Salvador Amaya, que ayer mismo daba los últimos toques a la escultura del heróe español de la guerra de Independencia de Estados Unidos, está muy satisfecho con el resultado. Como ya informó ABC, la idea surge de la colaboración entre Amaya y Augusto Ferrer-Dalmau, que elaboró el boceto.

Esta estatua honra al militar español reconocido por George Washington en el primer 4 de julio americano, un trozo de nuestra historia que no se estudia en las escuelas. Pero EE.UU. nombró a Gálvez ciudadano honorario el pasado diciembre.

Madrid, en suspenso

En España, nuestros héroes tienen los pies de barro. No somos un país de memoria. Pocos merecen el homenaje más que Gálvez. Por ello, el Ayuntamiento de Madrid aprobó en un pleno del pasado mes de marzo la colocación de su estatua en la plaza de Colón, junto a la de Blas de Lezo, también obra de Salvador Amaya. El actual Ayuntamiento aún ni ha tratado el tema y el cumplimiento del acuerdo municipal está en suspenso, según declaró a ABC un portavoz, que tampoco conocía a Gálvez, como demasiados españoles.

Salvador Amaya, que se muestra muy satisfecho con el resultado: «Profundizas en el personaje y te involucras en sus circunstancias. Augusto y yo nos dimos cuenta de que teníamos que convertir a Gálvez en símbolo y elevarlo a la categoría de héroe nacional». Ya lo es en EE.UU., sin complejos, y «no comprendíamos como en su propio país apenas se le conocía», rememora.

Ha puesto en la base «YO SOLO», el lema que Carlos III le concedió por su decisiva intervención en la batalla de Pensacola. «La frase en sí tiene una carga simbólica suficiente como para imprimirle al personaje los valores de orgullo y coraje», afirma Amaya.

Muestra en Casa de América

La estatua se verá en diciembre en la muestra que organiza el Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército en la Casa de América dedicará a Gálvez, patrocinada por Iberdrola. Dividida en cuatro partes, tratará su biografía y carrera militar, su momento histórico, su papel en la Independencia, la huella de España en EE.UU. En las salas podrán verse pinturas, documentos, modelos, armas y uniformes, entre otras piezas relacionadas con su larga vida llena de aventuras. Desde las luchas contra los apaches, en las que resultó gravemente herido hasta su participación en la batalla de Argel. La exposición podrá verse en 2016 también en Málaga y se está trabajando para lograr un acuerdo de itinerancia en Estados Unidos.

Pero sobre todo en su papel decisivo en América: bloqueó el Misisipí para impedir que los ingleses lo utilizara y propició la victoria de las Trece Colonias distrayendo con acciones medidas a los buques británicos que deberían haber apoyado las batallas contra los colonos. España perdió treinta barcos en aquellas refriegas, según una investigación del abogado José María Lancho. Por ello la efigie de Gálvez se encuentra en Nueva Orleans, Mobile, Pensacola, y Washington D.C, frente al Departamento de Estado.

A ello hay que sumar el retrato que cuelga en el Capitolio desde este año, en cumplimiento de una promesa de los padres de la patria que se pudo cumplir gracias a la investigación de Manuel Olmeda y el empeño convertido en labor de lobby en Washington realizada por Teresa Valcarce.

En la batalla de Pensacola dio su medida enfrentándose en solitario al fuego cruzado de la artillería, lo que le valió el lema «Yo solo» en su escudo de armas, conceido por el rey. Gracias a su audacia nunca se detuvo el flujo de la enorme ayuda española a la independencia, y realizó dicha misión de suministro con la discreción precisa para no alentar rebeliones en los territorios hispánicos del sur.

El uniforme

El escultor destaca el trabajo realizado en la indumentaria. «Cuando conquistó Pensacola era Mariscal de Campo, pertenecía al ejército de Tierra. Pero en su hazaña más gloriosa comandaba el Ejercito desde un bergantín. Por eso me apoyé en la historiadora Mariela Beltrán que ya me ayudó con Blas de Lezo». Amaya dice que la obra retrata «el momento que le encumbraría. No quería representarle ni posando para un retrato ni haciendo malabarismos a caballo. Gálvez debía transmitir la calma de un estratega y la autoridad de un oficial en el campo de batalla».

Ahora, sólo le falta el sable para estar terminada. Están estudiando el modelo exacto de espada que debe lucir. La tendrá en su mano derecha, desenvainada, mientras apoya la izquierda en la vaina y escruta el frente en la lejanía.

Pero la estatua ya tiene novios en EE.UU. Sería una lástima que Madrid no encuentre un momento para erigirla, solo faltaría que acabe otra estatua de Gálvez en América y España reincida en su olvido una vez más.

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