«Las mujeres de Alger», de Picasso, en primer plano. Al fondo, la escultura de Giacometti - AFP

Once minutos y medio para vender un Picasso por 180 millones de dólares

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Desde que se supo que la versión «O» del cuadro «Las mujeres de Alger», de Pablo Picasso, saldría a subasta, se especuló con que el pintor malagueño arrebataría el récord de Francis Bacon para la obra de arte más cara vendida en una puja. Y no defraudó.

La expectación era máxima este lunes por la noche en la sede neoyorquina de Rockefeller Center de Christie's, en la que se celebraba una subasta muy especial. En lugar de la tradicional puja de arte de un periodo específico -Viejos Maestros, Impresionismo, Posguerra, Contemporáneo-, se organizó una venta en la que se mezclaban obras desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días. La subasta, titulada «Looking Forward to the Past» («Mirando hacia delante al pasado»), reunía, de una manera muy poco habitual, a artistas tan distanciados en el tiempo como Monet, Rothko, Warhol o Elizabeth Peyton.

Las grandes estrellas de la noche, sin embargo, eran Pablo Picasso y Alberto Giacometti. Ambos partían con posibilidades de convertirse en los artistos más caros de la historia de las subastas.

Se adelantó el malagueño, cuyo cuadro «Las mujeres de Alger» salió a la venta en octavo lugar. El intercambio de pujas elevó el precio hasta la cumbre: 179,3 millones de dólares, por encima de los 142,4 millones de dólares que alcanzó «Tres estudios de Lucian Freud», de Francis Bacon, en 2013.

Picasso todavía tuvo tiempo de colocar otro cuadro por 67,3 millones de dólares («Busto de mujer») antes de que la escultura «El hombre que apunta», de Giacometti, saliera a escena. Consiguió un precio espectacular: 141,2 millones, el más alto conseguido en subasta para una escultura, pero a casi 40 millones de distancia de Picasso.

«Las mujeres de Alger» fue ejecutado por Picasso en 1955 y es el último de quince cuadros con los que el malagueño reinterpretó la obra de mismo título de Eugène Delacroix, y en el que creía ver a la última de sus mujeres, Jacqueline Roque.

La última vez que la obra salió a subasta fue en 1997, y se vendió por 32 millones de dólares. La revolarización de la nueva obra más cara en subasta es una buena muestra de la efervescencia del mercado del arte, que vive una escalada continua de récords y precios estratosféricas.

Más de un tercio de las obras que salieron ayer a subasta se adjudicaron por más de diez millones de dólares. Entre otros, un Monet y un Rothko (ambos por 40,4 millones de dólares), y obras de Andy Warhol y Chaim Soutine que se acercaron a los 30 millones. Ss batieron diez récords y solo quedó sin vender una pieza de Calder. Aunque de momento no ha trascendido el nombre ni la nacionalidad de quienes adquirieron el Picasso y el Giacometti, fuentes presentes en la subasta destacan la numerosa presencia de coleccionistas asiáticos pujando tanto en sala como por teléfono. También se desbordaron todas las peticiones para asistir a la subasta.

El cuadro más caro de la historia se vendió, sin embargo, fuera de subasta. En febrero de este año, se conoció que un cuadro de Paul Gauguin, «Nafea Faa Ipoipo», se había vendido de forma privada a una colección de Qatar por unos 300 millones de dólares.