Frei Otto, premio Pritzker un día después de fallecer

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No cabía esperar que dar la noticia de que Frei Otto era el laureado con el Premio Pritzker del año 2015 supondría redactar a la vez su necrológica. Otto, una de las figuras fundamentales de la arquitectura del siglo XX, sobresaliente integrador de la arquitectura y la ingeniería, incuestionable innovador y pionero en preocupaciones como la construcción ecológica, el uso de la tecnología y a la consideración de la naturaleza como un referente esencial, falleció el lunes. Su muerte ha precipitado el anuncio público del galardón, reconocimiento respecto al que declaró: «No he hecho nunca nada para ganar este premio. Mi motivación fue diseñar nuevos tipos de edificios para ayudar a las personas pobres, especialmente tras desastres naturales y catástrofes. ¿Qué podría ser mejor para mí que recibir este premio? Emplearé todo el tiempo que me quede en continuar haciendo lo que siempre he hecho: ayudar a la humanidad. Aquí tienen ustedes a un hombre feliz.» [Vea aquí sus mejores trabajos]

Lord Palumbo, presidente del jurado del Premio Pritzker, declaraba hoy: «El tiempo no espera a nadie. Si alguien duda de este aforismo, la muerte ayer de Frei Otto, a pocas semanas de su nonagésimo cumpleaños y de recibir el premio Pritzker en mayo en Miami es un triste y doloroso ejemplo de esta verdad. Fue ciudadano universal, su influencia seguirá reuniendo impulso entre aquellos que son conscientes de ello y entre los que no lo son». Evocando el significado del nombre que su madre escogiera para él, Frei «libre», Palumbo comparaba la actitud y visión arquitectónica de éste a la de un pájaro, con elegantes y alegres movimientos en su vuelo, «sin ataduras hacia el dogma del pasado y tan irresistible en su economía de líneas y lo imprevisible de su ingeniería como pueda imaginarse».

Nacido en Siegmar en 1925, hijo y nieto de escultores, en las vacaciones de sus años de infancia Otto se familiarizó con el trabajo de cantero y disfrutaba diseñando y haciendo volar planeadores, afición que hizo germinar en él el interés por cómo membranas tensadas sobre marcos ligeros podían responder a fuerzas aerodinámicas y estructurales. La llamada al ejército demoró su ingreso en la universidad para estudiar arquitectura. Entre 1943 y 1944 se formó como piloto y después, pasó a soldado de infantería. Fue hecho prisionero en Núremberg en 1945 y recluido en un campo próximo a Chartres (Francia), aprendió a construir estructuras con la menor cantidad de material posible. Concluida la guerra, en 1948, entró en la Universidad Técnica de Berlín para estudiar arquitectura. Su trabajo siempre sería una reacción a los contundentes y ansiosos de eternidad erigidos por el Tercer Reich, Otto escogió una arquitectura ligera, abierta a la naturaleza, democrática y a veces incluso temporal.

A lo largo de su carrera favoreció el trabajo colaborativo, integrando equipos interdisciplinares, con filósofos, historiadores, naturalistas y biólogos y diseñando y construyendo en asociación con ingenieros. Sus obras más destacadas son la cubierta en el Parque Olímpico de Munich, el pabellón alemán en Expo 67, el pabellón japonés para Expo 2000 (junto a Shigeru Ban) y obras en Medio Oriente, como el Hotel Intercontinental en La Meca (1974).