Cultura - Arte

Madrid, un codiciado paraíso donde depositar los tesoros suizos

El Reina Sofía y el Prado recibirán, de marzo a septiembre, el préstamo de 180 obras maestras del Kunstmuseum de Basilea

«Nafea faa ipoipo», de Gauguin (1892)
«Nafea faa ipoipo», de Gauguin (1892) - Kunstmuseum de Basilea
natividad pulido - Enviada Especial A Basilea - Actualizado: Guardado en: Cultura Arte

Esta vez cambia la historia del cuento. No son los españoles (Bárcenas, Pujol, Urdangarín, etc) los que, presuntamente, acuden a paraísos fiscales como Suiza para ocultar sus cuentas bancarias al fisco. En esta versión moderna son los tesoros helvéticos (y no nos referimos a Federer, ni a Herzog & De Meuron) los que buscan en nuestro país otro tipo de paraísos donde depositarse, aunque solo sea, para nuestra desgracia, por seis meses. Entre los cerca de cuarenta museos repartidos por toda la ciudad de Basilea, abiertos ayer hasta las 2 de la madrugada en una ambientadísima Noche de los Museos, destaca el Kuntsmuseum, que es uno de los primeros museos públicos del mundo (se inauguró en 1662). Entre las 300.000 piezas de su colección se halla un buen conjunto de obras maestras de los siglos XV al XVII y del XIX a la actualidad.

En febrero cerrará sus puertas durante poco más de un año para remozar las ya vetustas y anticuadas instalaciones de su sede, construida en 1936, y acometer su más que necesaria ampliación –solo hay espacio para exponer el 5% de la colección– con un edificio de nueva planta, diseñado por el estudio Chris & Gantenbein Architects de Basilea, que estará conectado al actual mediante un pasaje subterráneo de dos plantas. El presupuesto de las obras es de 100 millones de francos suizos (100 millones de euros, si tenemos en cuenta la histórica paridad franco suizo-euro establecida el jueves). La mitad correrá a cargo del cantón de Basilea y la otra mitad, de patrocinios privados. Durante el tiempo que duren las obras parte de sus colecciones se repartirán en exposiciones por varios centros de la ciudad (el Museo de las Culturas, el Schaulager...) y 180 obras saldrán del país rumbo a Madrid, gracias al acuerdo firmado por el museo suizo con el Reina Sofía y el Prado para estos préstamos.

Acuerdo amistoso

¿Ha habido algún tipo de contrapartida económica? «En absoluto», dice tajantemente Nina Zimmer, subdirectora y conservadora jefe del Kunstmuseum de Basilea. «No ha sido un acuerdo comercial, sino entre amigos. Hemos establecido un diálogo con estos museos. Sus proyectos nos resultaron los más interesantes». No suelta prenda acerca de las otras opciones que hubo sobre la mesa. ¿Y habrá contrapartida en préstamos de obras? «De momento se trata solo de establecer relaciones. Quizás en un futuro los haya». No sería una novedad pagar o cobrar por recibir o llevar obras de arte de un museo a otro. Recordemos que en 2008 el Reina Sofía desembolsó 3,5 millones de euros al Museo Picasso de París por el préstamo de 400 obras, que sirvieron al centro galo para financiar su reforma. Por su parte, el Prado ha recaudado un buen pellizco por sacar su colección de gira por Australia, Estados Unidos o Asia.

Poco antes de que se descuelguen estos casi dos centenares de obras, viajamos a Basilea para admirar «in situ» tan codiciado «botín». La colección del museo es apabullante ya desde la propia entrada. Nos reciben «Los burgueses de Calais», de Rodin, y esculturas de Chillida, Calder y Dan Flavin.

Piezas inéditas

El Reina Sofía es el museo que se lleva la mayor parte del pastel. Nada menos que 170 obras, repartidas entre dos exposiciones, que estarán abiertas al público del 18 de marzo al 14 de septiembre. Por un lado, y bajo el título «Fuego blanco» –tomado de una obra de Barnett Newman–, 108 piezas de la colección pública del Kunstmuseum, muchas inéditas en España, recalarán en la primera planta del edificio Sabatini: pinturas, esculturas, collages, fotografías, vídeos... del XIX hasta hoy. Un paseo por el mejor arte de los últimos 150 años, con paradas en todos los grandes movimientos artísticos (del expresionismo al cubismo, de la Bauhaus al surrealismo, de la abstracción norteamericana al pop art), de la mano de artistas como Munch, Kandinsky, Picasso, Braque, Gris, Léger, Giacometti, Klee, Mondrian, Richter, Rothko, Warhol, Bruce Nauman, Carl André (a quien el MNCARS le dedicará una retrospectiva)...

El Reina Sofía acogerá, en esas mismas fechas, pero en la cuarta planta del museo, una segunda muestra, «Coleccionismo y modernidad», con 60 pinturas procedentes de dos de las más destacadas colecciones privadas suizas, que están depositadas en el Kunstmuseum: la de Rudolf Staechelin y la de Karl Im Obersteg. Se exhiben juntas por primera vez fuera de Basilea y, tras su paso por el Reina Sofía, viajarán a la Phillips Collection de Washington. Tienen muchos puntos en común. El primero es que los dos coleccionistas eran grandes amigos y rivalizaron a comienzos del siglo XX por ver quién conseguía las mejores obras. Suponen un repaso por la mejor pintura figurativa moderna desde finales del XIX hasta 1940. El nieto de Staechelin y la conservadora de la colección Obersteg nos muestran joyas como «Nafea faa ipoipo», de Gauguin (se incorporará más tarde a Madrid, pues desde el 8 de febrero formará parte de la gran monográfica que dedica a este artista la Fundación Beyeler), «El jardín de Daubigny», de Van Gogh; «La bebedora de absenta», de Picasso; tres soberbios retratos de judíos pintados por Chagall; obras de Cézanne, Manet, Soutine, Renoir, Pissarro, Modigliani...

Obras maestras

El Museo del Prado, por su parte, recibirá tan solo diez préstamos, eso sí, obras maestras y de Picasso, realizadas entre 1906 y 1967. Será una pequeña pero exquisita retrospectiva del pintor en el museo del que llegó a ser nombrado director, cargo que nunca ocupó. La pinacoteca quiere rendirle homenaje a lo grande: le ha reservado su espacio de honor: la galería central de la primera planta del edificio Villanueva. Tendrá como compañeros a Velázquez, Rubens, Tiziano, Tintoretto... No es la primera ni la segunda vez que Picasso llega al Prado. En 2004 siete Picassos formaron parte de la muestra «El retrato español» y, dos años después, una treintena de obras del malagueño colgaron en el Prado en la exposición «Picasso: tradición y vanguardia». El director del Prado, Miguel Zugaza, nunca ha ocultado su deseo de ver un día el «Guernica» en sus salas. Los diez nuevos Picassos que visitan la pinacoteca permanecerán en el Prado hasta el 13 de septiembre.

La historia del Kunstmuseum de Basilea es la historia de apasionados coleccionistas y mecenas, visionarios directores de museos, gobernantes sensibles al arte y generosos basilienses, quienes, a lo largo de la historia de esta institución y de manera envidiable, han aportado importantes legados, donaciones, depósitos permanentes, fondos para compras... gracias a lo cual han llegado a formar tan impresionante colección. Un ejemplo a seguir. Sus puntos fuertes: Hans Holbein, Arnold  Böcklin, Picasso, Giacometti, Klee, Bruce Nauman, cubismo, expresionismo abstracto, pintura americana... No ha desaprovechado ninguna de las ocasiones que se le ha presentado para incrementar sus fondos. Así, en una subasta celebrada en 1939 en Lucerna se adquirieron, gracias a un crédito extraordinario, 21 obras del llamado por los nazis «arte degenerado» (Schlemmer, Kokoschka, Klee, Otto Dix, Beckmann); gracias a los fondos aportados por la Compañía Nacional de Seguros Suiza, el museo compró en 1969 una notable colección de pintura norteamericana y, con la donación de Hans Grether, se pudo conseguir parte del legado Giacometti. Se prevé que el museo vuelva a abrir sus puertas el 19 de abril de 2016 con la exposición «Escultura en movimiento (1946-2016)».

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