Cultura - Arte

«A Su imagen»: el mensaje de la Iglesia católica, a través de la Historia del Arte

La Reina Doña Sofía inaugura el lunes una magna exposición que relee el cristianismo, visto por los ojos de los grandes maestros

Fragmento de la tabla central del «Tríptico de la Anunciación», de Joos van Cleve
Fragmento de la tabla central del «Tríptico de la Anunciación», de Joos van Cleve - catedral de santo domingo de la calzada
NATIVIDAD PULIDO - Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura Arte

En un versículo del «Génesis» se revela al ser humano como la única criatura plasmada a imagen de Dios. Dicho versículo ha dado pie al título de una ambiciosa exposición que el lunes inaugurará la Reina Doña Sofía, pero que desde ayer está abierta al público en el Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa de Madrid. No es una muestra más de arte religioso. Su objetivo, «invitar a creyentes y no creyentes a recuperar el asombro religioso que produce la belleza y al mejor conocimiento de una parte fundamental de nuestra historia y tradición». [Vea aquí las mejores imágenes de la exposición].

A lo largo de los siglos la Iglesia católica siempre se ha servido del arte con mayúsculas como la mejor propaganda para transmitir su mensaje evangélico. Religión y arte fueron de la mano en el Gótico, en el Renacimiento, en el Barroco... Basta con recorrer catedrales, monasterios e iglesias –cuyo patrimonio ha cuidado con mimo– para darnos cuenta de ello. Papas, cardenales, obispos... se convirtieron en los grandes mecenas, rodeándose de los mejores artistas de su época. Así, Julio II aupó a Miguel Ángel hasta la inmortalidad con el encargo de ese paraíso en la tierra que es la Capilla Sixtina.

Hace tres años, en vísperas de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, el entonces arzobispo de Madrid, Monseñor Rouco Varela, pidió a un grupo de personas que organizaran una exposición que mostrase «el papel tan relevante que ha ejercido la doctrina cristiana y la historia de la Iglesia en la formación de la cultura occidental». Lejos de caer en saco roto, aquel encargo se puso en marcha y ha tomado forma.

La empresa se involucra

Comisariada por Isidro G. Bango y con Pablo Melendo como asesor artístico, la exposición está auspiciada por la Conferencia Episcopal Española, la Archidiócesis de Madrid y la Fundación Madrid Vivo. Fundada en 2009 como una iniciativa pionera en España, es una plataforma ciudadana y empresarial concebida para promover valores universales que están en la raíz de nuestra cultura. Su Patronato –cuya presidencia de honor ostenta el arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro– está integrado por una nómina de pesos pesados de este país que ya querría para sí cualquier empresa o institución. El alma de este proyecto expositivo, al que se han sumado importantes patrocinadores, es Juan Miguel Villar-Mir, presidente de su comisión organizadora; muy bien arropado, como vicepresidente, por el exsecretario de Estado de Cultura Miguel Ángel Cortés, siempre muy vinculado al mundo del arte.

Con estos mimbres solo podía gestarse una exposición de muchos quilates. Gracias a la generosidad de todas las diócesis del país, pero también de relevantes colecciones públicas y privadas, y al apoyo del Ayuntamiento de Madrid, se ha logrado reunir un fabuloso conjunto de pinturas, esculturas, tapices y piezas de orfebrería, que conviven a lo largo de todo el recorrido con pantallas audiovisuales e interactivas, que ayudan a entender mejor el relato. Y es que sus organizadores han hecho hincapié en el carácter didáctivo y divulgativo de la muestra.

De lo espiritual en el arte

Como toda historia que se precie, comienza por el principio. Y ese principio no es otro que la Creación, narrada en el «Génesis». Adán y Eva y su expulsión del Paraíso, pintados por artistas como David Teniers II, el Joven y el Maestro de Cardona, o esculpidos por Alonso Cano, son los primeros protagonistas que se asoman a este apasionante viaje por la espiritualidad y el arte, conceptos sobre los que reflexionaría siglos después Kandisnky. Una Biblia de Gutenberg se mide con fragmentos de Sefer Torá, o Libro de la Ley, que contiene el manuscrito sobre pergamino del Pentateuco, que llegaría a la catedral de Calahorra en 1492, tras la expulsión de los judíos. Por las salas del Centro Cultural de la Villa van desfilando Moisés, Abraham, Sansón, Judit y Holofernes, Susana y los Viejos, David y Goliat, Betsabé, profetas y sibilas, ángeles y arcángeles... Y, por supuesto, la Sagrada Familia, los evangelistas –acompañados por los animales emblemáticos que los identifican–, los discípulos de Jesús, los padres y doctores de la Iglesia...

Todos ellos, inmortalizados por maestros de la talla de Ribera, Rubens, Coxcie, Luca Giordano, Gregorio Fernández (representado con un excepcional conjunto de esculturas), Berruguete, Juan de Juanes, Yáñez de la Almedina, Valdés Leal, Joos van Cleve, Zurbarán, Murillo, El Greco, Velázquez, Goya, Van Dyck, Solana... Uno de los espacios más espectaculares de la exposición es la sala dedicada al Calvario de Cristo, para el que se ha recreado un montaje con el dramatismo que requiere el tema.

Como decía uno de nuestros sabios, Julián Marías, «España se constituye animada por un proyecto histórico que es su identificación con el cristianismo». Y a los sabios no hay que llevarles la contraria. Por eso son sabios...

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