Un hombra admira un Léger de la Colección Lauder en el MET
Un hombra admira un Léger de la Colección Lauder en el MET - AFP

El Metropolitan de Nueva York presume de cubismo

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«Antes de comprar un cuadro, lo que siempre me he preguntado es: Si fuera a un museo, ¿pasaría el corte?». Esta es la sencilla estrategia de coleccionista que Leonard Lauder confesó hace unos días a «The New York Times». El magnate de los cosméticos se ha pasado cuarenta años reuniendo una de las mejores colecciones de arte cubista con la idea de que acabaran en un museo. Y el ganador fue el Metropolitan Museum de Nueva York, que recibió la donación el año pasado y ahora la celebra con una gran exposición. «Cubismo: La colección de Leonard A. Lauder» es el nombre de la muestra, que hoy se abre al público. Contiene obras muy valiosas de los cuatro artistas fundamentales del movimiento: Georges Braque, Pablo Picasso, Juan Gris y Fernand Léger.

La curiosidad cubista le picó a Lauder en 1976, cuando compró un dibujo de Léger en una subasta de Sotheby’s. Con el tiempo, el cubismo se convirtió en una obsesión que acabó en una colección de este arte a la altura de las del MoMA, el Pompidou o el Ermitage. Su valor se estima por encima de los 1.000 millones de dólares. Cuando efectuó la donación, en abril del año pasado, la colección consistía en 78 piezas. En aquel momento, Lauder dijo que seguiría comprando, y de hecho ya ha llegado a las 81 piezas.

Quiere duplicar la colección

Una de ellas es «Nature morte a la nappe a carreaux», de Juan Gris. Un comprador anónimo se dejó 56,8 millones de dólares –casi el doble del récord del artista español en subasta– en una puja de Christies en Londres el pasado febrero. Era Lauder, que a sus 81 años guarda muchas fuerzas: «Mi intención es aumentar la colección. Mi ambición es duplicarla. No va a ser fácil. Ni barato».

La muestra es una ocasión perfecta para entender la importancia del cubismo a través de sus cuatro figuras fundamentales. Sobre todo con el empuje de Braque y Picasso –y el papel articulador del marchante Daniel-Henry Kahnweiler–, estos artistas rompieron la figuración y la perspectiva tradicionales de la pintura y establecieron el puente para la abstracción pura que dominó el arte en las siguientes cinco décadas.

Picasso y Braque

Muchas de las obras de Lauder se centran en el periodo seminal de 1909 a 1914, cuando Picasso y Braque eran uña y carne, como recordó en alguna ocasión el pintor malagueño: «Casi cada noche, o yo iba al estudio de Braque o él venía al mío. Los dos teníamos que ver qué había hecho el otro durante el día. Criticábamos nuestras respectivas obras. Un lienzo no estaba acabado hasta que los dos así lo creyéramos».

De ellos hay obras fundamentales como «Arbres a l’Estaque», de Braque, considerado el cuadro que inauguró el cubismo; la espectacular «Femme en chemise assise dans un fauteuil», de Picasso; o el primer collage del cubismo: «Plat de fruits et verre», de Braque.

En la muestra hay 34 piezas de Picasso, 17 de Braque, 15 de Gris y otras tantas de Léger. De este último, el último del cuarteto en ser seleccionado por Kahnweiler –el marchante de todos ellos–, hay piezas muy importantes como «Les fumeurs» y varias de la serie «Contraste de formes».

La colección de Lauder «rellena una laguna enorme», como reconoció el director del Metropolitan Museum, Thomas Campbell, en referencia a los escasos fondos del museo en arte moderno y contemporáneo, comparado con competidores como el Guggenheim o el Whitney. La colección de Lauder se alojará en el ala Lila Acheson Wallace, que será renovada, aunque todavía no hay planes ni presupuestos definitivos. «Les catapultará al siglo XXI», dijo Lauder con satisfacción en la presentación de la exposición.

Filántropo comprometido