El arte Edo muestra toda su magia y fantasía en Madrid
Una de las 116 estampas que se podrán ver hasta el 10 de julio en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Exposición

El arte Edo muestra toda su magia y fantasía en Madrid

La Academia de Bellas Artes expone 116 estampas inéditas como parte de los fastos por el año dual España-Japón

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Los ambientes y personajes más evocadores del Japón del periodo Edo (1615-1868) llegan a la Academia de Bellas Artes de San Fernando en forma de estampas: 116 piezas que representan lo más selecto del arte nipón y que podrán contemplarse por primera vez Madrid.

La sala de exposiciones temporales de la calle Alcalá 13 acogerá la extraordinaria colección de ukiyo-e, unos grabados en madera que recorren desde escenas de la vida cotidiana hasta los paisajes más idílicos. Pero lo más destacado son los retratos de los actores de teatro kabuki, auténticas estrellas de la sociedad Edo.

Hace apenas ocho años, un coleccionista privado donó 500 de estas estampas a la Academia de Farmacia. De todas ellas se han elegido 116 –las que mejor conservan su especial coloración original– que se podrán ver hasta el 10 de julio en la sala de exposiciones temporales de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El peso de la exposición recae sobre una de las figuras más destacadas de las Historia del Arte japonés, Utagawa Kunisada. No en vano era el más comercial de los creadores de la época y el máximo representante de su escuela, la Utagawa.

Para deleite del visitante

«No se necesita un conocimiento previo del arte japonés para disfrutar la muestra. El goce llega por el sentido de la vista», explica Olga García, comisaria de la exposición. Además, para que los visitantes no tengan excusas, existen paneles con información, referencias y contexto que facilitan comprender el periodo Edo y la visión de sus artistas.

Una de las palabras que más repiten los visitantes a la salida es, según las azafatas, «precioso». Muchos también dicen «ahora ya lo entiendo», sobre todo tras ver un interesante audiovisual de cómo se crea una estampa, uno de los rincones que más disfruta el público.

Esencia de Japón

Edo, el primigenio Tokio, era un lugar repleto de barrios de placer, de casas del té y de teatros kabuki. Según aumentaba la población, la vida urbana y ligera se fue popularizando. Era lo que se conoce como «ukiyo», una especie de «carpe diem» occidental que reflejaba una serie de valores asociados a lo transitorio, lo efímero, lo pasajero.

En ese mundo mágico cobra sentido el surgimiento de los «Ukiyo-e», grabados en madera al hilo y estampación a color que recogieron esa atmósfera evocadora del efervescente Tokio. Por algo se traducen como «imágenes del mundo flotante». Un arte que era financiado por la clase comerciante para que disfrutaran los nuevos urbanitas. Hoy, 200 años después, los madrileños también podrán disfrutar imaginando ese mundo de fantasía oriental.