Sartorius pintó el estallido de la «Mercedes» con todo detalle. Incluso se aprecia a parte de la tripulación que huía del incendio subida al bauprés cuando estalló
Sartorius pintó el estallido de la «Mercedes» con todo detalle. Incluso se aprecia a parte de la tripulación que huía del incendio subida al bauprés cuando estalló - abc

El Arqueológico y el Naval reviven el último viaje de la fragata «Mercedes»

Los Príncipes de Asturias inaugurarán este jueves la muestra central sobre esta nave, una «historia de dos injusticias» con final feliz

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Esta es la historia de la fragata más famosa de los últimos tiempos, la «Mercedes». Y es también un viaje en al pasado que comienza hace 200 años, cuando el barco naufragó durante un traicionero ataque inglés, y llega hasta 2014, con la exposición organizada por AC/E en la doble sede del Museo Naval y el Museo Arqueológico Nacional (MAN). En 1804, la batalla del Cabo de Santa María costó la vida a 300 personas tras la deflagración que redujo a astillas el barco de 45 metros. Los restos de la nave y de las víctimas fueron violentados en el expolio de 2007, cuando Odyssey extrajo 14 toneladas de monedas de plata y oro para venderlas. Pero ese ya no es el final. España recuperó la carga en una batalla legal contra los cazatsoros y ahora, todos aquellos objetos, son un patrimonio de la humanidad recuperado por nuestra nación. [Aquí la galería de fotos de la exposición]

La exposición, que hoy inauguran los Príncipes de Asturias, es emocionante y, aunque tiene dos sedes, ambas son complementarias. En el Naval está la historia militar y de astillero, la bravura de los combates que aquellos españoles entablaban en un mundo en guerra y la ciencia que mantenía la navegación hispánica en la vanguardia, pese a las crisis que se sufrían y se anunciaban. Está el recuerdo emocionante de las víctimas, que forman en silencio una hilera de nombres y oficios que refleja toda aquella sociedad mestiza que iba embarcada. Y está la magia asociada a los barcos de la época, con un modelo impresionante, a escala, que ha servido para investigar a fondo la construcción naval española y una espectacular reconstrucción de la cubierta de la fragata a tamaño real que asombra y capta nuestra atención.

El verdadero peso del tesoro

La carga de la Mercedes era de casi 900.000 pesos fuertes en monedas que viajaban en la bodega cuando estalló por los aires. Carmen Marcos, comisaria de la exposición del MAN, afirma que el peso del «tesoro» ha sido excesivo y con esta exposición España podrá cambiar esa imagen: «Se ha ganado un litigio pero el tesoro es cultural». En efecto, a los pesos fuertes están adheridas las historias de quienes murieron en la Mercedes. Y esa es la historia, el contexto que la exposición recupera. Pero hay más. Carmen Marcos afirma que «aquí se demuestra que lo que ocurrió con esas monedas no fue una operación de salvamento de caudales, sino la destrucción de un yacimiento arqueológico. El relato histórico recuperado tiene infinitamente más valor que las monedas».

Susana García, la comisaria de la muestra en el Naval, añade que España ha roto ese discurso de los ladrones de la historia gracias a sus archivos. Carlos León, director creativo y técnico de la muestra, recuerda que Odyssey extrajo casi 600.000 monedas pero muy pocos objetos de la vida de quienes viajaban a bordo de la «Mercedes». Y esas vidas son el punto fuerte de la exposición.

El relato de Juan de Bustamante, comandante de la escuadra atacada, herido y enfermo, eriza el vello. Y el del general Tomás de Iriarte, que vivió con apenas 10 años la batalla, es realmente espeluznante. Toda la injusticia del ataque inglés, y del expolio de Odyssey, encuentra aquí respuesta en los testimonios perfectamente documentados.

La muestra es idónea para quienes quieran vibrar con las historias concretas y directas. Entre las 125 piezas seleccionadas en el Arqueológico (en total con las dos sedes suman casi 200), hay muchos documentos y piezas únicas, a los que se añaden maravillosos audiovisuales. Carlos León se muestra orgulloso porque resulta muy accesible para el gran público (ideal con niños) y también rigurosa para el especialista. El presupuesto es alto (430.000 euros la muestra del MAN, 160.000 la del Naval).

No se pierdan un cuadro de la «historia natural, civil y geográfica del reino del Perú», ni las autorizaciones de viaje para la fragata y del embarque de algunas de las familias que transportaba y quedaron rotas, como la de Diego de Alvear, que perdió a su mujer, sus hijos y su hacienda en la explosión. Se ve la guía turística de 1804 que Alvear portaba, y los dibujos inéditos de la batalla realizados bajo sus indicaciones, así como su sable e instrumentos científicos. La visión de las 30.000 monedas no se olvida fácilmente. Y hay muestras de la carga de la fragata (quina, vicuña...) y la sentencia que dio la victoria a España