«La cortesana Shiratama», de Toyohara Kunichika
«La cortesana Shiratama», de Toyohara Kunichika - REAL ACADEMIA DE FARMACIA

Japón despliega su fantasía en la Academia de Bellas Artes

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Organizada por las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de Farmacia, Fujitsu y la Fundación Cajamurcia, en colaboración con la Embajada del Japón en España, la exposición «Fantasía en escena. Kunisada y la escuela Utagawa», que puede visitarse desde hoy hasta el 10 de julio en la sala de exposiciones temporales de la Academia de Bellas Artes, forma parte de los actos programados para conmemorar el Año Dual España-Japón y ofrece una singular aproximación a la cultura popular del periodo Edo (1615-1868).

La muestra reúne una selección de 116 estampas pertenecientes a la colección de ukiyo-e que conserva la Academia de Farmacia, que no habían sido exhibidos hasta la fecha y que apenas son conocidos incluso entre los expertos. Se han escogido preferentemente las estampas que conservan la magnífica coloración original y primeras impresiones.

Con el comienzo de la era Edo se produjo un crecimiento de la industria y el comercio que repercutió directamente en un aumento de la población en los núcleos urbanos, especialmente en la capital que da nombre al período, Edo, la actual Tokio. En las ciudades, la presencia de barrios de placer, casas de té y teatros de kabuki denotaba una mentalidad que valoraba ante todo el mundo de los placeres fugitivos o temporales, denominado ukiyo. Este mundo fue excepcionalmente captado por los ukiyo-e, cuya temática abarca los asuntos de la vida cotidiana, vistas de lugares famosos o actores de kabuki.

La escuela Utagawa

Fundada en el siglo XVIII por el famoso grabador Utagawa Toyoharu, fue con su discípulo Utagawa Toyokuni I (1769-1825) con el que la escuela Utagawa consiguió una popularidad, pujanza y permanencia superiores al resto de escuelas de ukiyo-e. El ascenso al reconocimiento público de los Utagawa se manifestó con la segunda generación de discípulos, que iniciaron su carrera ascendente en los últimos cinco años del siglo XVIII y disfrutaron del favor del público hasta el declive en popularidad de la manifestación artística del ukiyo-e.

Excepto los Utagawa, ninguna escuela contó entre sus filas, al mismo tiempo, con tres artistas en plenas facultades creativas, cada uno líder de su propia especialidad. En ella coincidieron, simultáneamente, Kunisada (1786-1865) -maestro de retratos de bellezas femeninas y actores de kabuki-, Kuniyoshi (1797-1861) -especialista en estampas de guerreros- y Hiroshige (1797-1858) -el gran creador de paisajes-. El grabador mejor representado en la exposición es Utagawa Kunisada.

El eje temático de la exposición se articula en torno a las escenas de actores de kabuki, una variante específica de la xilografía polícroma japonesa, los yakusha-e. Las imágenes de actores se vendían en las representaciones teatrales de kabuki. En las dos últimas décadas los yakusha-e han sido reivindicados por los principales especialistas de Japón y, siguiendo su estela, por los más prestigiosos museos del mundo. Las estampas de actores superaron la mitad de la producción total de ukiyo-e, por lo que deben ser consideradas como el género más genuino y representativo del grabado japonés.