«Carreta fantasma», de Salvador Dalí
«Carreta fantasma», de Salvador Dalí - © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí/VEGAP, Figueres, 2014

La Fundación Dalí presenta su última adquisición

Se trata de «Carreta fantasma», que el artista pintó en 1933 y que pertenece a su época surrealista. La obra será expuesta a partir de mañana en el Teatro-Museo Dalí de Figueres

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La Fundació Gala-Salvador Dalí acaba de presentar, en la Sala de las Loggias del Teatro-Museo Dalí de Figueres, su última adquisición: «Carreta fantasma», un óleo sobre madera del año 1933. La pintura, que pertenece a su época surrealista, se podrá ver a partir del martes 14 de enero en su Sala del Tesoro.

En el acto de presentación han participado Antoni Pitxot, director del Teatro-Museo Dalí, y Montse Aguer, directora del Centro de Estudios Dalinianos, que han destacado la importancia de la adquisición de una pieza de estilo surrealista por el hecho que se incorpora a unos fondos que se han ido ampliando desde el año 1991, con más de 300 piezas, 11 de ellas de la época surrealista, formando así la más grande antológica del artista ampurdanés, ubicada en su ciudad natal.

Con esta adquisición (comprado a un coleccionista particular que quiere permanecer en el anonimato) se inauguran los actos de conmemoración del cuarenta aniversario del Teatro-Museo, que ha batido su récord con casi un 9 por ciento más de visitantes.

Contexto de la obra

Este óleo, que pertenecía a la colección de Edward James (1907-1984), mecenas del artista, hay que contextualizarlo en los años 1933-1936, cuando Dalí realiza diversas obras que tienen a la llanura del Empordà y la playa de Roses como protagonistas: las dedicadas a su prima Carolina o la que hoy se presenta, «Carreta fantasma».

En el centro de una llanura árida y al mismo tiempo luminosa, observamos una carreta de dos ruedas que se mueve en dirección hacia un pueblo. La forma de la tartana tiende a mezclarse con la ciudad, convirtiéndose, así, en su propio destino. Se trata de una ilusión de perspectiva en la que la habilidad del pintor intenta confundirnos una vez más. Donde esperábamos ver las ruedas, hay dos estacas clavadas en el suelo.

Los personajes que aparecen sentados en el carro se identifican con la arquitectura de la ciudad del fondo. En éste, como en otros juegos visuales propuestos por el pintor, tiene un papel fundamental el método que Dalí bautizó como método paranoicocrítico: «método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes». Vemos una tartana y una ciudad o ambos elementos a la vez.

Desde el punto de vista técnico, recuerda a «Retrato de Emilio Terry», «El espectro del sex-appeal» o «Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro» por su minuciosidad, característica del momento en el que Dalí pinta la «Carreta fantasma». Así como por el uso de maderas nobles, la caoba en este caso, de medidas reducidas como soporte de una pincelada precisa, con capas transparentes, con detalles casi imperceptibles.