El British Museum, 5,5 millones de visitas
El British Museum, 5,5 millones de visitas - abc

Londres reinventa sus museos con 601 millones para atraer más público

A la renovación de la Tate Britain seguirán proyectos millonarios de Foster, Chipperfield, Herzog & Demeuron...

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La inauguración en 1997 del museo Guggenheim de Bilbao vino acompañada de una acalorada polémica sobre el coste del proyecto, una inversión de 84 millones de euros. En los próximos cinco años, los grandes museos de la capital británica gastarán siete veces esa cifra en obras de ampliación de algunas de las pinacotecas más visitadas del mundo. Una notable movilización del capital público y privado para aumentar el espacio expositivo y las funcionalidades de uno de los grandes activos económicos y atractivos turísticos del Reino Unido. Entre las diez atracciones británicas más visitadas en 2012 figuran seis instituciones artísticas.

Segun los diversos proyectos en curso, el British Museum, la Royal Academy of Arts, el Victoria and Albert Museum, el Imperial War Museum y, sobre todo, la Tate Modern y la Tate Britain gastarán un total de 601 millones de euros en sus respectivas ampliaciones. La apuesta más ambiciosa es sin duda la de la Tate Modern, que tiene previsto inaugurar en 2016 detrás del actual museo, situado en la ribera sur del Támesis, una torre piramidal de diez pisos obra de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron. El nuevo edificio les permitirá incrementar el espacio expositivo en un 70% tras una inversión total de 255 millones de euros.

Atracción turística

El proyecto recibió un notable empujón financiero con el anuncio en julio pasado de un donativo de doce millones de euros del magnate naviero israelí Eyal Ofer, heredero del imperio Zodiac. La Tate Modern es el museo de arte contemporáneo más visitado del mundo, y se convirtió el año pasado en la segunda atracción turística más visitada de Gran Bretaña, con 5,3 millones de visitantes. En julio del año pasado, el museo inauguró la primera parte de su proyecto de ampliación con la apertura al público de los Tanques, una nueva zona dedicada al arte experimental y a la performance situada en los depósitos subterráneos de combustible de la vieja central eléctrica que alberga la pinacoteca. La inversión para este primer tramo fue de 107 millones de euros.

El pasado lunes estrenaba vestido la Tate Britain, la institución original de las cuatro que forman la familia Tate, creada en 1897 y situada en la orilla norte del Támesis en la zona de Pimlico. El museo, que alberga el arte británico desde 1500 a la actualidad tras el traslado del arte contemporáneo a la Tate Modern en 2000, fue en 2012 la decimotercera atracción más visitada de Gran Bretaña, con 1,5 millones de visitantes. Pero era el patito feo. La obra ha recuperado la entrada principal al museo desde el río y lo ha inundado de luz con una imponente escalera de caracol bajo la cúpula de la pinacoteca y ventanales sobre el Támesis. El «lifting», en palabras de su directora, Penelope Curtis, ha permitido al estudio de arquitectura Caruso St. John «reafirmar y aumentar la grandeza original y la lógica de las salas» del edificio victoriano original, tras siete años de incómodas obras.

Como en la mayoría de estos proyectos de ampliación museística, parte de la financiación proviene del Fondo de la Lotería Nacional, uno de los grandes vehículos para llevar la financiación pública al arte. Sus fondos están condicionados a que los gestores de los museos aseguren la cofinanciación privada con donaciones privadas, del público o de sus benefactores. Segun los presupuestos de la Tate para 2012-2013, los fondos del ministerio de Cultura suponen el 22% de los 188 millones que figuran en la partida de ingresos. Pero las políticas de recorte del gasto público obligan a repensar la financiación de las Artes, cree Nicholas Serota, director de la Tate, que se muestra «razonablemente optimista de que una parte del dinero de empresas que ha desaparecido en estos años volverá de forma gradual».

Zonas exclusivas para los amigos del museo

Otra de las novedades de la ampliación de la Tate Britain sera un cóctel-bar con zona exclusiva para miembros en el último piso, hasta ahora inaccesible. Refleja otra de las tendencias más novedosas de esta oleada de ampliaciones: la mejora de los espacios y servicios para los miembros y amigos del museo, 105.000 personas en el caso de los cuatro museos de la red Tate. Esta es una de las claves del ambicioso proyecto de ampliación de la Royal Academy of Arts, que no recibe fondos del Gobierno. La institución quiere terminar entre 2015 y 2017, a tiempo para las celebraciones de su 250 aniversario en 2018, las obras de ampliación de su sede en el palacete de Burlington House. El arquitecto británico David Chipperfield lidera un proyecto de 42 millones de euros para conectar la actual sede con el edificio de detrás en Burlington Gardens, adquirido por la Academia en 2001.

Entre otras novedades, la antigua Senate House tendrá un auditorio para 300 personas que será, según explica el presidente de la institución, el artista Christopher Le Brun, «la sala de conferencias más bonita de Londres». El proyecto ha recibido este mes el espaldarazo definitivo al comprometer el Fondo de la Lotería una aportación de quince millones de euros. Sumados a las contribuciones privadas ya garantizadas, a sus gestores solo les falta encontrar ocho millones para cubrir los 42 que costará el proyecto. La Royal Academy tuvo unos ingresos de 46 millones de euros en el último ejercicio, diez de ellos aportados por sus 94.000 «amigos».

El gigante turístico de las pinacotecas londinenses, el British Museum, quiere inaugurar en marzo del año que viene los nuevos espacios expositivos de la ampliación diseñada en Rogers Stirk Harbour + Partners, el estudio liderado por Richard Rogers. Con un presupuesto de 160 millones de euros, el proyecto, aprobado desde 2009, añadirá al mastodóntico museo el llamado Centro Mundial de Exposiciones y de Conservación (World Conservation and Exhibitions Centre) en la esquina noroeste del British Museum. A partir del verano que viene, estarán operativos los nuevos laboratorios, los estudios de conservación y los almacenes previstos. El museo es la atracción más visitada de toda Gran Bretaña desde hace seis años, con 5,5 millones de visitantes en 2012.

El Victoria and Albert Museum -el quinto destino preferido de los turistas- recibió por su parte en 2012 los últimos permisos para poner en marcha una ampliación subterránea del museo, que han encargado a la arquitecta británica Amanda Levete con un presupuesto previsto de 48 millones de euros. Esperan abrir sus nuevas salas de exposición en 2016.

Y. finalmente, la sede londinense del Museo de la Guerra Imperial quiere llegar a las conmemoraciones del centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial el año que viene con sus nuevas salas sobre el conflicto listas. La ampliación completa, que durará hasta 2019, es obra del despacho del arquitecto Norman Foster, y añadirá un espectacular atrio de bienvenida en un proyecto muy ambicioso inicialmente, que ha sido rebajado a la mitad por falta de financiación hasta los 41 millones previstos ahora.