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Recuperan 1.500 obras de arte robadas por los nazis amontonadas en una casa de Munich

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¿Se pueden esconder durante medio siglo 1.500 cuadros de maestros del siglo XX sin llamar la atención? Eso es lo que hizo al parecer Cornelius Gurlitt, un anciano de 79 años de Múnich, hasta que funcionarios de las autoridades aduaneras descubrieron el tesoro en un destartalado apartamento de Múnich, según publica hoy en exclusiva la revista alemana «Focus», y ayer adelantaba en su edición digital.

El valor del material confiscado rondaría los 1.000 millones de euros. Son estimaciones de Meike Hoffmann, una historiadora del arte de Berlín que se ocupa del caso desde hace años y tiene el encargo de esclarecer el valor y el origen de las piezas. La lista de autores de las obras se lee como un catálogo de la obra pictórica más significativa del pasado siglo: Pablo Picasso, Henri Matisse, Marc Chagall, Paul Klee, Ernst Ludwig Kirchner, Emil Nolde, Franz Marc, Max Beckmann, Max Liebermann... No hay aún confirmación oficial del hallazgo, como tampoco un listado de las obras confiscadas.

La operación que condujo al descubrimiento del tesoro se produjo ya en la primavera de 2011, cuando los investigadores registraron la vivienda del anciano muniqués. Dieron con él a raíz de las sospechas desatadas por un control de dinero en efectivo al que le habían sometido pocos meses antes durante un viaje en tren entre Suiza y Múnich. Eso fue en septiembre de 2010. Las obras confiscadas se encuentran actualmente en un depósito de seguridad de las instalaciones de las autoridades aduaneras en Garching, en las afueras de la capital bávara.

Según relata «Focus», las obras fueron robadas por los nazis a coleccionistas judíos o las confiscaron. Alrededor de 300 forman parte de lo que los nazis llamaron «arte degenerado», es decir, judío o manifiestamente alejado de la cosmovisión nazi. En el caso de unos 200 cuadros, sus propietarios legítimos habían denunciado su desaparición.

Según la revista alemana, las autoridades bávaras quisieron mantener en secreto el hallazgo por temor a los problemas diplomáticos y jurídicos que podrían surgir por posibles reclamaciones de los propietarios legítimos de las obras. Las autoridades no informaron hasta ahora del caso porque lo habían clasificado como «asunto secreto con graves implicaciones políticas».

La Fiscalía ha abierto una investigación por sospecha de fraude fiscal contra Cornelius Gurlitt. Siempre según «Focus», las obras fueron Hildebrand Gurlitt.adquiridas en las décadas de 1930 y 1940 por Durante las últimas décadas las guardó su hijo en su apartamento del barrio muniqués de Schwabing. Se trata de un apartamento que, a juzgar por la descripción de «Focus», es cualquier cosa menos lujoso. Las obras (óleos, grabados, aguafuertes, dibujos...) se encontraban empaquetadas en distintas habitaciones oscuras, «llenas de basura», según la revista, y con estanterías montadas «de cualquier manera» por el propio anciano. Cuando lo descubrieron, los funcionarios bávaros tardaron varios días en sacar las obras de la vivienda, y el sospechoso no opuso resistencia en ningún momento.

Medio siglo perdidas

Durante los cincuenta años en que las obras permanecieron en ese almacén clandestino, Cornelius Gurlitt vendió algunas de ellas y vivió de los ingresos que le reportaron. Incluso después de la operación en la que fueron confiscados los cuadros, el anciano vendió por lo menos un cuadro de Max Beckmann por 864.000 euros en la casa de subastas Lempertz de Colonia.

Una de las obras confiscadas, un Matisse, pertenecía al coleccionista de arte judío Paul Rosenberg, abuelo de la periodista francesa Anne Sinclair, exmujer del político socialista Dominique Strauss-Kahn. Sinclair lleva años luchando por la devolución de los cuadros de su abuelo robados por los nazis. Según «Focus», ella desconocía hasta ahora la existencia del citado cuadro de Matisse. Se trata de un retrato de mujer que Rosenberg tuvo que dejar en París al huir de los nazis.

Poco a poco, todos los países se van concienciando. Este año se han subido a internet bases de datos sobre obras de arte pertenecientes a judíos y robadas por los nazis durante la II Guerra Mundial, a iniciativa del Getty Research Institute de Los Ángeles. Y hace solo unos días, la Asociación Nacional de Museos de Holanda ha puesto en marcha un inventario de 139 obras para que las familias judías identifiquen y recuperen las obras que les fueron arrebatadas.