exposición en madrid

El alma de Egipto en 80 retratos

Miguel Ángel Sánchez y Nuria Tesón atrapan la dignidad de un pueblo en ebullición

luis de vega - Actualizado: Guardado en: Cultura Arte

Ochenta egipcios elegidos entre ochenta millones. Hay de todo, clase alta, clase media, clase baja y, si apuramos, hasta los que se creen sin clase. Pero todos son presentados a la misma altura. Primero, a la altura del objetivo de la cámara de Miguel Ángel Sánchez. Y el resultado, a la altura de nuestros ojos en la exposición «El alma del mundo» en el Centro Conde Duque de Madrid (del 30 de abril al 1 de septiembre). La muestra llega a casa de los autores tras haber pasado por Francia, Bélgica y el propio Egipto.

Nunca antes se habían codeado Alaa Al Aswany, reconocido escritor y opositor, y Musa, el cristiano que recoge basura para después reciclarla en su casa, lo que se conoce como un «zabalín». También comparten sala Zahi Hawass, el famoso guardián del antiguo Egipto, con Merbat, la vendedora callejera de jazmines que lloró en el estudio al posar porque por vez primera en su vida alguien le prestaba atención.

Quizás esa tarde Merbat descubrió que ella también tiene clase. Y claro que la tiene, tanto como para haber sido elegida la cara más visible de la exposición y la portada del libro (Editorial Lunwerg), en el que textos y fotos entrelazan sus manos.

Porque para que esta estampa egipcia quedara bien perfilada, sus protagonistas, además de posar en cuerpo, han posado en alma. Nuria Tesón los ha retratado sin cámara, dejando que se explayen, que cuenten su vida, sus historias, sus inquietudes o que guarden silencio. Con algunos han llegado a trabar una relación de meses y el salto al estudio no se ha producido hasta casi el final del proyecto.

Y junto a Merbat, Musa, Aswany y Hawass desfilan periodistas, agricultores, campesinos, guardianes, artistas, blogueros, verduleros, analfabetos, madres de «mártires», candidatos a presidente, carpinteros, revolucionarios… Rostros conocidos y héroes anónimos; impulsores del nuevo Egipto y apóstoles de la normalidad; soñadores esperanzados y deprimidos sin causa.

Los retratados nos miran, nos preguntan y responden, nos descubren y hasta nos alumbran a pesar del claroscuro barroco con reminiscencias a Caravaggio de la puesta en escena, como destacó el diario The New York Times para referirse al trabajo de Miguel Ángel Sánchez.

Tres estudios en El Cairo

Tres estudios de El Cairo, uno de ellos en un establo de la isla de Dahab, han sido los escenarios por donde han desfilado los protagonistas entre finales de 2009 y finales de 2011.

Efectivamente, «El alma del mundo» echó a andar antes de que la revolución y la Primavera Árabe dieran la puntilla a una estructura de poder que, aunque oxidada, casi nadie pensaba que iba a caer. «El 99 por ciento se han visto afectados de una u otra manera» por esa catarsis, afirman los autores, instalados en la capital egipcia desde 2009.

Los días más calientes de la revuelta resultó hasta peligroso poder seguir cerrando citas, cuentan. Pero nada frenó el proyecto de Sánchez y Tesón. Es más, muchos de los fotografiados empezaron a partir de entonces a hablarles con menos miedo de su idea del poder o de la perenne corrupción.

Posaron, en definitiva, más a cara descubierta gracias al levantamiento popular y al filtro democratizador de la cámara de Sánchez y la pluma de Tesón. Todo para «realzar la dignidad del pueblo egipcio», aseguran satisfechos.

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