Última Hora Rajoy, citado para declarar en persona como testigo el 26 de julio en el juicio del caso Gurtel

Cultura - Arte

La caída de la Unión Soviética en la mirada humanista de Kapucinski

La Casa del Lector expone 36 instantáneas que el gran periodista tomó en la URSS entre 1989 y 1991

Manifestación de protesta por las víctimas del golpe de Estado en la URSS - Ryszard Kapuscinski
Soldados de guardia - Ryszard Kapuscinski

En estas imágenes, «las personas siempre son lo más importante, mucho más que las piedras o los monumentos». Las fotografías de uno de los más grandes periodistas del siglo XX, el polaco Ryszard Kapuscinski, se exponen en la Casa del Lector de Madrid, con la colaboración del Instituto Polaco de Cultura. Más que crónicas visuales, las fotos dibujan juntas las líneas de una palpitante transcripción, o los latidos de un tiempo moribundo. Puede que sean tal vez inocuas «anotaciones visuales» del testigo inteligente que narraba la decadencia de la Unión Soviética. Porque entre 1989 y 1991 Kapuscinski recorrió más de 60.000 kilómetros por toda la URSS para construir una crónica fidedigna, a la postre una carga de profundidad, sobre el sufrimiento y las vivencias de la gente bajo el peso de la historia. La crónica que luego reflejó en su libro «Imperio».

Ante todo son las fotos de un humanista. «Las guardaba en unos viejos sobres grises que tenía. Cuando mi madre empezó a ocuparse del archivo de Kapuscinski las encontró. Eran material para documentar su libro pero en ningún caso iban a ilustrarlo». Quien habla es Karolina, la hija de Izabela Wojciechowska, que fue la coordinadora del archivo del periodista.

«Cuando Kapuscinski se enteró del golpe de Estado en la URSS, cogió la cámara y documentó lo que pasaba. En algunas fotos realizaba anotaciones, incluso en los sobres en los que guardaba los negativos, pero no hacía descripciones exactas de cómo se tomaron». Una fotografía muy importante para él fue la que reflejaba las manifestaciones de protesta por las víctimas del golpe de Estado del 91 contra la perestroika de Gorbachov. «Para Kapuscinski esa foto [que abre la muestra] representa el reflejo de lo que ya no existe. Cuando miras a las personas de una foto, decía, puede que ya no existan. En esta manifestación celebrada tras el golpe de Estado el 1991 la gente porta retratos de una de las víctimas, un joven que ya no está entre los vivos».

Según relata Karolina Wojcienchowska, en Polonia, cuando expusieron por primera vez las fotos del gran periodista en la Galería Nacional, fueron muy bien recibidas porque reflejan vivencias que los polacos conocían bien. En ellas quedan para nuestra mirada impulsos contrapuestos de libertad y temor, y símbolos viejos y nuevos. Mujeres exigiendo mejoras en aquellos días duros, cruces y objetos religiosos recuperados o sacerdotes ortodoxos que participaban en las manifestaciones, o también uniformes militares y gorras de plato. Y grafitis, como pintadas rockeras ("Iron Maiden") sobre la piedra de un monumento a Kalinin o una escultura pulida de Gagarin brillando contra el cielo imposible que soñaban los comunistas y ahora arañaban catenarias.

Pero en casi todas, el rostro humano es protagonista. A veces surge el paisaje, lleno de significado, como en las imágenes dedicadas a su localidad natal, Pinsk, que una vez fue Polonia pero que Kapuscinski visitaba como extranjero. Carteles en cirílico con el nombre de la ciudad y calles embarradas donde estaba su propia casa.

Y todos esos momentos quedan registrados como nuestra fragilidad cuando los miras, pues Kapuscinski supo decirnos con ellas que solo el cartón en el que están impresas nos sobrevive.

Toda la actualidad en portada

comentarios