Protesta masiva por el cierre del Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina
Fallada del Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina

Protesta masiva por el cierre del Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina

Ocho años desde el fin de la guerra, el país aún no ha solucionado la cuestión acerca de la propiedad de sus museos ni definido al responsable de sus finanzas

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Desde el lunes y hasta mañana, sobre la escultura «Fuente de mercurio» (1937) de Alexander Calder en la Fundación Miró de Barcelona se ha instalado una cinta amarilla. Con esta acción, la Miró se une a otras más de doscientas galerías, museos y bibliotecas de todo el mundo para protestar por el cierre del Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina en Sarajevo (abierto en 1888), entre otras instituciones culturales bosnias.

A sus 125 años de existencia ha cerrado sus puertas uno de los museos más importantes de Europa por falta de financiación, además de los problemas no solucionados sobre el estatuto del patrimonio cultural de este país federal independizado en 1992 de la antigua Yugoslavia. El mismo problema patrimonial tiene en jaque a otras seis instituciones culturales de Bosnia-Herzegovina, país considerado candidato potencial a la Unión Europea.

Los problemas se vienen arrastrando hace meses: con el cierre en octubre de 2012 del Museo Nacional se oculta también al público numerosas y valiosas obras como el códice ilustrado «Hagadá de Sarajevo» que, originario de la España medieval, llegó a Bosnia con los judíos expulsados por los reyes Católicos. Pero no sólo el museo: el barco prehistórico más grande de Europa o una de las mayores colecciones entomológicas del mundo –con más de 500.000 insectos–, ya no pueden visitarse.

Por estas razones, un número cada vez mayor de instituciones culturales y educativas de todo el mundo –hasta el momento 225– se han sumado a una acción internacional de solidaridad con los museos de Bosnia siguiendo las indicaciones de la organización CultureShutDown.net. Desde hace meses que los empleados del Museo Nacional no reciben sus ya bajos sueldos y no hay dinero ni para el mantenimiento del edificio –y las obras que contiene–, ni para exposiciones.

Flores y velas

Mientras tanto, los ciudadanos de Sarajevo colocan flores y encienden velas frente al edificio de su Museo Nacional pidiendo su reapertura. Sin embargo, la recesión, la falta de dinero en el país que todavía lucha con los traumas de la guerra (1992-1995), así como el indefinido estatus legal de las instituciones culturales a dejado a los museos bosnios en una situación deplorable. Ocho años desde el fin de la guerra, Bosnia-Herzegovina aún no ha solucionado la cuestión acerca de la propiedad de sus museos ni definido al responsable de sus finanzas.

La directora del Museo Histórico de Bosnia-Herzegovina, Muhiba Kaljanac, ha vuelto a insistir en algo tan lógico como que no es posible gestionar un museo sin el apoyo del presupuesto estatal. Según Kaljanac, «Mediante la venta de entradas podemos lograr un 20 por ciento de los recursos necesarios, pero el resto debemos obtenerlo del Presupuesto». Añade además que «La gente acude al museo generalmente en verano. En invierno no hay casi nadie porque no tenemos calefacción y hablar de la responsabilidad de los directivos es casi ilusorio».

La cultura, competencia de los dos

«El Ministerio de Asuntos Civiles de Bosnia-Herzegovina, es decir, el Estado», declara el ministro de la cartera en el Gobierno central bosnio, Sredoje Novic, «no puede asumir la obligación de financiar siete instituciones culturales de importancia nacional con sede en Sarajevo hasta que se solucione su estatus». Recuerda que, según la Constitución bosnia, recogida en el Acuerdo de Paz de Dayton de 1995, la cultura es de competencia de los dos entes que forman Bosnia-Herzegovina y aunque no tiene ningún compromiso legal, el Ministerio asigna desde hace años recursos para proyectos concretos de dichas instituciones.