Representación alegórica de África, parte de «Los cuatro continentes»; por Adrian Collaert a partir de Maarten de Vos
Representación alegórica de África, parte de «Los cuatro continentes»; por Adrian Collaert a partir de Maarten de Vos

Un viaje hacia lo desconocido a través de la cartografía

La Biblioteca Nacional de España abre las puertas de una exposición hasta el 28 de enero con más de 200 mapas y representaciones del mundo

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¿Qué es un mapa? Una ilusión, una sombra, una ficción. Un instrumento que permite soñar con lo desconocido y recorrer tierras que tal vez nunca vayas a pisar. Con el evocador título de «Cartografías de lo desconocido», la Biblioteca Nacional de España abre a partir de hoy, de forma gratuita, las puertas de una exposición dedicada a los mapas y a la fascinación que han generado a lo largo de la historia.

El escritor Robert Louis Stevenson dijo en cierta ocasión que había oído hablar de unos hombres extraños a quienes no les interesaban los mapas, pero que no creía en su existencia. Y es que la cartografía es incluso anterior a la escritura. «Es algo universal. Antes de que la humanidad aprendiera a escribir ya hacía mapas. En la exposición se puede observar cómo se repiten convenciones cartográficas entre civilizaciones distantes», explica Sandra Sáenz-López Pérez, una de las comisarias de la muestra.

«Cartografías de lo desconocido» se alimenta en su mayor parte de piezas de la Biblioteca Nacional, que desde su fundación, en 1711, custodia una imponente colección cartográfica. Mapas altomedievales, cartas náuticas, atlas renacentistas, piezas únicas como la «Geografía», de Ptolomeo, del siglo II, o hallazgos sorprendentes como la «Carta sincronológica de la historia universal». En este impresionante mapa de siete metros se puede recorrer la historia de la humanidad desde Adán y Eva hasta tiempos modernos. El tiempo plasmado.

La exposición desempolva esta y otras rarezas hasta el 28 de enero del próximo año. La naturaleza militar y administrativa de la cartografía ha hecho que muchos de estos «intentos de domesticar las fronteras del hombre» hayan permanecido ocultos al gran público.

Ir más allá

A algunos los mapas les han servido para navegar. A otros, para buscar tesoros o, simplemente, para decorar, cuando no para perderse. La exposición pone sobre la mesa los distintos usos que ha dado la humanidad a la cartografía, de modo que cada pieza ha tenido un empleo diferente según pasaba el tiempo. Para un príncipe medieval podía ser la diferencia entre la victoria o la derrota sobre sus enemigos, mientras que para un ejecutivo del siglo XXI puede ser, únicamente, un punto de escape en la pared de su sobrio despacho.

De ahí que el objeto principal de «Cartografías de lo desconocido» sea definir, precisamente, qué es un mapa. «Hay muchas definiciones para estos artefactos políglotas. La vocación de los cartógrafos cuando creaban sus mapas era domesticar los lugares más allá de sus fronteras», asegura la comisaria. Hoy, claro está, nuestra «Terra incognita» traspasa la atmósfera y está en el espacio.

Mapa de los Países Bajos en forma de león (Leo Belgicus); Pieter van den Keere, BNE, 1622
Mapa de los Países Bajos en forma de león (Leo Belgicus); Pieter van den Keere, BNE, 1622

En las cinco secciones que vertebran la muestra no hay un orden cronológico o por autores, sino en base a ideas. En una de las secciones, la Biblioteca Nacional reflexiona sobre el concepto del «Silencio de los Mapas», acuñado por el geógrafo Brian Harley. Y es que un mapa se puede pasar la vida sin soltar una sola palabra, de hecho es lo acostumbrado entre objetos inanimados, pero al mismo tiempo cuenta un montón de información con lo que dice y con lo que se calla.

«Al igual que los discursos, es tan importante lo que muestran como lo que no, ya sea por razones intencionadas o simplemente porque se fijan en otras cosas. Son instrumentos silenciosos que nos dejan a nosotros pensar y hablar», señala Juan Pimentel, el otro comisario detrás de la exposición.

Los mapas mienten

Frente a la proyección de Peters, que evidencia lo pequeña que es en verdad Europa, no se puede ignorar que todos los mapas nos engañan. Unos lo hacen con motivos políticos o raciales, mientras que otros lo hacen porque «fabrican la realidad» que podían en su época. «Como los libros de historia, todos engañan y todos dicen, a su modo, la verdad. Son instrumentos de ilusionismo», recuerda Pimentel.

El resultado de este juego de ilusionismo, sin conejos saliendo de chisteras, es que algunos mapas revelan realidades ocultas a simple vista. Es el caso del «Mapa geológico de España y Portugal» (2014), una maraña de 179 tonalidades que expone la riqueza minera de la Península. «Los mapas sirven para domesticar lo desconocido, pero también para extrañar lo familiar», comenta el comisario.

El espacio «Lugares Imaginarios» se centra directamente en mapas de ficción, tales como el País de Jauja, la Tierra Media de «El señor de los anillos», con un mapa elaborado por J. R. R. Tolkien; o una representación fabulosa de Laputa, la isla imantada y voladora de los viajes de Gulliver.