Valerie Solanas es llevada por la policía a una comisaria, acusada de haber disparado a Warhol
Valerie Solanas es llevada por la policía a una comisaria, acusada de haber disparado a Warhol
Raros y malditos

Valerie Solanas, la mujer que quería «cortar en pedazos a los hombres»

Se fugó de casa a los 15 años y vivió de la prostitución y la mendicidad. Le disparó a su amigo Andy Warhol, que sobrevivió con graves secuelas. Acabó sus días en la más absoluta pobreza

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Valerie Solanas murió en 1988 en una institución benéfica de San Francisco. Tenía 52 años y muy pocos se acordaban ya de la mujer que había atentado contra la vida de Andy Warhol dos décadas atrás. Escritora, lesbiana y feminista, Solanas se rebeló contra una sociedad que la había maltratado desde su infancia cuando sufrió abusos de su padre.

A los 15 años, Valerie se fugó de su casa en New Jersey y vivió de la prostitución y la mendicidad. Su vida cambió cuando conoció a Andy Warhol en 1966, que le prometió producir su obra «Up your ass». El artista no cumplió su compromiso y a cambio la ofreció un pequeño papel en una de sus películas. Pero Valerie no quedó satisfecha y fue a pedirle explicaciones. Se encontraron en el ascensor y subieron juntos a las oficinas donde trabajaba Warhol. Allí sacó un revolver y disparó tres veces contra él. La última bala le atravesó el cuerpo.

Warhol sobrevivió con graves secuelas y Solanas fue internada en un hospital psiquiátrico de Nueva York. Fue condenada a tres años de reclusión, que cumplió en un centro para enfermos mentales. Tras quedar en libertad, se dedicó a enviar cartas amenazadoras a su víctima y a otros conocidos, por lo que fue confinada de nuevo.

En uno de sus escritos, Warhol, que no quiso declarar en el juicio contra su agresora, afirmó que Valerie era una persona interesante y divertida, a la que apreciaba, pero que se alejó de ella porque le acosaba con su presencia y sus incesantes llamadas telefónicas.

Valerie Solanas había realizado algunos cursos en Berkeley y Maryland y era una ávida lectora. Estaba fascinada por la obra de Freud. A mediados de los años 60, antes de atentar contra Warhol, había redactado el manifiesto «SCUM», siglas de Society for Cutting Up Men, que se traduciría literalmente como «sociedad para cortar en pedazos a los hombres».

SCUM era un opúsculo en el que propugnaba la superioridad genética de la mujer y defendía que había que acabar con todos los hombres excepto los homosexuales. La propia autora vendía su manifiesto en las calles de Manhattan a un dólar para las mujeres y 2,5 para los varones.

Los últimos años de la existencia de Solanas fueron una pesadilla. Deambulaba enferma y sin dinero de forma anónima por diversas ciudades del país, proscrita por la maldición de haber disparado contra Warhol. Una neumonía acabó con su vida. Fue enterrada en el cementerio católico de la iglesia de Saint Mary en Virginia, a donde hoy acuden a honrar su memoria jóvenes que han leído su biografía o han visto los documentales que circulan por las redes. Seguramente nunca creyó que llegaría a ser un personaje de culto de aquella América inconformista de los 60.