John Lennon junto a su mujer, Yoko Ono, en el Hotel Hilton de Ámsterdam (Holanda) en marzo de 1969
John Lennon junto a su mujer, Yoko Ono, en el Hotel Hilton de Ámsterdam (Holanda) en marzo de 1969 - EFE

Detienen en Berlín al ladrón de los diarios de John Lennon, que Yoko Ono no quiere ver publicados

La policía alemana persigue en Turquía al último sospechoso del robo de los papeles del exBeatle

BERLÍNActualizado:

La policía de Berlín ha detenido a un hombre de 58 años de edad y cuya identidad no ha sido desvelada, acusado de estafa y engaño en el intento de venta de los diarios de John Lennon. Hay un segundo sospechoso que ha huido a Turquía y que podría estar relacionado con el chófer de origen turco Koral Karsan, a quien Yoko Hono despidió después de un intento de chantaje. Hasta que termine la investigación, todavía abierta, los diarios permanecerán bajo custodia de la Fiscalía de Berlín, cumpliendo el último capítulo de una ajetreada historia.

Veinticuatro horas después de que John Lennon fuera asesinado, el 8 de diciembre de 1980, su asistente personal Fred Seaman llamó al timbre del apartamento de Robert Rosen para encargarle una tarea. El verano anterior, durante una larga estancia en la Bermudas, John le había encomendado que, si algo se sucedía, debía asegurarse de que se escribía su verdadera historia, la de sus últimos años, bastante diferente que la que proyectaban los medios de comunicación y su propia esposa, Yoko.

Rosen ya había acudido en varias ocasiones allí donde se encontrasen los Lennon y había escuchado a John durante horas, tomando nota de todo lo que él contaba, pero además le había puesto deberes. Le había encargado escribir reflexiones y anotaciones sobre los hechos cotidianos y John fue, anárquicamente, rellenando cuartillas con su difícil caligrafía, con dibujos y con símbolos cuyo significado nunca fue completamente resuelto. Quizá eran solo garabatos.

Esa tarde, Seaman llevaba con él parte aquel conjunto de papeles, el resto le sería entregado el año siguiente, que darían lugar a una famosa y polémica biografía. Pero antes de que el libro fuese a imprenta, durante unas vacaciones que Rosen tomó tras meses descifrando los documentos, los papeles fueron robados de su apartamento.

Sospechas

Rosen siempre sospechó de Seaman, porque tenía llave del piso, y pensó que había sido utilizado para poner orden en un caótico diario y para extraer y clasificar las informaciones que contenía, que más tarde se encargaría de administrar Yoko Ono. Pero los robos continuaron. La viuda denunció en 2006 la sustracción de su mansión en Nueva York de los diarios, que no volvieron a aparecer hasta 2014, cuando un anónimo vendedor trató de colocarlos entre coleccionistas alemanes. Desde entonces permanecen confiscados como pruebas y bajo custodia de las autoridades alemanas y ahí seguirán, al menos hasta que sea detenido el segundo sospechoso.

«El conjunto contiene varios objetos personales, por ejemplo unas gafas, además de varios diarios manuscritos, postales y cartas», describe el portavoz de la Fiscalía de la capital alemana, Martin Stelner. Su autenticidad ha sido confirmada y su valor es incalculable, porque al parecer contienen confesiones que darían la vuelta a la imagen pública del icono del pop y del pacifismo mundial.

Lennon pasó sus últimos años obsesionado con Jesucristo y arrastrado por su mujer a la brujería, con un lector de cartas contratado fijo y que alimentaba su odio contra Paul McCartney. Cuando Paul fue detenido en Asia por posesión de marihuana, Lennon lo celebró en su casa, según dejó constar en los diarios, convencido de que el acontecimiento había sido fruto de un hechizo.

«Lo que más me sorprendió cuando empecé a leerlos era cuánto tiempo y energía gastaba John escribiendo en sus diarios, fueron su actividad creativa primaria durante sus años de reclusión y ahí reside su gran valor», ha explicado Rosen, pero además de obra creativa, los diarios contienen confesiones que causarían escándalo, como detalles sexuales sobre la relación de la pareja con Andy Warhol o las relaciones que Lennon mantuvo con su masajista y que describió con todo detalle en el texto.

Las anotaciones de Lennon, realizadas en su época más oscura y cuando se cuestionaba incluso su existencia, han sido víctimas de personas que trabajaron para la pareja y que han intentado exprimir su contenido económicamente, al tiempo que Yoko Hono se esforzaba por controlar su publicación a cuenta gotas. Quizá cuando sea detenido el último sospechoso, surja la posibilidad de una edición que ponga fin a su rapto por unos y otros.