Ilustración para la «Divina Comedia», por William Blake
Ilustración para la «Divina Comedia», por William Blake
#Dante2018

Twitter recorre el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso de la «Divina comedia»

Pablo Maurette, profesor de Literatura Comparada de la Universidad de Chicago, animó a los usuarios de la red social a leer cada día uno de los cien cantos que componen la obra

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Perdido en «una selva oscura» por haberse «apartado del camino recto». Así es como empieza la «Divina comedia» que Dante Alighieri escribió a principios del siglo XIV, y que no recibió el calificativo de «divina» hasta mediados del XVI. Desde hace meses, gracias a la iniciativa de Pablo Maurette, profesor de Literatura Comparada de la Universidad de Chicago, los usuarios de la red social Twitter participan en su lectura, compartiendo sus impresiones sobre la obra con la etiqueta #Dante2018 y recorriendo el Infierno, el Purgatorio y el Cielo, quizá, con la misma fascinación con la que el escritor Jorge Luis Borges manifestaba haberlo hecho «al menos diez veces», y «en distintas ediciones», a lo largo de su vida.

«Mi primera aproximación a la obra fue en 2001 o 2002. La leí con un amigo, un gran dantista argentino que también participa en esta iniciativa, Pablo Williams. Él organizaba cada año lecturas de Dante en su casa. Yo tendría 22 años», explica Maurette, en una conversación telefónica, a ABC. «Me impresionó muchísimo. Me di cuenta de que con una sola lectura no alcanzaba, que apenas era una aproximación, y que era una obra a la que se puede volver muchas veces en la vida», señala. Atrapado por «la fuerza de las imágenes, la diversidad de personajes, tan tangibles» y por la «música de la poesía, la perfección de la lengua y por las distintas capas que tiene: históricas, religiosas, teológicas y filosóficas», este profesor universitario propuso que, cada día, se leyera uno de los cien cantos que la componen la «Divina Comedia»: treinta y cuatro, el primero introductorio, dedicados al Infierno; treinta y tres, al Purgatorio, y otros treinta y tres, al Paraíso. «Los temas fundamentales son las pasiones humanas: el amor, el miedo, el miedo a la muerte, los deberes, la moral... Son temas inmortales», detalla. Y es que, para Maurette, la universalidad de la obra y la facilidad para identificarse con la peripecia de su protagonista son las causas de la buena acogida que ha tenido su idea: «Los lectores se enojan con Dante o con Beatriz o se ponen tristes porque Virgilio se va», añade, divertido.

«Los temas fundamentales son las pasiones humanas: el amor, el miedo, el miedo a la muerte, los deberes, la moral... Son temas inmortales»

El argumento de la «Divina Comedia» es conocido: Dante, como recuerda Maurette, se encuentra sumido «en una profunda crisis espiritual» que le empuja a emprender un «viaje» por el Infierno, el Purgatorio y el Cielo para obtener su salvación. Perdido en una selva que simboliza el pecado y luego acosado por tres bestias, por un una loba, por una pantera y por un león, a su rescate acude su admirado Virgilio. El gran poeta de la Antigüedad, muerto antes del nacimiento de Cristo, se aloja en el Limbo, el primer círculo del Infierno, por no haber recibido el bautismo ni haber conocido la verdadera fe. Su decisión de socorrer a Dante responde a una llamada del Cielo; en concreto, a la hecha por Beatriz, una mujer que allí descansa y que el florentino, que conoció en vida, ama e idealiza en su obra: «Mi amigo, que no lo es de la ventura —dice Beatriz a Virgilio en el segundo canto del Infierno, según la traducción, en prosa, de Ángel Chiclana— se ve tan embarazado en la playa desierta que el miedo le ha hecho retroceder; y temo (por lo que he oído sobre él en el Cielo) que se haya extraviado y ya sea tarde para que yo acuda en su socorro. Ve, pues, y con tus elocuentes palabras y con todo lo que se necesite para sacarlo de su apuro, auxílialo tan bien que yo quede consolada».

La primera descripción del Purgatorio

En la «Divina Comedia», Dante concibe un Infierno compuesto de nueve círculos concéntricos donde los condenados, los que murieron sin arrepentirse, pagan por sus pecados. El Purgatorio, cuya existencia definió la Iglesia en el Segundo Concilio de Lyon de 1274, y a cuyo estudio el medievalista Jacques Le Goff dedicó una de sus obras, consta de siete cornisas donde se «purgan» los siete pecados capitales. Por último, el Paraíso se divide en nueve cielos que conducen al Empíreo, la residencia de Dios. A lo largo de ese viaje, el poeta, acompañado por Virgilio hasta las puertas del Paraíso y luego guiado por Beatriz, se encuentra con personajes reales o ficticios sacados de la Antigüedad clásica o de la Edad Media y del cristianismo. Maurette, por ejemplo, recuerda la aparición de Cavalcante Cavalcanti — padre de Guido Cavalcanti, poeta florentino y gran amigo de Dante— que reside en la ciudad infernal de Dite. Nicolás III, el Papa acusado de simonía, el comercio de cosas espirituales, paga también por ese pecado en el Infierno, donde sus pies arden como una antorcha. Hay más imágenes fascinantes, perturbadoras: los hipócritas son castigados vistiendo una túnica dorada por fuera, pero que, en realidad, es de plomo por dentro; los suicidas, que cometieron violencia contra sí mismos, y que son por tanto acusados de atentar contra su cuerpo, son convertidos en árboles.

Retrato de Dante
Retrato de Dante

«Los personajes más importantes son los guías de Dante», subraya, al otro lado del teléfono, Maurette. «Virgilio es su guía a través del Infierno y también lo acompaña en el Purgatorio, que ya no conoce tanto. Finalmente, allí encuentran a otro poeta latino que es cristiano, Estacio, que les conduce hasta el final del Purgatorio. Ahí es donde aparece Beatriz, que es la guía del Paraíso. Dante, solo, jamás podría hacer este viaje. Es una manera de decir que cada persona necesita encontrar a un maestro, pero también, en el sentido cristiano, que el fiel necesita a la Iglesia para salvarse», explica. El profesor, que recuerda que el poeta emplea para la descripción del Infierno «fuentes cristianas y de la literatura clásica, como Virgilio», aplaude la que el florentino hace del Purgatorio, del que no había ninguna previa hasta la «La Divina Comedia»: «El Paraíso —añade— es quizá la parte más extraña, porque ni siquiera es un lugar, no hay espacio».

Borges decía que leer las notas de la «Divina Comedia» equivalía a leer «una enciclopedia medieval». Para no desistir ante la complejidad de la obra, Maurette anima a seguir el ritmo de lectura que él propuso a través de la red social: un canto por día. En Twitter, desde luego, los usuarios han recibido con entusiasmo esa idea.