Lo que realmente pensaba Orson Welles sobre su «machista» y taurino amigo Hemingway

La relación entre Orson Welles y Ernest Hemingway siempre se había considerado, incluso por los propios involucrados, como extraña y contradictoria

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La fascinación compartida del cineasta Orson Welles y del escritor Ernest Hemingway hacia España y hacia los toros se ha convertido en el paradigma de lo diferente que resultaba la Península Ibérica a ojos de un norteamericano de los años sesenta. Los dos eran, de hecho, amigos y amaban por igual España. O tal vez no tanto. Un manuscrito de un guión que Welles preparó, bajo el título «Crazy Weather», narra la historia de un estadounidense aficionado a los toros y casado con una española, un personaje que bien podría estar inspirado en su gran y célebre amigo. La visión que da sobre este supuesto Hemingway es tan negativa como la propia imagen que tiene de los norteamericanos que se lanzan a vivir la aventura española sin conocer siquiera el idioma ni el país.

La relación entre Orson Welles y Ernest Hemingway siempre se había considerado, incluso por los propios involucrados, como extraña y contradictoria. Los dos se conocieron en 1937 durante la proyección de un documental que apoyaba al bando republicano español durante la Guerra Civil. Sin saber que el escritor estaba en la sala, Welles criticó al autor. Pese a lo cual, cuando finalizó la película ya se habían convertido en amigos.

Cineasta y escritor fueron amigos y rivales al mismo tiempo, lo cual queda reflejado en el mencionado manuscrito de 1973, que se encuentra actualmente en la Universidad de Michigan, según apunta una información publicada por The Guardian. El académico australiano Matthew Asprey Gear cree que el guión es un reflejo del amor que el director sentía por España, a la vez que se muestra escéptico ante el «entusiasmo machista de su, en ocasiones, amigo Hemingway».

La historia, que Welles escribió junto a su colaboradora Oja Kodar, se centra en Jim Foster, un estadounidense que acude a una corrida de toros junto a su mujer Amparo. En el trayecto se encuentran con unos jóvenes que se burlan de su misoginia, flirtean con su esposa y finalmente les pinchan las ruedas del coche. A pesar de vivir en España, Foster no habla bien castellano y es ridiculizado por la idea estereotipada que tiene del país.

«Es un análisis de la forma superficial en la que los estadounidenses adoptan la cultura española», ha apuntado Gear. En el guión Welles se muestra «muy crítico con la clase de aficionado a los toros estadounidense que busca formas de mostrar su masculinidad, pero que realmente no siente un profundo aprecio o entendimiento de España y ni siquiera habla español».