La fuerza y la influencia de las viñetas de Forges siempre ha sorprendido por su estilo de dibujo sencillo, apunta Nieto
La fuerza y la influencia de las viñetas de Forges siempre ha sorprendido por su estilo de dibujo sencillo, apunta Nieto - JOSÉ MARÍA NIETO

«¡Plomos, volved!»: El homenaje de Nieto y Puebla a Forges

Nieto y Puebla rinden tributo en las páginas de ABC al maestro Forges. Como afirma Nieto en una columna, «Forges es al humor gráfico español lo que Umbral al columnismo: un modelo a imitar»

MadridActualizado:

Tras el fallecimiento la madrugada de este jueves de Antonio Fraguas «Forges», los viñetistas de ABC le han brindado su particular homenaje. A continuación reproducimos el texto de Nieto:

«Llega un momento en la vida de todo humorista gráfico en el que no queda más remedio que intentar dejar de copiar a Forges. Y no es fácil, porque Forges es al humor gráfico español lo que Umbral al columnismo: un modelo a imitar tan cautivador que consciente o inconscientemente todo principiante se mete en el molde inventado por el maestro. Y este molde resulta tan efectivo que cuesta salir de él, de modo que en los periódicos patrios nunca faltan columnistas «umbralitos» y dibujantes «forgesitos».

La fuerza y la influencia de las viñetas de Forges siempre ha sorprendido por su estilo de dibujo sencillo, casi hasta rudimentario, una limitación convertida en ventaja magistral, y es que en sus viñetas las ilustraciones no distraen de lo importante, que es el diálogo de los personajes. En esos diálogos es donde Forges se mostraba como el creador de un lenguaje fascinante, rico en palabras inventadas, en remoquetes, coletillas y posdatas que cerraban la viñeta dándole ese tono «forgiano», entre ampuloso y familiar, que ha sido imitado hasta la saciedad. Forges dominaba el ritmo de los chistes, insertaba una pausa dividiendo el párrafo en dos bocadillos (lo imito casi a diario) y tejió con los años un rico universo propio de personajes y situaciones.

Pero lo que convertía a Antonio Fraguas en un humorista gráfico realmente sobresaliente, seguramente el más importante del siglo pasado junto con Mingote, era el excepcional y rarísimo talento de conseguir arrancar una carcajada. Sus primeras antologías de viñetas podían hacer desternillarse de risa al lector, virtud al alcance de poquísimos humoristas gráficos, tan pocos que hoy en día se nos hurta hasta el nombre de «humoristas», y se ha venido a denominarnos «viñetistas», (tan absurdo como si a un churrero, por vender sus churros en un cucurucho, le llamasen «cucuruchista»). Su vis cómica convirtió a Forges en una persona muy querida, y es que pocas cosas se agradecen tanto como la risa.

Recuerdo, por ejemplo, una maravillosa viñeta negra: «Mariano, haz algo, se han ido los plomos». «¡Plomos, volved!» «Nada, ni caso». Ay, cómo te vamos a echar de menos, maestro».

El homenaje de Puebla

Por su parte, Puebla ha querido unirse a este homenaje de la mejor manera que sabe: Con una divertida viñeta, en la que Forges reparte risas desde el cielo advirtiendo que nos deja «Tropecientas».

PUEBLA
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