El investigador John Worth examina los restos encontrados
El investigador John Worth examina los restos encontrados - Pensacola News Journal

Ve la luz en Pensacola el primer asentamiento español en Estados Unidos

El poblado que fundó Tristán de Luna se adelantó en casi medio siglo al inglés de Jamestown

Corresponsal en MiamiActualizado:

Entre la tierra removida tras el derribo de una casa en el centro de Pensacola, en Florida, han salido a la luz los restos de un poblado clave en el pasado español de Norteamérica: el fundado por el soriano Tristán de Luna y Arellano en 1559, el primero establecido por europeos en lo que hoy es Estados Unidos que logró durar varios años, adelantándose en casi medio siglo a la llegada de los ingleses a Jamestown (Virginia) en 1607.

El hallazgo se produjo cuando el historiador local Tom Garner se acercó el pasado 2 de octubre a echar un vistazo al terreno particular donde se había echado abajo la vivienda. La fortuna le sonrió. «Descubrí el fragmento de una jarra y otros utensilios que identificaban el sitio como el asentamiento de Luna -recuerda Garner para ABC-. Inmediatamente, lo notifiqué a la Universidad del Oeste de Florida (UWF, por sus siglas en inglés) para que arqueólogos profesionales pudieran explorar el lugar». En la Universidad corroboraron sus sospechas. «A partir de entonces, el entusiasmo creció», asegura Garner, que dice sentirse «orgulloso y satisfecho» por el descubrimiento. «Mucha gente en Pensacola lo ha estado buscando desde hace mucho tiempo», destaca.

Gran concentración de restos

Al profesor John Worth, arqueólogo de la UWF y responsable ahora de la investigación de los restos encontrados, no le cabe duda de que se trata de la antigua plaza española. «Aparte de que el sitio es uno de los escasos emplazamientos en la bahía de Pensacola que coincide con las descripciones en los documentos, la colección de restos encontrados es una concentración inusualmente densa de centenares de fragmentos de cerámica española de mediados del siglo XVI y de utensilios asociados a un uso residencial, de hecho la única en toda la región», explica Worth.

El poblado fundado por Tristán de Luna se inscribe en una página fundamental de la colonización de Norteamérica por los españoles. Al descubrimiento de Florida por Juan Ponce de León en 1513 y su segundo viaje en 1521 le siguió una serie de trágicas expediciones, como la de Lucas Vázquez de Ayllón en 1526, que llegó a establecer un precario asentamiento en lo que ahora es Georgia, o las de Pánfilo de Narváez en 1528 y Hernando de Soto en 1539. Pero ninguna logró fijar un núcleo de población que permaneciera más allá de unos meses.

En cambio, el de Luna sobrevivió entre 1559 y 1561 pese a las dificultades. Su expedición había partido de Veracruz (México) con once naves y 1.500 personas a bordo, entre soldados, colonos, esclavos e indios. Bautizado como Santa María, el nuevo poblamiento suponía el primer intento serio por España de adueñarse de la costa norte del Golfo de México. Pero al mes de llegar, un devastador huracán hundió parte de la flota y acabó con los víveres. Dos años después, aquel incipiente poblado se acabó desmantelando.

Seis años antes

Este enclave precedió en seis años a la fundación en 1565 en la costa atlántica de Florida, también por españoles, de San Agustín, que el pasado septiembre cumplió 450 años y está considerada la ciudad habitada de forma ininterrumpida más antigua de EE.UU. Pero si la iniciativa dirigida por Tristán de Luna hubiera prosperado, «podría haber alterado sustancialmente la historia de Norteamérica», apunta John Worth.

En cualquier caso, avanza el arqueólogo, las excavaciones aportarán «detalles de un capítulo poco conocido de la historia de Estados Unidos y de América en general». A su juicio, «ofrecen un tremendo potencial para arrojar luz sobre los primeros colonos europeos que estuvieron más de unas pocas semanas o meses en un mismo emplazamiento en el Estados Unidos continental». En este sentido, apunta, se podrá conocer los espacios donde habitaban colonos de muy diversos orígenes y «cómo subsistieron aquí después de que su suministro de comida quedara mermado por el huracán».

Aún serán necesarios años de estudio, pero los expertos consideran que ahora ya cuentan con un mejor conocimiento de la cultura material en la Nueva España a finales de la década de 1550, de la que, según Worth, «probablemente se sepa menos de lo que personas ajenas al mundo de la arqueología pueden pensar».

Dos barcos

Además, a estos restos se unen los de dos barcos de la expedición de 1559 descubiertos anteriormente justo enfrente, lo que, según la directora del programa arqueológico de la UWF, Elizabeth Benchley, aportará material comparativo para determinar «el paisaje cultural y el entorno del asentamiento» y «cómo era la vida de la colonia».

Benchley está convencida de que los libros de Historia deberían prestar más atención a los más de tres siglos de presencia española en EE.UU. «Esperamos que nuestro descubrimiento y las futuras investigaciones en la colonia de Luna ayuden a dar una mayor visibilidad a la larga historia de España y su importante papel en la creación de los Estados Unidos», concluye.