El patriótico discurso de Antonio Banderas ante el Rey

El actor recibió ayer el premio Camino Real en la Universidad de Alcalá de Henares y regaló como contraprestación unas hermosas palabras sobre lo que hace a España «un país grande»

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El Rey entregó ayer en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el premio Camino Real a Antonio Banderas –ejemplo «del talento, el ingenio y la versatilidad que nuestra tierra es capaz de dar»– por difundir la imagen de España en América del Norte. «Has conseguido que los españoles se sientan orgullosos de tu buen hacer y que seas querido y admirado por todos», dijo Don Felipe, a cuyas generosas palabras siguió una gran réplica del actor malagueño de profundo y delicado sentido patriótico.

Banderas animó a los españoles «a amar lo que se ama, a no sentir vergüenza por sentir lo que se siente y a perseverar en el difícil trance de sacudir los complejos». Nunca ha ocultado el actor un sentimiento nacional, a menudo apasionado, que ayer lo llevó a proponer un abrazo «con aquellos que nacieron, vivieron y murieron en su casa, una casa llamada España».

No obstante, Banderas advirtió que «para mantener un discurso creíble de amor a tu patria, tiene uno necesariamente que pasar este discurso por el a veces muy doloroso filtro que solo nos da la honestidad, apegada a un sentido crítico, agudo y profundo».

Con la «visión panorámica y objetiva» que ofrece la distancia, Banderas vio que «los límites de España no acaban en los confines marcados por sus fronteras físicas, sino en la demarcación establecida por sus pintores, sus músicos, sus escritores, sus pensadores, sus intelectuales, sus científicos e investigadores y un explosivo pueblo de espíritus libres e indomables. Eso es realmente lo que hacía y hace a España un país grande».

El elocuente discurso de Banderas recordó también al que el actor español dio el año pasado cuando recibió el Goya de Honor. En aquella ocasión, el malagueño señaló que todo lo que tenía se lo debía a su profesión, «a la que preferiría denominar vocación». Y dijo: «Le debo no tanto lo que tengo, sino lo que soy».