La artista Marta Minujín junto a su obra «El Partenón de los libros prohibidos»
La artista Marta Minujín junto a su obra «El Partenón de los libros prohibidos» - AFP

El Partenón de los libros prohibidos

La Documenta de Kassel abre su edición más política

KASSEL (ALEMANIA)Actualizado:

Ha tomado cien mil libros y los ha envasado al vacío en plástico transparente, uno por uno. Después los ha utilizado a modo de ladrillos, levantando 48 columnas, cada una de ellas formada por unos 1.500 libros. Y sobre las columnas ha levantado un templo griego basado en libros llegados de todas partes del mundo y plastificados para preservar lo encerrado en sus páginas. La artista argentina Marta Minujín presenta hoy al público en la Documenta 14 de Kassel su «Partenón de libros prohibidos», una construcción que recrea la acrópolis de Grecia, de 70 metros de ancho por 30 de alto, con la que festejó en 1983 el regreso de su país a la democracia.

Ha tenido que reconstruir la obra desde e principio, porque por aquel entonces estaba en contra de los museos, galerías de arte y exposiciones. «Pensábamos que el arte debía ser creado y destruido, si acaso regalado, de modo que destruíamos nuestras propias obras apenas las habíamos terminado», recuerda ahora, asegurando que esta pieza cumplirá con aquellos principios de juventud. «Esta obra es un homenaje a la democracia, un símbolo de resistencia a la represión política y es una obra efímera, ya que al finalizar la exposición en Kassel los libros serán donados a refugios de migrantes y a bibliotecas públicas de toda Europa», describe la proyección en el tiempo y en la historia de su creación.

Vista de la obra «Partenón de los Libros» de la artista argentina Marta Minujín en la exposición Documenta 14 de Kassel
Vista de la obra «Partenón de los Libros» de la artista argentina Marta Minujín en la exposición Documenta 14 de Kassel- EFE

La Documenta convoca cada cinco años a artistas de todo el mundo y en esta edición se ha fijado especialmente en creatividades de contenido muy político. La misma Minujin presentó en mayo en Atenas una re-versión del «El pago de la deuda externa con maíz, el oro latinoamericano», de 1985, una obra que ideó junto conAndy Warhol y que en esta ocasión incluía una doble de la canciller alemana Angela Merkel bajo el título «Pago de la deuda griega a Alemania con olivas y arte». En 2016, Minujín ganó el prestigioso Premio Velázquez a las Artes Plásticas en España y la Tate Modern de Londres ha adquirido para su archivo la documentación de la instalación «Partenón de libros», de forma que sus obras no ha pasado inadvertidas para las instituciones europeas, pero en Kassel recupera sus inicios reivindicativos de libertad, de comunicación libre, que ha cobrado un nuevo significado en la era de las comunicaciones monitoreadas.

Detalle de la obra «Partenón de los Libros»
Detalle de la obra «Partenón de los Libros»- AFP

Durante 100 días de exposición, la Documenta atraerá a más de 700.000 visitantes y volverá a encender el debate sobre los límites del arte actual. «Pedimos a los visitantes que se tomen su tiempo para disfrutar de la gran extensión de la exposición, sin obligarse a ver y a experimentarlo todo, porque quizá todo sea inabarcable», advierte el director artístico del festival, Adam Zymczyk, que destaca que, por primera vez en su historia, este «museo de los 100 días» se ha desdoblado en dos localizaciones. Comenzó en Atenas en abril, donde termina el 16 de julio, y ahora, después de que cuatro jinetes completaran durante tres meses una ruta a caballo desde Grecia a Alemania para unir de forma simbólica las dos sedes, abre sus puertas en su ubicación tradicional, en Kassel. Con la intención de resaltar el valor de la cultura griega y lo mucho que le debe el desarrollo de la civilización occidental, en la presente edición se puedan ver en la ciudad alemana más de 230 obras del Museo de Arte Contemporáneo de Atenas (EMST), una cuarta parte de su colección y las más relevantes a la hora de mostrar el presente de Grecia.

La nueva directora de la Documenta, Annette Kulenkampff, invita a visitar la muestra con el reto de cuestionarse el mundo a través de las obras expuestas. El director artístico, Adam Szymczyk, invita por su parte a «un viaje por el mundo del arte y la sociedad contemporáneos en el que se incita a cambiar de perspectiva y a olvidar lo aprendido para desarrollar nuevas ideas juntos». «El principio de trabajo de esta documenta es el aprendizaje, la transmisión de conocimiento», subraya, «sin maestros, sin cultura dominante ni representantes políticos que nos puedan decir cómo vivir». Pero en el discurso de Szymcyk se intuye la intención de sustituir a esos denostados políticos, en su vehemente discurso contra el neoliberalismo y el nacionalismo, contra gobiernos dictatoriales y neofascistas, contra la colonización y la discriminación, así como contra límites inflexibles, tanto en las fronteras como en las mentes, propone a través del arte una sociedad sin más norma que la libertad autorregulada, idílica en su planteamiento e inaprensible en su realización.

A pesar de la claridad del concepto con el cual la documenta intenta, a través del arte contemporáneo, impulsar un debate social, realidades palpables como el atentado de Manchester, ocurrido mientras se montaban las obras en Kassel, dificultan la reflexión. «La inseguridad se impone cuando la sociedad está en crisis», reflexiona en la inauguración Bonaventure Soh Bejeng Ndikung, comisario general de la Documenta, «y el terror fomenta el nacionalismo, especialmente cuando se confunde el saber en su estado actual con la realidad, y eso debe ser puesto sobre el tapete por el arte, para propiciar una discusión pública». El comisario invita a leer las obras, al igual que los acontecimientos de actualidad que van marcando el pulso de la historia de nuestro tiempo, «desde el espíritu de la antigua Grecia, que sigue hoy vivo en nuestra civilización». «Aprendamos de Atenas, paseemos ante el ''Partenón de los libros prohibidos» de Minujín, o la «Pirámide viviente», de la alemana Agnes Denes, en la que crecen plantas que cambian permanentemente la obra de arte, y paseemos en la documenta como en un espacio de no saber, ese espacio donde son vencidos los estereotipos y los prejuicios».

Al aire libre, en la Friedrichplatz de Kassel, en el mismo lugar en que en 1933 los nazis quemaron cerca de 2.000 libros en el marco de la llamada «Acción contra el espíritu anti-alemán», el Partenón de los Libros prohibidos recibe a los visitantes y abre la puerta a las obras de más de 160 artistas hasta el 17 de septiembre. Por parte de España, destaca el proyecto «The place of the thing» del artista teatral barcelonés Roger Bernat, que plantea enviar desde Atenas a Kassel la «piedra de los juramentos» frente a la que se inició el juicio a Sócrates en el año 399, y el alicantinoDaniel García Andújar, con una reflexión sobre el espacio público a cuenta de la tradicional fiesta de «Las Fallas» de Valencia y concebido como un gran espectáculo pirotécnico.