«Pabellones hermanos», de Augusto Ferrer-Dalmau
«Pabellones hermanos», de Augusto Ferrer-Dalmau

La olvidada conquista de Bahamas en la que España y EE.UU. combatieron juntos a los británicos

Augusto Ferrer-Dalmau rescata en su nuevo cuadro, «Pabellones hermanos», la única ocasión de la Guerra de la Independencia en la que españoles y norteamericanos lucharon mano a mano y que reafirmó el apoyo hispano a los rebeldes

MadridActualizado:

Augusto Ferrer-Dalmau se ha hecho de nuevo a la mar. El pintor de batallas por excelencia ha recreado sobre el lienzo la conquista de las Bahamas en 1782, una acción naval en la que españoles y estadounidenses combatieron mano a mano para arrebatar el archipiélago a los británicos. Se trata de un episodio poco conocido tanto a uno como a otro lado del Atlántico y, salvo una pequeña escaramuza cerca de San Luis de Illinois, del único de la Guerra de la Independencia en el que barcos de España y los rebeldes norteamericanos lucharon juntos.

La nueva obra de Ferrer-Dalmau, titulada «Pabellones hermanos» y realizada una vez más con el asesoramiento en los aspectos náuticos por el escritor Arturo Pérez-Reverte, es un encargo para la exposición «La memoria recobrada. Huellas en la historia de los Estados Unidos», que acogerá próximamente la Torre Iberdrola de Bilbao.

«Es importante que los americanos sepan que los españoles apoyamos su independencia»Augusto Ferrer-Dalmau

A juicio del pintor catalán, es importante mostrar la aportación de España la Revolución americana y que «los españoles y los propios americanos sean conscientes de que apoyamos su independencia», asegura a ABC.

Nunca hasta ahora se había reflejado en un cuadro la conquista de Bahamas y Augusto Ferrer-Dalmau considera que era algo de lo que merecía la pena dejar constancia.

Españoles y americanos, contra Gran Bretaña

Habían pasado ya siete años desde que los colonos americanos encendieron en 1775 la chispa de la revolución con los primeros disparos contra los casacas rojas en torno a un puente de Concord, cerca de Boston. Al año siguiente, en Filadelfia, el Segundo Congreso Continental habían declarado la independencia de trece colonias británicas en Norteamérica.

Aunque en un principio no de manera abierta, España se había ido decantando del lado de los sublevados, proporcionándoles ayuda en forma de dinero, mantas y municiones, pero también brindándoles el paso franco por el río Misisipi –que España controlaba al poseer la Luisiana- y con acciones militares que tuvieron una importancia decisiva.

A lo largo de la guerra de la Independencia, los españoles habían dado una serie de golpes que minaron las posibilidades de las tropas del Reino Unido de doblegar a los rebeldes. El gobernador de Luisiana, el militar malagueño Bernardo de Gálvez, se había hecho con el control de los fuertes británicos en la zona baja del Misisipi y había arrebatado Mobila (hoy Mobile, en Alabama) y Pensacola (en la costa del golfo de México del actual estado de Florida).

[Consulta La olvidada historia de los españoles en Estados Unidos, en diez hitos]

Después de tres años de guerra contra Gran Bretaña, tanto en América como en Europa, España se dispuso en abril de 1782 a hacerse con el archipiélago de las Bahamas, en manos de la pérfida Albión. En aquel momento, Gálvez se encontraba en Santo Domingo preparando el asalto a otra posesión británica en el Caribe, la isla de Jamaica, por lo que el capitán general de Cuba, Juan Manuel de Cajigal, pidió a varios buques norteamericanos que se encontraban anclados en La Habana que ayudaran a escoltar el convoy que iba a trasladar a la infantería española.

Para la expedición, la Armada española solo pudo utilizar lanchas cañoneras, pequeñas embarcaciones de transporte y la fragata San Antonio, ya que la mayor parte de los buques se encontraban ocupados en otras operaciones. En cuanto a los estadounidenses, contaban con la fragata South Carolina, pagada por Francia y al mando del marino Alexander Gillon, de Carolina del Sur. En total, se juntaron medio centenar de embarcaciones, que transportarían a unos 3.000 soldados de infantería y diversas piezas de artillería. Los norteamericanos servirían de guías a través de los temidos canales de Bahamas, llenos de peligrosos arrecifes y que ellos conocían como la palma de su mano.

Mapa de Bahamas
Mapa de Bahamas- Cortesía del Centro de Mapas Norman B. Leventhal de la Boston Public Library

La escuadra combinada se presentó el 23 de abril de 1782 ante Nassau, en la isla de Providence. Las fuerzas españolas, gracias a la infantería y la artillería, tomaron el islote de Hogh, desde el que tenían a tiro la ciudad, y Cajigal exigió al gobernador, John Maxwell, que rindiera la plaza. Tras un tira y afloja de varios días, en los que hubo intercambio de disparos y de negociaciones, los británicos capitularon el 8 de mayo, izando la bandera blanca sobre el fuerte Montagu.

«La conquista de las Bahamas ayudó a conseguir la derrota británica en América»José Manuel Guerrero Acosta

La victoria de españoles y norteamericanos en las Bahamas contribuyó a apuntalar la victoria de los rebeldes, que después de los descalabros de los redcoats en Pensacola y en Yorktown en 1781, ya tenían el viento a favor. «Fue una acción que ayudó a conseguir la derrota británica en América, en la zona del golfo de México y el Caribe», señala el comisario de la exposición «La memoria recobrada», el experto en Historia Militar José Manuel Guerrero Acosta. En 1783 el Tratado de París pondría fin a la guerra y reconocería definitivamente la independencia de las trece colonias de Gran Bretaña.

El óleo «Pabellones hermanos» muestra el momento en el que las fragatas española y norteamericana navegan en paralelo a su llegada frente a Nassau, mientras son cañoneados desde la costa por los británicos, cuyas balas levantan penachos de espuma al impactar sobre las aguas. En este caso, las aguas tienen «un color esmeralda, más caribeño» que en otros cuadros de escenas navales y «la luz es diferente», explica el pintor.