El escritor y periodista Màxim Huerta
El escritor y periodista Màxim Huerta - REUTERS

Màxim Huerta, ministro en un tuit

El periodista y escritor fue la sorpresa del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, una incorporación de última hora que sonaba a improvisación al frente de un Ministerio de Cultura en el que ha durado menos de una semana

Màxim Huerta dimite como Ministro de Cultura y Deportes

MadridActualizado:

Ha sido el ministro más breve de la historia de nuestra democracia. El periodista y escritor Màxim Huerta fue la sorpresa del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, una incorporación de última hora que sonaba a improvisación al frente de un Ministerio en el que ha durado menos de una semana.

El viernes pasado recogía la cartera de manos del ex ministro Íñigo Méndez de Vigo. El sábado se daba su primer baño de multitudes en la Feria del libro de Madrid, en un parque del Retiro lleno de lectores y escritores que buscaban hacerse fotos con él. Pero otra legión de lectores, haciendo arqueología en su cuenta de Twitter, provocaron una lluvia de comentarios por sus antiguas e inconvenientes frases sobre el deporte y otros temas de su competencia.

El domingo fue a París para apoyar a Rafael Nadal en su victoria en la final del Roland Garros -tuiteó roland con dos eles y se lo afearon, ya no le perdonaban ni una- y, mientras estaba allí, comenzaban a barajarse nombres que acudirían para apoyarle, por ejemplo en la Secretaría de Estado para el Deporte y otros cargos. Llegó a hablarse de Conchita Martínez, candidata que causó algunos comentarios.

En sus pocas apariciones televisivas y radiofónicas ha gastado la mayor parte de su tiempo en antena explicando los antiguos tuits que envió y que le han resultado tan incómodos como ministro de Deporte como sus opiniones a veces abruptas sobre mil cosas, propias de alguien que no esperaba ser ministrable y que a la postre se pensaba alguien «normal». ¿Quién no ha tenido problemas con Hacienda? Esos problemas han acabado con su efimera carrera.

Sorpresa

Su llegada al Ministerio sorprendió tanto al PSOE como al sector de la cultura, que aun así decidió darle una oportunidad y esperar a conocer su equipo y sus primeros movimientos. No ha habido tiempo para ver nada, desgraciadamente. Pero supimos que la primera protección política no le vino del aparato del partido, sino de otra persona procedente del sector cultural que alcanzó el rango de ministro de Cultura en el Gobierno de Zapatero: Ángeles Gonzalez-Sinde. Los miembros más destacados del equipo de Màxim Huerta coinciden con aquellos que sirvieron como leales a la exministra.

Sus dos reuniones de trabajo más largas se produjeron en el inicio de esta semana que ha visto su adiós. Unam ayer martes, que se prolongó durante mas de tres horas. El tema era urgente, muy urgente. Tenía que estudiar el complejo conflicto que vive la SGAE, que está en una deriva peligrosa y espera alguna de las más perentorias decisiones del nuevo Gobierno. A la salida advirtió en Twitter que él ya estaba poniendo la lupa sobre la SGAE. No le ha dado tiempo nada más que a eso.

La otra reunión tuvo lugar a las 16 horas de hoy, en La Moncloa, y no ha durado tanto. Despues de un día marcado por la noticia de la sentencia que terminó con sus problemas con Hacienda, Pedro Sánchez le llamó para pedirle que pusiera su cargo a disposición del Gobierno. Y lo puso. De inmediato. Aunque el atril tenía un rótulo con el nombre actualizado de su Departamento, detrás de él había, mientras decía adiós, un cartel con el nombre del «Ministerio de Educación, Cultura y Deportes». Ni a cambiarlo ha dado tiempo.