Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel: Cod. Guelf. 104a Aug. 2°. Gráfico interactivo: Luis Cano

El mapa secreto de América dibujado en plena exploración por Alonso de Chaves

Esta carta salió en 1533 de la Casa de la Contratación en Sevilla y refleja los conflictos internacionales de la época

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Lo que queda de este temprano mapamundi son solo dos folios de pergamino de lo que debieron ser cuatro, aunque no se sabe si todos se dibujaron. Pero es también el mapa de un momento esencial de la historia de España, de América y del mundo. Datado en 1533, gracias a los estudios de M. Luisa Martín-Merás, sabemos hoy que su autor es Alonso de Chaves, el gran cosmógrafo de Carlos V y Felipe II, autor del manuscrito secreto «Espejo de Navegantes», que jamás fue publicado por que contenía toda la información sensible sobre las rutas y los medios necesarios para viajar a América. Este mapa se encuentra en la Herzog August Bibliothek de Wolfenbüttel, Alemania.

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En 1533 han pasado apenas 40 años desde la llegada de Colón a las Indias, pero en lugar de la prometida ruta para comerciar con las especias orientales, España ha descubierto un continente desconocido. El impacto de este hecho es enorme y genera una empresa costosa, colosal, de exploración y búsqueda de recursos para sostenerla. Los navegantes españoles respondieron con tanta sed de horizonte como de fortuna al desafío. Cabe imaginar lo difícil que resultó organizar todo aquello.

Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel: Cod. Guelf. 104a Aug. 2° (fragmento)

El mapa refleja la sistematización que la Corona establece, desde la Casa de la Contratación de Sevilla, para controlar los barcos que van y vienen en el arriesgado viaje a lo desconocido. Uno tras otro, cada piloto es entrenado, fomado, y examinado allí antes de pasar los férreos controles que permiten dar el salto al otro lado del océano. Y a su vuelta debe sumar los nuevos conocimientos adquiridos en el viaje para completar el mapa común... y cada vez más secreto.

La fauna y la política

El folio dedicado a América tiene ocho leyendas geográficas que aportan información de lo que se sabe de cada zona en ese preciso momento. La línea de costa termina donde la exploración no ha llegado. También destaca la preciosa iconografía de la flora y la fauna representativas: avestruces, tigres, monos o papagayos, en las distintas latitudes, aparecen explicadas con bastante detalle. Pero también hay asuntos de afirmación política, porque tras completar la vuelta al mundo con la expedición de Magallanes y Elcano (1522) se inicia un proceso de reivindicación territorial. Ello explica la presencia de naves dibujadas a la entrada y la salida del Estrecho de Magallanes (junto a ellas pone «voy a Maluco») o junto a las Antillas («voy a las Indias»). Estos elementos reflejan los litigios territoriales con Portugal y otras naciones.

Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel: Cod. Guelf. 104a Aug. 2° (fragmento)

Como se recordará, en el Tratado de Tordesillas se delimitaba un meridiano a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Aquí aparece esa demarcación como una línea negra vertical que va desde la Punta de Humos en Brasil a la Boca del Río de la Plata.

Mapa previo

Esta carta era meramente informativa y recopilaba lo conocido en todo el mundo. Su utilidad era que con ella se preparaba el Padrón Real, que era la carta de marear con rumbos y datos de navegación que permitía a los pilotos encontrar sus destinos.

Pero aquí se muestran los progresos hechos hasta ese momento, que hacen único este ejemplar. Desde el punto de vista geográfico, vemos que el Ecuador está perfectamente ubicado corrigiendo anteriores desviaciones de 8 grados. Yucatán seguía considerándose isla, pero aparece ya casi pegada a Tierra Firme. La exploración del Pacífico se limita a Centroamérica y la costa de Perú hasta Chimcha, puesto que no se tiene aún noticia de los descubrimientos de Pizarro hacia el interior en 1531.

Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel: Cod. Guelf. 104a Aug. 2°

La exploración es inmensa para las pocas décadas que llevaba en marcha. En el lado atlántico, la costa de Sudamérica está dibujada sin vacilación, así como las antillas y el Golfo de la Nueva España(México). En Norteamérica ya se muestra la continuidad de la costa como continente, abandonando la creencia anterior de que era una sucesión de islas. Sin embargo, el dibujo la sitúa en una progresión irreal hacia el este.

Las leyendas aportaron los datos para fechar el mapa y conocer a su autor. En Castilla de Oro se habla por primera vez de los banqueros Welzer (los Belzeres) que recibieron de Carlos V permiso para explorar la costa de Venezuela (el nombre aparece por primera vez: «Este rio diz que coge agua de la laguna de Venezuela»).

Hay nuevos topónimos debidos a Sebastián Caboto tras su desastroso viaje al Río de la Plata. Pero Alonso de Chaves se permite una crítica a quien era entonces su superior. Caboto había acompañado a su padre, cuando niño, en el descubrimiento de Labrador y había servido a Inglaterra antes que a España. Fue nombrado Piloto mayor en 1518 pero viaja otra vez a Inglaterra hasta 1522. Sus acciones siempre estuvieron bajo la sombra de la mala fe y la dudosa lealtad. Comisionado en 1525 para ir a las Molucas, sus verdaderas intenciones se demostraron cuando se detuvo en Río de la Plata a buscar oro y riquezas. Volvió diciendo que había mucho oro pero no trajo nada, por ello Chaves le reprocha en el mapa: «Por ende ellos no lo truxeron». Además, Caboto abandonó la misión encomendada de ir a Moluco y se perdieron las naves y los hombres.

Mientras tanto, en el Marañón (luego conocido como río Amazonas) se consigna que está Diego Ordás explorando (lo hizo en 1530-32), otro dato que ayuda a datar el mapa en 1533. Entre la llegada de Caboto y la de Ordás. Sobre lo caudaloso que es el río, dice: «entrando 20 leguas en el mar, diz que toman agua dulce».

Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel: Cod. Guelf. 104b Aug. 2° (fragmento)

En el extremo oriente, al otro lado del Pacífico, vuelven a consignarse reivindicaciones territoriales. Es el primer mapa que salió de la Casa de la Contratación de Sevilla tras la venta de las islas Molucas a Portugal, en el Tratado de Zaragoza de 1529. El mapa reafirma en rojo la posición española de un territorio prestado, el perfil de las islas que, si estaban en el oeste eran españolas y si en el este portuguesas. Desde esta época hasta el siglo XVIII la navegación por el Pacífico fue casi exclusivamente hispánica. Las Marianas aparecen como Islas de los Ladrones y China, al norte, con un pájaro.

Espías de todas las potencias

Con este nivel de información secreta sobre el estado de la exploración española en el mundo, se comprende que las cancillerías de todas las potencias pusieran espías en aquella Sevilla del XVI. Hay muchos mapas españoles que acabaron en colecciones europeas, y demuestran por sí solos que aquellos navegantes dibujaron los confines de un mundo desconocido a medida que lo iban recorriendo.

Aquellas décadas fueron también tiempos de enormes controversias entre los cosmógrafos. La figura de Alonso de Chaves merece en ese contexto un lugar de honor en la historia de la exploración y la navegación hispánicas. En un avispero de rencillas, ambiciones y odios, su trabajo quedó intacto, como su figura, incluso al odio manifiesto de Caboto, que trató de impugnar el Padrón realizado por Chaves.

El odio entre pilotos

Pero hay que recordar de nuevo el episodio de la fallida expedición de Caboto –que se había saltado las órdenes de ir a Maluco para buscar oro–, porque acabó con el Piloto mayor juzgado por el Consejo de Indias y durante dos años retenido aunque no en prisión. Cuando declaró en su descargo que no había ido a Maluco por no encontrar la ruta, arrojó sobre la Casa de la Contratación un descrédito enorme, pues era su máxima autoridad científica. Fue desterrado a Orán y condenado a pagar con su sueldo daños y perjuicios. En 1532 se reincorporó a su puesto pero sin dinero y desacreditado. No dejó de intrigar en los siguientes años. Se negó a firmar el Padrón real, cobró indebidamente por dar clases a nuevos pilotos, no convocó tribunal para los exámenes... Hasta que le fue concedida licencia para cinco meses en 1547. Se fue entonces Caboto a Alemania (dentro de los dominios del Emperador) pero enseguida cambió de bando y acabó sirviendo de nuevo al rey de Inglaterra, al que ofreció sus valiosos conocimientos.

Por su parte, Chaves pidió el retiro y una pensión ya en 1575, que no le fue concedida, puesto que su criterio le convirtió en un hombre de confianza, imprescindible para la carrera de Indias. Siguió prestando sus servicios hasta 1586, ya nonagenario. Y murió al año siguiente.